178 – Febrero de 1994, parte 2

En el episodio 178 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en febrero de 1994. Suena Pavement con uno de los discos más adorados por la escena indie de toda la década, Sublime estableciéndose como una fuerza poderosa en California y 2 Live Crew haciendo de las suyas una vez más.

Pavement – Crooked Rain, Crooked Rain

Los Pavement fueron, en los 90, una de esas bandas que escaparon -al menos por un tiempo- a la hambrienta industria del rock que tras la explosión de Nirvana, reclutó rápidamente a las bandas alternativas que estaban dando vuelta. Ellos no; ellos siguieron por el camino de la independencia, y en 1994 editaron, por medio de Matador Records, el “Crooked Rain, Crooked Rain”, su segundo disco de estudio. Entre el noise pop y el grunge, Lou Reed y Television, los californianos compusieron un conjunto de canciones sencillas y melódicas, con estribillos pegadizos y letras que interpelan a los adolescentes de los 90, que hablan sobre la normalidad y el hacer nada y que incluso se animan a reírse de los Stone Temple Pilots y de los Smashing Pumpkins.

Sublime – Robbin’ The Hood

El segundo disco de los californianos de Sublime, Robbin’ The Hood, fue su pequeña fase experimental, y hasta podríamos decir que es el Paul’s Boutique del reggae, con el respeto que se merecen todos los genios del dub. Y el adjetivo además de experimental puede ser también desprolijo, muchas de estas canciones suenan como si estuviesen en estado embrionario y efectivamente lo estaban, porque después aparecerían mucho mejor producidas en su disco siguiente. La más clara de estas está en el instrumental Lincoln Highway Dub, que iba a ser retrabajada después en el rif principal de Santeria, quizá la canción más conocida de Sublime. Y hasta se supo que en las sesiones de grabación de este disco apareció el germen de What I Got, el otro gran hit de la banda con el que se ganaron sus primeras apariciones en radios alternativas y MTV. Pero Robbin’ The Hood tiene ese espíritu de época tan autogestivo, de hecho la tapa misma aclara que el disco contiene 13 canciones autoproducidas y 4 grabaciones caseras. Aparece acá también una Gwen Steffani antes de volverse famosa con No Doubt, acompañando a Bradley Nowell en otro de los puntos altos del disco, Saw Red.

The Veldt – Afrodisiac

Demasiadas bandas en los 90s parecía que tenían todo para tener un hit en la radio y sin embargo eso nunca llegó. Bandas que sonaban parecidas a otras bandas que sí tenían hits, bandas que sonaban mejor, bandas que sonaban diferente en el sentido de lo “diferente” que se buscaba en los 90s. Hubo de todo. Y una de esas bandas fueron los ingleses de The Veldt, que pertenecían aunque con un costado un poco más rockero, a la movida del dream pop. Muchos críticos de la época los ponían a la altura e incluso por encima de bandas como Chapterhouse, Kitchens Of Distinction o Catherine Wheel, que no eran grupos ultra famosos pero sí muy importantes y con gran audiencia en los circuitos alternativos británicos. Y sin embargo a los Veldt ni siquiera les alcanzó para eso, ni contando con Robin Guthrie de los Cocteau Twins en producción ni con un remix incluído hecho por los Jesus And Mary Chain. Los colegas los querían, los críticos los alababan pero la audiencia nunca los escuchó.

Ben Harper – Welcome To The Cruel World

El artista californiano Ben Harper tiene una marca muy particular en su música: supo fusionar muchos estilos, especialmente aquellos de raíces negras y autóctonos de Estados Unidos -él era justamente de raíz negra y cherokee- con el rock más contemporáneo.  Se pueden reconocer influencias del jazz, del gospel, del folk, del blues, del R&B, del soul, del reggae, del hip hop y del country, un verdadero crossover. Y sus letras están igualmente cargadas de contenido: realizan una crítica social, denuncian las injusticias del sistema, también hablan mucho sobre religión, cultura y medio ambiente, ya que es un declarado activista y defensor de la naturaleza.

En su disco debut, de 1994, llamado Welcome To The Cruel World, demostró su virtuosismo como cantante y letrista y se supo acompañar de muy buenos músicos, aquellos que tiempo después serían conocidos como los Innocent Criminals.

2 Live Crew – Back At Your Ass For The Nine-4

Para 1994, la banda originaria de Miami, los 2 Live Crew, ya habían pasado por mucho. Algunos hits que se filtraron en la cultura popular americana, censura, controversias, juicios en su contra, y ahora con este nuevo disco, también el abandono de dos de sus miembros originales, Brother Marquis y Mr. Mixx. Con todo eso, buscaron cambiar un poco su imagen, pero un poco nomás, porque acá volvían las letras tanta pero tan pero tan sexistas como graciosas y el estilo acelerado del Miami bass que habían puesto de moda en los boliches que frecuentaban los negros. Los cambios fueron incorporar practicamente un equipo de productores, Mike Fresh, DJ Slice, Professor Griff, DJ Spin Felix Sama & DJ Laz… y la genialidad de rebrandearse como Los Nuevos 2 Live Crew. Algo de resultado les dio, si bien no volvieron a sus momentos de máxima fama, se metieron entre los 5o discos más vendidos de la Billboard ese año y tuvieron un par de hits que los hizo volver a sonar en la radio.

Bark Psychosis – Hex

Dicen que la primera vez que el crítico de música Simon Reynolds acuñó el término “post-rock” fue cuando reseñó el disco “Hex” de Bark Psychosis para la revista Mojo. Era un sonido nuevo aunque plagado de referencias del pasado, experimental o al menos impredecible y audaz. Para la grabación del “Hex”, los Bark Psychosis se metieron a grabar los siete temas del álbum en el sótano de la iglesia St. John de Londres. El “Hex” es un disco que dialoga con el dream pop, el jazz, el dub, el ambient y el progresivo creando un ambiente nocturno, urbano y cinematográfico, que de a ratos se siente angustiante y a la vez se la ve brillar como una novedad. Esta generación de músicos post thatcherismo estaba dejando su impronta y haciendo frente, a la vez, al éxito masivo del grunge.

The Lowest Of The Low – Hallucigenia

La historia de la música está llena de casos de bandas que se pelean con sus productores en el estudio, desde los 50s en adelante. Pero la cosa se puso especialmente álgida en los 90s cuando las compañías discográficas firmaban a toda banda independiente que veían, y les querian meter adentro del estudio productores de renombre para grabar sus nuevos discos. Pero hubo pocos casos tan violentos como el de la banda canadiense The Lowest Of The Low con su productor Don Smith.

El grupo había tenido un gran disco debut y los ojeadores de A&M Records los marcan como la nueva revelación canadiense. Firman contrato y felices se meten al estudio, entusiasmados también porque iban a trabajar con Don Smith, que venía de producir discos para Keith Richards, Cracker y los héroes canadienses The Tragically Hip. El tipo hace bien su trabajo de pulirles el sonido y volverlos un poco más agresivo en sintonía con lo que estaba de moda en el momento… pero… se llevaban horriblemente mal a nivel humano. En especial con el cantante de la banda Ron Hawkins. Parece que el productor era básicamente un racista de mierda y se la pasaba haciendo comentarios horribles cada vez que no estaban hablando de música. A lo que Ron, que era el más políticamente activo de la banda, le respondía cada vez de forma más agresiva. Y antes de que todo explote, lo llama al manager y le dice “qué pasa si le pego una trompada en la cara al productor?” y el tipo le responde “le acabamos de pagar 70.000 dólares para producirlos, así que te lo vas a tener que bancar hasta que terminen el disco”. El disco se llamó Hallucigenia, y es un gran disco, pero entre estos problemas y un sonido que para muchos críticos y fans era demasiado pulido y sin gracias, las ventas no fueron las esperadas y al poco tiempo la banda se separó.

Deja un comentario