#182 – Marzo de 1994, parte 2

En el episodio 182 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en marzo de 1994. Suena Nine Inch Nails con el disco que definió la oscuridad parta toda una generación, Soundgarden con un discazo que mostraba que había vida post grunge y un Morrissey a pleno con más canciones para morir.

Nine Inch Nails – The Downward Spiral

Nine Inch Nails y su lider Trent Reznor ya eran figuras importantes de la escena industrial de fines de los 80s y principios de los 90s. Su primer disco Pretty Hate Machine había mostrado como con sonidos y estructuras del synthpop, se podían crear piezas musicales oscuras y escandalosas, que nada tenían que ver con la estética de su sonido. Pero llegó 1994 y el segundo disco de la banda, llamado The Downward Spiral, y todo cambió. Acá la teoría de que los segundos discos siempre son malos se va a la mierda porque esta es una obra maestra de un tipo descubriendo que era más que un músico, es un artista conceptual, un escritor, un referente generacional y un revolucionario. 

The Downward Spiral es un disco conceptual, y su concepto es una historia, la historia del espiral descendente de una persona, su camino de autodestrucción hasta llegar al filo del suicidio. En el contexto del rock en 1994, esto era oro, esta clase de conceptos tenían llegada a la masividad, podían sonar en las radios y verse en MTV para millones de jóvenes desilusionados que odiaban sus vidas. Estaba tan presente el concepto del suicidio, de la muerte joven, de ascender a lo máximo y descender al infierno antes de siquiera cumplir 30 años, que apenas un mes después, un mes después de editarse este disco, se suicidó Kurt Cobain, el lider de Nirvana y de toda la generación X.

Pero a diferencia de Kurt, Trent podía bajar a lo más pútrido de la vida, de la sociedad, encontrar las cosas más horribles imaginables para el ser humano, exponerlas en sus canciones de una manera casi romántica acompañada de una musicalización llena de texturas gore, y aún así poder salir afuera y respirar. Y asi se convirtió en uno de los herederos de este liderato, el rey de los 90s más oscuros y perversos, Trent Reznor y sus Nine Inch Nails.

Soundgarden – Superunknown

En 1994, la banda de Chris Cornell, Soundgarden, publicó el disco que los hizo más conocidos: el Superunknown. Este álbum, que contiene el clásico hit “Black Hole Sun”, vino después de sus tres trabajos previos: Ultramega Ok, Louder than Love y Badmotorfinger. Giraron por todo el mundo, telonearon a las bandas más importantes del momento y se hicieron una base de fans muy sólida. Lo que faltaba era ese salto comercial que otras bandas del grunge, como Nirvana, ya habían conseguido. 

Cornell venía también de trabajar con Temple of the dog, un supergrupo que lo hizo crecer musicalmente y expandir la carrera de su propia banda y el bajista Ben Shepherd y el baterista Matt Cameron también hicieron lo suyo en otra formación, Hater. 

A diferencia de discos anteriores, esta vez la producción no estuvo a cargo de Rick Rubin sino de Michael Beinhorn, un cambio que quizás reflejó la visión más ambiciosa que tenía la banda. El Superunknown, si bien no dejó para nada las raíces del heavy metal y el rock clásico, mostró que Soundgarden tenía una voz propia y que podía plasmarla en una colección de 16 canciones llenas de ingenio y melancolía, oscuridad y psicodelia.

Morrissey – Vauxhall And I

En marzo de 1994, el ex Smiths y ahora solista Morrissey publicó su cuarto disco de estudio que para muchos críticos de rock es una gran obra maestra puesto que representa la madurez y la emotividad del vocalista mancuniano. Morrissey venía de transitar un año bastante cargado de grises, tanto a nivel personal como profesional. Tres figuras importantes de su círculo de amistades ya no estaban: el ex guitarrista de Bowie y productor de su tercer disco, Mick Ronson, falleció de cáncer de hígado; su manager, Nigel Thomas y Tim Broad, director de varios videoclips, también perdieron la vida en 1993. Todo esto contribuyó a generar un ambiente negativo y a la vez muy sentido para el cantante que tuvo que obligadamente replantearse muchas cuestiones de su carrera. Y sin embargo, logró convertir toda esa melancolía en canciones y devolverle al mundo, una vez más, un trabajo maduro, introspectivo y cargado de dramatismo.

Esta vez, la producción estuvo a cargo de Steve Lillywhite, experimentado productor que había trabajado con Peter Gabriel, Siouxsie and the Banshees, The Chameleons y los Rolling Stones.

Unwound – New Plastic Ideas

Unwound es de esas bandas que no fueron tan masivas en los 90 pero que dejaron un importante catálogo de discos para chusmear. Surgieron de la escena alternativa de Olympia en 1990, primero con otro nombre, los Giant Henry. Entusiastas y jóvenes, en 1991 grabaron un EP de 4 canciones que les produjo Calvin Johnson de Beat Happening. Ese mismo año, cambiaron de nombre y se empezaron a llamar Unwound. Sus principales influencias no estaban en el grunge, de hecho reaccionaban contra eso, y en cambio, se interesaban más por el hardcore, husker du, black flag, mission of burma y por el post punk británico de wire, gang of 4 y joy division. Y en esa mezcla de cosas, alguien dijo que lo que hacían se llamaba post-hardcore. 

En 1994 editaron el disco New Plastic Ideas, compuesto por 9 canciones en las que Trosper, Rumsey y Lund demuestran sus talentos musicales y nos transportan a algún lugar entre Fugazi y Sonic Youth, experimentando un sinfín de sensaciones. La que predomina, igual, como en muchos de sus discos, es la depresión que, según Trosper, enfocada de manera correcta, puede ser algo positivo.

The Charlatans – Up To Our Hips

Los Charlatans surgieron de la escena mancuniana de finales de los 80 y comienzos de los 90 inspirados por la emergente fama de los Stone Roses y los Happy Mondays. Rob Collins, Jon Baker, Martin Blunt y Jon Brookes comenzaron el proyecto, al que se sumaría, un tiempito después el cantante Tim Burgess. Madchester, psicodelia, rock, todos estos ingredientes juntos era lo que distinguía a los Charlatans de otras bandas contemporáneas y coterráneas y de ahí, un par de temas que los hicieron realmente conocidos como The Only One I Know o Then. Después de eso, hubo varias situaciones: tuvieron que cambiar de nombre a Charlatans UK porque en Estados Unidos ya había una banda garage sixtie con el mismo nombre, tuvieron que cambiar a Baker por Collins, lidiar con la depresión de Martin Blunt y aceptar que la moda Madchester en un momento ya había pasado. Entre esas cosas, también ocurrió que Rob Collins fue arrestado por ser cómplice de un robo y aunque fue todo un malentendido, estuvo ocho meses en prisión. Sin embargo, antes de cumplir la condena, se dedicó a componer los temas para el tercer disco de la banda que salió publicado en el 94. “Up to Our Hips” terminó siendo, para fortuna de ellos, un hitazo.

For Squirrels – Bypath Road

La banda For Squirrels son un caso clásico del rock alternativo de 1994. Por un lado sus mayores influencias vienen del underground, de lo que hacía REM por ejemplo en los 80s, pero por otro lado su sonido cambió por completo con la llegada del grunge a principios de la década. Nirvana transformó a todos, y para el 94 si venías del under necesitabas o algo punk, o algo gritado o algo muy pesado… ya no alcanzaba el pop. Incluso a una banda de Gainesville, del estado de Florida, le llegaban las influencias. Y los For Squirrels, caminando el espíritu indie, editaron su primer disco Bypath Road, de forma totalmente independiente. Sólo contaron con la ayuda de su primer manager, un abogado de Miami muy conocido que se llamaba Steven E. Goldman, que se enamoró del sonido de los chicos y tomó ese laburo como hobby. Pero lo hizo bárbaro, porque les consiguió para su siguiente disco, un contrato con Sony Records. Pero antes, iban a tener que pasar por una de las desgracias más trágicas de toda la música de los 90s, algo que dejamos para algún episodio futuro.

Lilys – A Brief History Of Amazing Letdowns

Lilys no es una banda de chicas llamadas Lilianas, es un grupo movible de Washington creado alrededor de un único miembro fijo, Kurt Heasley. Después de un disco muy influenciado por el sonido inglés del shoegaze, los Lilys se volcaron a tratar de perfeccionar un estilo más propio, más americano, más popero. La influencia de My Bloody Valentine seguía estando presente pero acá las melodías son más alegres, la muralla de sonido guitarrero pasa más al fondo en la mezcla y aparece un componente más dulce, más amistoso en sus canciones. De hecho, la amistad, como también el amor, son los grandes temas que arman el arco narrativo de este disco, un disco cortito, un mini lp llamado A Brief History Of Amazing Letdowns, Una Breve Historia de Sorprendentes Desilusiones.

The Cynics – Get Our Way

Los 80s tuvieron más referentes de este estilo de rock y pop mezclados, de bandas de rock que no le tenían miedo a las estructuras pop, a los ganchos y a los rankings, y bandas pop que no calculaban cada uno de sus movimientos y se permitían tener letras profundas o rebeldes y de vez en cuando sonar más duro de lo que permitía la radio de hits. La mayoría de las bandas que se animaron a esto en los 90s, venían ya con su historia en la década anterior, como es el caso del grupo de Pittsburg, The Cynics. Sus influencias estaban en el rock de garage de los 60s, más acelerado, sucio y gritado. Pero la llegada de los 90s los alejó de los escenarios y se reformaron en el 93 para grabar su disco Get Our Way con nuevo bajista y baterista. Y al contrario de lo que hacían todos por aquella época de endurecer su sonido para apelar a la juventud grunge y alternativa, los Cynics se volcaron más al pop rockero, con canciones que podían sonar perfectamente en la radio, sólo que en la radio de los 80s.

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