
En el episodio 188 de TDK 90s, terminamos de escuchar los discos editados en abril de 1994. Suena Blur entendiendo a la perfección cual era su rol londinense en la escena brit pop, Live con un disco que de la nada se convirtió en uno de los más escuchados del año, y el debut musical de Outkast.
Blur – Parklife

En el mes de abril de 1994 salió publicado también uno de los discos fundamentales del britpop, el Parklife de Blur. Junto con el Definitely Maybe, disco debut de los Oasis, publicado ese mismo año, la banda de Damon Albarn inspiró a la mayoría de grupos británicos de los noventa que trajeron muchísimo ruido y popularizaron las Adidas Gazelle. Pero les costó un poco a los Blur hacerse un camino en el circuito de la música brit porque muchos los veían como unos chetos egocéntricos que comentaban en sus canciones situaciones de clase obrera con acento cockney. De hecho, el Parklife era ya el tercer disco de los Blur, pero los otros dos, no tuvieron la recepción esperada, para los críticos, eran un poco más de lo mismo, pero sin sustancia.
Su debut Leisure (1991) era una obra de estilo más bien shoegaze con muy buenos temas, pero nada muy distinto a lo que los Stone Roses ya venían haciendo. El Modern Life Is Rubbish (1993) recibió cierto elogio crítico por su cercanía a los Kinks y the Jam, pero fue un fracaso de ventas. Era complicado remontar esa situación y el Parklife fue el momento esperado para ellos. El disco fue publicado el 25 de abril de 1994, bajo la difusión del sello Food Records -que en ese entonces pertenecía a EMI-, y producido por el gran Stephen Street, quien también participó en la producción de los dos discos anteriores de Blur, además de haber trabajado con The Smiths. Es un disco que al día de hoy sigue siendo atemporal y una obra maestra de la invasión brit de los 90, la que devolvía el grunge a los Estados Unidos.
Live – Throwing Copper

El loud quiet loud de los Pixies, esta fórmula de alternar en sus canciones partes ruidosas y distorsionadas con partes súper calmadas, tuvo su ascenso a la popularidad global no con los propios Pixies sino cuando Nirvana editó su disco Nevermind. Y en la mente de todos los jóvenes de la época se nos quedó grabada esa dualidad, ese rango dinámico de emociones dentro de una canción de 3 minutos. Así que era solo cuestión de tiempo hasta que otra banda tome esa herencia y vuelva a dominar los rankings. Esa banda en 1994 fue Live con su disco Throwing Copper. El grupo ya venía de su disco anterior llamado Mental Jewelry, mostrando que podían encarnar el sonido alternativo de los primeros noventas, el loud quiet loud y agregarle una capa de espiritualidad en las letras y arte que los volvía un poquito pretenciosos pero que a la larga iba a ser una de las claves de su éxito masivo.
La voz de Ed Kowalczyk además recuerda al Michael Stipe más enajenado y en sus videos sorprendía por ser pelado con una colita que parecía hare krishna pero no lo era realmente. Y el video de Selling The Drama, un hit gigante con un video con la teatralidad de REM y Faith No More los puso en rotación en MTV, y la gente prestó atención. Pero seguía siendo demasiado alternativo para cierta audiencia, algo que resolvieron con su tercer simple, Lightning Crashes, mucho más apta para las radios de rock tradicional y hasta algunas cadenas de pop, por su componente de power ballad y su letra mística y evocativa que despertó cientos de teorías. Al final la banda reveló la historia detrás, que no es más que un homenaje de Ed Kowalczyk a una ex compañera de la escuela que había fallecido en un accidente de tránsito. Y con la historia real detrás o alguna fantasía mística, lo importante es que la canción conectó con millones de personas y transformó a Live en una de las bandas más populares de todo 1994.
Outkast – Southernplayalisticadillacmuzik

En los 90, la escena hip hop estaba dividida principalmente entre quienes producían temas en la costa este, en Nueva York, como Nas, Wu-Tang Clan, Notorious Big, Mobb Deep, y quienes lo hacían en la costa oeste, en Los Ángeles y al estilo gangsta, Ice Cube, Dr. Dre, Tupac y Snoop Dogg. Pero pocos raperos y raperas salían de otras partes de Estados Unidos y los Outkast, en ese sentido, fueron un poco la excepción, además de dar inicio al desarrollo de una escena sureña.
Andre 3000 y Big Boy, seudónimos de Andre Benjamin y Antwan Patton, se conocieron cuando iban a la escuela secundaria y en ese contexto decidieron empezar a escribir, rimar y formar un grupo. Lo que primero empezó como un juego, como un pasatiempo adolescente, los llevó eventualmente a conseguir bastante fama a nivel local y así llamaron la atención de los muy respetados productores del sello Organized Noize, también de Atlanta, que venían de hacer hits para grupos más o menos mainstream. Con ellos trabajaron primero, y luego con la discográfica LaFace Records, propiedad de Babyface, por donde salió primero el sencillo “Player’s ball” y después el primer disco completo del dúo que se llamó: Southernplayalisticadillacmuzik, una colección de canciones de rap al estilo sureño, con influencias del funk y el blues locales y una forma muy personal de inventar rimas.
Bedhead – WhatFunLifeWas

Abril / Bedhead – WhatFunLifeWas (Album)
1994 además de ser el año del punk fue el año del Slowcore, con otro lanzamiento de esos clave en la formación del género. Estamos hablando del disco WhatFunLifeWas de la banda Bedhead, de Wichita Falls en el estado de Texas. Parece increíble pero la escena del Slowcore no tuvo centro geográfico sino que fue una colección de bandas rebelándose contra la agresividad impulsiva del grunge, construyendo desde el indie una alternativa o mejor dicho una antítesis basada en la reflexión y en el ahorro de instrumentación. Al tiempo que Codeine lo hacía en New York, Texas pertenecía a Bedhead y en unos meses más Minnesota pertenecerá a la banda Low, y así se armaba la escena slowcore de Estados Unidos.
Chumbawamba – Anarchy

La música de la banda inglesa Chumbawamba estaba diseñada específicamente para entretenerte y darte miedo al mismo tiempo. Y no por ser oscura, agresiva y perversa, sino justamente por todo lo contrario, dentro de capsulas de pop perfecto, encerraban letras anarquistas y revolucionarias. El grupo se formó una comunidad de ocupas de la ciudad de Leeds y por supuesto al principio hacían música punk. Pero después de un tiempo decidieron comenzar con este experimento que muy bien describieron en su momento: es como poner un pedazo de hierro dentro de un guante de seda. Y golpearte repetidamente con el guante. En su sexto disco, editado en abril de 1994, fueron al choque con el título que le pusieron, simplemente Anarchy, Anarquía. Pero magistralmente tenía las canciones más accesibles y con estribillos cantables que habían producido hasta ese momento. El resultado es que un disco que abiertamente hablaba de homofobia, huelgas y fascismo logró meter dos hits en los rankings pop ingleses.
Sixpence Non The Richer – The Fatherless & The Widow

Qué linda sensación es escuchar los primeros discos de bandas que no tuvieron su mayor éxito en su disco debut, para poder apreciar la evolución musical y detectar en sus discos anteriores las marcas que luego los iba a llevar a la fama. Hay pocos casos más perfectos para apreciar esto que en el de el grupo de Texas Sixpence None The Richer. Y sus orígenes super originales están en un retiro espiritual organizado por una iglesia de Texas, ahí, aburridos, se conocen el guitarrista Matt Slocum y la cantante Lee Nash. De regreso en la ciudad se buscan un bajista y forman Sixpence None The Richer con el objetivo de hacer música introspectiva y espiritual, pero que cualquiera pueda disfrutar. En 1994 logran editar su disco debut The Fatherless & The Window, que tiene todos los elementos que los volvería super populares en la segunda mitad de los 90s, pero aún en etapa exploratoria, acá hay medios estribillos pegadizos, melodías que podrían sonar un poquito mejor y no mucha variedad en las estructuras y velocidad de las canciones. Para los puristas puede sonar a un disco incompleto pero para quienes nos encantan las imperfecciones, este disco suena perfecto.
Johnny Cash – American Recordings

Aun después de su muerte, Johnny Cash sigue siendo uno de los artistas más reconocidos de Estados Unidos. Lo cierto es que en la década del 80, su carrera no estuvo muy bien encauzada y Cash se pasó mucho tiempo intentando sobrepasar los altibajos emocionales y artísticos. Esto hasta que llega Rick Rubin a su vida. Es curioso que este productor, que en los 80 se dedicaba principalmente a producir artistas de rap y heavy metal, fuera a la casa del cantautor norteamericano para proponerle firmar con el sello Def Jam. Pero lo más curioso del hecho es que Cash aceptara la oferta. Esa fue más o menos la génesis del American Recordings, un disco que Johnny Cash grabó en el living de su casa supervisado por Rick Rubin en persona. Fue un disco country de versiones que poco tienen que ver con el country pero que en ese punto, en la voz característica de Johnny Cash y su guitarra acústica, se encuentran. Fue Rubin, precisamente, el que revitalizó la carrera del compositor y el que lo acercó a las nuevas generaciones que ahora también lo veneraban. Con “American Recordings”, ganaron el Grammy por Mejor Álbum de Folk Contemporáneo en 1995 y hasta el día de hoy es citado como uno de los puntos más altos de la extensa carrera de Johnny Cash.
The Smithereens – A Date With The Smithereens

Junto con bandas como Green On Red, The Long Ryders, Violent Femmes, Dream Syndicate o los propios REM, los Smithereens representaban la faceta más “británica” del Nuevo Rock Americano. Esta escena surgida en la década de los 80 contestaba un poco al creciente movimiento new wave cargado de sintetizadores, cajas de ritmos y efectos de sonido. Ellos, por el contrario, reivindicaban el espíritu enérgico, espontáneo y desenfadado del mejor pop de los sesenta y sus influencias venían más de los Beatles, los Who y los Kinks, de la Velvet Underground, los Byrds, el folk-rock, el rock de garaje, la psicodelia y el country.
La banda de Pat DiNizio, oriunda de New Jersey, fue reconocida como una de las principales influencias de Kurt Cobain y hasta Lou Reed se enganchó con ellos y grabó las guitarras de su quinto disco de estudio, el que estamos revisitando hoy, titulado A Date with the Smithereens. Este disco, sin embargo, no se produjo en el mejor momento de su carrera. El sello Capitol ya quería largarlos porque consideraban que sonaban viejos y el productor Butch Vig, que estuvo a cargo del proyecto al principio, los dejó en banda a mitad de camino. Por eso, este disco salió un año después de lo esperado. Lo bueno es que después de dejar Capitol, vino el sello RCA y los apadrinó, les puso al productor Don Dixon, que ya había trabajado con ellos en los dos primeros y enre todos terminaron el trabajo.
Con el tiempo, se publicaron también otras grabaciones cercanas a este fecha que fueron conocidas como “The Lost Album” y que no fueron editadas en su momento debido, precisamente, a los problemas de contratos con las discográficas. Pero eso ya es otra historia distinta.