
En el episodio 180 de TDK 90s, terminamos de escuchar los discos editados en febrero de 1994. Suena Attaque 77 con un disco desparejo pero que tiene uno de los mejores hits punks de los 90s, Inner Circle que seguían creando hits reggae que se bailaban en todo el mundo y Cornelius en el inicio de su carrera como solista poniendo a Japón en la cima de la world music.
Attaque 77 – Todo Está Al Revés

Attaque 77 publicó su cuarto disco de estudio, Todo está al revés, en febrero de 1994. Se trata de un disco que marca un cambio importante en el grupo, tanto en su formación como en la forma de grabación y difusión, ya que es el primero que hacen para RCA y BMG, compiten en las grandes ligas del mercado. Lo grabaron en los meses de agosto y septiembre de 1993 y lograron un sonido agresivo y provocador, cercano a sus performance en vivo. Aunque masivos, ellos intentaron reivindicar las consignas del punk rock de sus inicios. Las letras hablan de injusticia social, de paros y protestas, de represión policial. Los estribillos son claros y contundentes, los riffs potentes y el ritmo acelerado. Es la década del noventa, mitad del primer mandato menemista. La democracia no es finalmente el sueño redentor que todos pensaban que iba a ser, no hay revolución productiva, no hay incremento en los salarios y el capitalismo neoliberal genera un malestar en todos, especialmente en las clases trabajadoras. Quizás por eso, este disco tenga más vigencia que nunca al día de hoy.
Inner Circle – Reggae Dancer

La relación de la banda de reggae jamaiquina Inner Circle con la cultura popular americana fue muy cercana por muchos años. El grupo había iniciado su carrera en Jamaica en los 70s con un estilo de reggae muy rastafari y un cantante muy carismático pero también activo políticamente, Jacob Miller. Pero la muerte de Miller en los 80s los dejó en pausa durante varios años hasta que a fines de la década se reactivaron y entre las canciones que grabaron estaba Bad Boys. Un productor de una nueva serie americana que iba a seguir en un reality show a policías patrullando las calles, los descubre y la usa de intro. Esa serie era Cops que se iba a transformar en un fenómeno popular inimaginable.
Y encima años después, ya dentro de los 90s, los Inner Circle logran meter otro hit en Sweat (Ah la la la la long) que se bailó en todo el mundo. Y en el 94 lo intentan otra vez con su disco Reggae Dancer, ya decididamente tomando el camino de reggae-pop para el odio de toda la comunidad jamaiquina que les imploraba que vuelvan a sus raices. Y Reggae Dancer no logró repetir el éxito, pero sí tuvo un par de roces con la cultura popular. Una de sus canciones apareció en la banda de sonido de Beverly Hills Cop 3, Un detective suelto en Hollywood. Y tuvieron un pequeño hit con el cover de una vieja canción de Joe South de 1968, Games People Play.
The Blue Aeroplanes – Life Model

Otra de las pocas bandas de los 80s que sobrevivieron al terremoto cultural que sufrió el rock en los 90s fueron los ingleses de The Blue Aeroplanes. 10 años después de su primer disco, en febrero de 1994 estaban editando el sexto de su carrera, Life Model. Sobrevivieron a los 90s pero no sin heridas, tuvieron que cambiar de sello discográfico y perdieron a uno de sus miembros en el camino. Pero se adaptaron a la nueva época y este es su disco más agresivo, uno que por momentos podía hacerse pasar por una de las nuevas sensaciones del rock alternativo.
The Grays – Ro Sham Bo

En medio del ascenso de la cultura alternativa en los 90s, sucedió una suerte de experimento socio-musical con tintes comunistas en medio de la escena rockera. Un poco cansados de las luchas de egos en sus bandas, especialmente en ese momento de ebullición financiera inyectada a la industria musical, un grupo de músicos decidieron crear una banda utopía llamada The Grays. Ellos eran Jon Brion, Jason Falkner, Buddy Judge, and Dan McCarroll, que pusieron una serie de lineamientos: todos los miembros iban a contribuir composiciones al disco, iban a grabar las canciones todos juntos en el estudio aportando a las ideas de los demás, y se iban a turnar los instrumentos para que no haya ningún líder identificable. En los papeles, todo sonaba perfecto, pero en la práctica, apareció lo mismo de siempre, la lucha de egos entre los músicos y terminaron el disco diciendo “nunca más”.
Skankin’ Pickle – Sing Along With Skankin’ Pickle

Qué mala suerte estar adelantado a la moda musical y nunca ser reconocido ni como la banda en boga en el momento y tampoco como un precursor. Ahí en el limbo del furor ska-punk del 96/97 quedaron los Skankin Pickle. La banda venía tocando desde fines de los 80s en la escena de San Francisco y llegó a su plenitud en el 94 con su tercer disco, Sing Along With Skankin’ Pickle. El grupo mantenía unos preceptos férreos de independencia, grabando para su propia discográfica Dill Records, cobrando no más de 7 dólares sus shows y vendiendo sus cds a 8 dólares, cuando el resto de vendían ya por encima de los 15 dólares. Además, a diferencia de muchos de sus colegas ska-punk, que escribían canciones de amor a la cerveza, sus letras tocaban temas serios como el racismo, la decadencia de la familia americana y la cultura slacker. Bueno, y también algunas canciones de amor a la cerveza.
Cradle Of Filth – The Principle Of Evil Made Flesh

En 1994, el estilo Black Metal estaba en su máximo apogeo, y en Noruega, algunas bandas o discos que surgieron en ese momento, sumaron todavía más a esa popularidad. Experimentar con este nuevo y diabólico género fue una búsqueda identitaria para ellos y concretamente para los británicos de Cradle of Filth que también estaban buscando su sello. Cuando sacaron el Principle Of Evil Made Flesh, todavía no había salido el monumental “De Mysteriis Dom Sathanas” de Mayhem y recién lanzaban el “In The Nightside Eclipse” los Emperor. Los Cradle of Filth supieron adornar el Black Metal de belleza, sentimiento y cierto romanticismo, algo que les valió también ciertas críticas dentro de la escena que adoraba la oscuridad satánica. Lo suyo era más bien un repertorio de vampirismo romántico y las letras de Dani Filth se centran básicamente en ese tema.
Cornelius – The First Question Award

Uno de los héroes japoneses de los 90s en adelante, una de las personas que más hizo por la popularización del pop japonés en todo el mundo, editaba su disco debut como solista en febrero de 1994. Él es Keigo Oyamada, conocido popularmente como Cornelius, un nombre que sacó de su mono favorito de la película El Planeta de los Simios. Y ese detalle de cruce con la cultura pop de otros países daba ya una pista de lo que iba a ser la carrera de Cornelius. Desde la escuela secundaria formó parte Flipper’s Guitar, una banda muy importante en la gestación de la escena Shibuya-kei, un estilo que llevaba el nombre del barrio más famoso de Tokyo y que era la misma expresión de la multiculturalidad. Con sello japonés, el estilo mezclaba elementos de la música lounge, el jazz, la bossa nova brasilera y el uso de samples y pequeños fragmentos de audio que le daban un espíritu cinematográfico y especialmente muy sofisticado y cool. Una vez superada su etapa con los Flipper’s Guitar, llegó el momento de lanzarse como solista y Cornelius tomó toda la bolsa de influencias y le sumó algunos beats del hip hop, guitarras británicas y una mezcla de imagen entre el pop más refinado y el punk más mugriento. Su primer disco se llamó The First Question Award y fue rápidamente un éxito en los rankings japoneses, iniciando así una carrera larguísima que lo iba a llevar a ser respetado en Estados Unidos y participado en las industrias del cine y los videojuegos, un verdadero ícono de la música japonesa.
Saint Etienne – Tiger Baby

Tiger Bay es el tercer disco de la banda inglesa Saint Etienne. Salió publicado en febrero del año 1994 a través del sello Heavenly Records. En una entrevista, Bob Stanley dijo que el título hace referencia a una peli de 1959 titulada también Tiger Baby y que, en sí, se trata de una colección de canciones folk, techno y dub. La mayoría de las canciones fueron creadas en una estadía en el campo y de ahí viene ese componente folk, aunque el concepto del álbum era la muerte. En definitiva, “Tiger Bay” de Saint Etienne es un disco que adopta un tono más bucólico y la mano mágica del (re)mezclador Mike ‘Spike’ Sent es especialmente notable en “Hug My Soul” y “Pale Movie”, estos dos temas que vamos a escuchar ahora.