
En el episodio 190 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en mayo de 1994. Suena Weezer con el disco que puso a nerds como estrellas de rock, Sonic Youth con otro disco en el que reclamaban su trono alternativo y Sunny Day Real Estate cambiando el modelo de la movida emo.
Weezer – Weezer

1994 nos trajo otro de los discos que definieron los 90s, en particular el tropos de los geeks teniendo bandas de rock y finalmente consiguiendo chicas, por supuesto estamos hablando del debut de la banda Weezer. El grupo es la creación de dos cerebros musicales, Rivers Cuomo y Matt Sharp, uno con perfil mucho más alto que el otro pero con igual peso musical en sus primeros y mejores discos. Cuomo había sido un niño metalero, no sólo como fan sino también tocando en bandas, hasta que descubrió a Nirvana y algo se le activó en su cabeza: puedo ser duro sin hacerme el macho, puedo ser tierno sin quedar como un blando, puedo hacer música que tenga el alcance del pop pero sin dejar de rockear. Ahí es cuando abandona el metal como género, aunque siempre va a seguir presente ya sea en su guitarra, coros o actitudes. Pero deja atrás esa etapa y forman Weezer.
Pero su inspiración en Nirvana no significaba para nada hacer música grunge o copiarle a Kurt Cobain, los Weezer desde el principio fueron un experimento pop, y en los primeros años les costó encontrar una audiencia. Pero la apertura a nuevos estilos del movimiento alternativo finalmente les abrió la puerta cuando su demo llegó a manos de Rick Ocasek, el cantante de The Cars que estaba haciendo una carrera como productor musical. A Rick le encantó el estilo de la banda y sabía que con su experiencia los iba a poder ayudar a lograr ese sonido pop que los haga sonar en las radios. Y una vez que firmaron contrato con Geffen, otro guiño a Nirvana, se juntaron a grabar una colección de canciones que ofrecían el punto de vista del perdedor frustrado, que por otro lado los volvió también uno de los favoritos de la escena emo que se estaba formando.
Y en una era donde MTV dominaba, sus videoclips dirigidos por Spike Jonze hicieron el resto y por un breve periodo de tiempo, fueron catalogados como la esperanza del rock alternativo para lo que quedaba de los 90s.
Sonic Youth – Experimental Jet Set, Trash And No Star

Cansados de la falsedad del mundo corporativo y con ganas de rebelarse ante una industria musical con la que no se sentían identificados, los Sonic Youth compusieron el disco Experimental Jet Set, Trash And No Star. Para resumirlo un poco, el fenómeno Nirvana hizo que los reclutadores de bandas salieran a la caza de más grupos iguales. Pero los Sonic Youth dejaron en claro que ellos eran diferentes, que no sonaban como Nirvana sino que venían más del palo de Butthole Surfers, Meat Puppets, Black Flag o Minutemen. Parece ser que la gira que hicieron con sus contemporáneos de Pavement y Sebadoh también los llevó a componer un disco más tranquilo que la misma Kim Gordon, como era de esperar, definió como art-core.
Experimental Jet Set, Trash and No Star fue grabado en los estudios Sear Sound y producido por Butch Vig. La mayoría de las canciones fueron compuestas para el álbum, incluso en el mismo proceso de grabación.
«Bull in the Heather», fue el único corte de difusión del disco. Kim Gordon comentaba en esa época que la letra trata de la pasividad como un acto de rebeldía, una forma de mantenerse al margen y no participar de la cultura dominada por los hombres. La canción contó, además, con un videoclip dirigido por Tamra Davis y recordado por muchos por la participación de Kathleen Hanna de Bikini Kill.
Jughead’s Revenge – Elimination

Elimination es el tercer disco de la banda de skate punk californiana Jughead’s Revenge y el primero que formó parte del catálogo de BYO Records -recordemos que las primeras ediciones de los Jugg’s Revenge fueron autogestivas, a través de su propio sello Hard. A pesar de que el Elimination no fue un éxito comercial en su momento, la banda logró con este disco asomarse en el radar de la crítica musical de la época y mostrarse en la escena. La entrada en BYO les permitió girar más y también organizar sus propios shows donde invitaban a tocar a bandas menos conocidas pero referentes como Green Day, los Offspring y Blink-182.
Pretenders – Last Of The Independents

En mayo del 94 llegó el sexto disco de la banda Pretenders, que habían arrancado de manera espectacular en los 80s pero parecía que estos 90s se los iban a comer. Mucho de esto tuvo que ver su disco anterior Packed, que les hizo perder el rumbo en unos años en que todas las bandas ochenteras sintieron que su estilo ya estaba pasado de moda y que ya nadie quería escucharlos. Por eso hubo tanta reinvención sin saber muy bien en qué reinventarse. Y la banda de Chrissie Hynde se tomó su tiempo después del fracaso de 1990 para volver, con su disco Last Of The Independents en el que se reencuentran con la forma en que Pretenders podían ser duros, no duros 90s, sino duros Pretenders, con sus limitaciones pero también su potencial para crear hits. Y si bien no tuvieron hits muy grandes de sus canciones rockers, su lento I’ll Stand By You fue uno de los clásicos para chapar por aquellos años.
Sunny Day Real Estate – Diary

Suena lógico que el disco que definió la música emo de los 90s se llame Diary, o sea Diario, pero no diario de noticias que es newspaper, Diary es Diario Personal. El disco pertenece a Sunny Day Real Estate, una banda del midwest americano, que es mencionada por muchos como el nexo que unió los orígenes del emo, que venían de la escena hardcore, del under más profundo, con la versión rockera más amistosa con las audiencias populares de fines de los 90s. Y cómo le trajeron accesibilidad al emo los Sunny Day Real Estate? con influencias que venían más de Seattle, del grunge y la música alternativa, con el rango dinámico de pasar de momentos intensisimos, pesados y gritados a la calma total, solo para que bajes las defensas y vuelvan a atacarte los gritos desgarradores. Pero para lograrlo era necesario una clase de cantante diferente a los que tenían las primeras bandas emo emergidas del hardcore, era imprescindible un vocalista que pueda manejar el mismo rango dinámico de la música, que pueda pasar de los gritos a una voz melosa casi de crooner que te acompañe en esos respiros. Esa voz era la de Jeremy Enigk, un tipo tan o incluso más influyente que su propia banda en la constitución del estilo sonoro del emo para las masas.
The Farm – Hullabaloo

En los 80, The Farm fue una banda bastante conocida dentro de la escena británica. De hecho, el DJ John Peel los invitó cinco veces a tocar en sus sesiones y Suggs de Madness produjo su primer sencillo de 1984. En 1987 hicieron una gira con los Housemartins y Paul Heaton, el cantante de los Housemartins, les dijo que quería producirles un tema. Esa canción se convirtió rápidamente en un hit de las emergentes club culture noventeras. En el año 1994, los de Liverpool publicaron su tercer disco de estudio llamado Hullabaloo, esta vez bajo el ala de Sire Records y fue solamente editado en Estados Unidos porque como no les fue muy bien, al poco tiempo se separaron. Pero ojo, hay canciones muy buenas en este álbum de los Farm, quizás fuera de época porque ya la movida baggy de los Happy Mondays había pasado, pero no están nada mal.
G Love And Special Sauce – G Love And Special Sauce

G Love y los Special Sauce hicieron su debut en el año 1994 con un disco homónimo que les hizo ganar un disco de oro y elogios generalizados de la crítica por el tema Cold Beverage. En ese entonces, G. Love, nacido como Garrett Dutton, recién se había mudado a Boston y contaba con la energía suficiente como para armarse una banda y meterse en un estudio a grabar algunos temas. Creció cautivado por el folk, el blues y el rap, devorando todo con avidez, desde Leadbelly y Run DMC hasta John Hammond y los Beastie Boys. De ahí el invento que lo hizo conocido: un estilo que mezcla la vieja escuela del Hill Country y el Delta Blues con la nueva escuela del hip-hop y el funk pero que resulta muy novedoso.
Hunters & Collectors – Demon Flower

Tenemos más supervivientes de los 80s, que ya llevaban 5 años en los 90s y aún no habían sido derrotados por la nueva década, que parecía que arrasaba con casi todo lo creado previamente. La banda Hunters & Collectors eran una de las joyas más cuidadas de la escena australiana y estaban editando ya su octavo disco en el 94, llamado Demon Flower. Y fue un exitazo… en Oceanía. Llegaron al puesto número 2 en el ranking ARIA que es el australiano y a puesto 9 en sus vecinos de Nueva Zelandia. Y aunque parezca algo menor esto de ser el número 2 de Australia, para ellos no lo era porque ese fue el puesto más alto que lograron en toda su carrera. ¿Cuántos casos hay en todo el mundo en que una banda llega a su máximo de popularidad con su octavo disco? En lo musical no había grandes sorpresas, son una banda de rock australiano y suenan a eso, en este caso un poco menos pulido y con un sonido más “en vivo” buscado de manera intencional para separarse de sus últimas producciones que habían sido extremadamente procesadas en estudio. Y a los Hunters & Collectors les queda un disco más todavía en su carrera pero para eso vamos a tener que esperar varios años más.