
En el episodio 192 de TDK 90s, terminamos de escuchar los discos editados en mayo de 1994. Suenan los Beastie Boys con la fórmula para atraer a rockeros y hiphoperos, Frank Black en un período de inspiración total y Toad The Wet Sprocket con un olvidado gran disco.
Beastie Boys – Ill Communication

Vamos a empezar con una pregunta. Es Sabotage de los Beastie Boys el mejor video musical de todos los 90s? No importa la respuesta, lo que importa es que otra vez en 1994 aparecía en las pantallas de MTV un video que nos dejaba completamente pegados a la pantalla. Esta vez parecía que estabamos viendo imágenes de una serie de policías de los 70s, de esas que todavía los canales argentinos de aire te seguían pasando. Pero con los bigotes falsos y los chistes te dabas cuenta que era una parodia aún con la tele en silencio. Y cuando le dabas volumen, ahí sí empezaba la locura. A los Beastie Boys los conocíamos por So Watcha Want los que mirábamos MTV desde hacía unos años y sabíamos que tenían un pasado haciendo música hardcore, pero jamás los habíamos escuchado. Pero cuando sonaba Sabotage todo cerraba, claro que estos pibes de Brooklyn empezaron siendo punks, claro que se pasaron al rap cuando el rap se convirtió en el género contestatario, y claro que volvían a conectar con sus raices justo cuando empezaban a correr el riesgo de volverse repetitivos.
El disco que los Beastie Boys editaron en 1994 se llamó Ill Communication y además del hip hop y estos roces punk, también tenía mucho funk y hasta momentos jazzeros. Cada canción que arrancaba era una aventura diferente que no sabías dónde te iba a llevar, este disco tiene quiza la mejor colección de inicios de canciones de la historia. El riff de guitarra de Sabotage, el solo de bajo de Root Down, la flauta de Sure Shot. La flauta, sí, dije la flauta, los Beastie Boys se animaban a todo en Ill Communication y con la ayuda de Mario Caldato Jr en coproducción y muchos de sus amigos, grabaron uno de los discos más importantes de los 90s, no sólo para el hip hop sino también para toda la escena alternativa, y especialmente para todos los jóvenes de la Generación X.
Frank Black – Teenager Of The Year

En mayo del 94 vuelve con su mejor o uno de sus mejores discos Frank Black, también conocido como Black Francis, también conocido como el líder de los Pixies. El disco se llamó Teenager of the year y era el segundo en su carrera solista, que estaba comenzando muy pero muy fuerte. De hecho, sorprendía que después de tantos años en los Pixies, Black pueda escupir dos discos tan llenos de himnos en pocos años y puso a todos a la prensa a pensar si estabamos frente al McCartney de la escena alternativa. Pero a la gente por algún motivo no le gustó tanto, y tuvieron que pasar muchos años para que encuentre el respeto y el amor que se merecía.
Teenager Of The Year tenía 22 canciones, que si bien eran cortas, son muchas para tener tantos aciertos como tenía. Acá hay hits que fueron hits como Headache y aún muchos más hits que nunca lo fueron porque no sonaron en la radio. Frank Black estaba en su mejor momento compositivo desde los Pixies, mezclando como sólo él sabe hacer los ganchos pop con las guitarras hostiles, con estribillos gritables y cantables. Y antes de los 3 minutos ya se terminaba la canción y arrancaba una aún mejor.
Toad The Wet Sprocket – Dulcinea

3 años tardaron los Toad The Wet Sprocket en editar su cuarto disco, Dulcinea, después del éxito bestial de su anterior lanzamiento. Era un caso común en los 90s esto, porque los discos tardaban a veces un año en llegar a volverse populares, y después había que armar la mega gira de al menos otro año para aprovechar la popularidad, después descansar un poco y meterse otra vez al estudio con absolutamente toda la presión por repetir el éxito. Y en el 99% de los casos, fallaban en el intento. Toad The Wet Sprocket no fue la excepción y Dulcinea vendió muchas menos copias que Fear, del 91, pero los músicos sabían que eso iba a pasar, por eso el guiño de llamarlo Dulcinea, como el amor de Don Quijote, el héroe de las cruzadas imposibles. Pero por fuera de las mediciones de popularidad, el disco tiene unas canciones que siguieron sonando en las FM durante años y años, convirtiéndose en clásicos nocturnos.
Master P – The Ghettos Tryin to Kill Me

The Ghettos Tryin’ to Kill Me! es el tercer disco del rapero Percy Miller, aka, Master P, editado a través de Limit Records y Solar Records en mayo de 1994. Master P surgió de la escena hip hop underground de comienzos de los 90 rapeando al estilo gangsta sobre beats de G-funk lo-fi. A diferencia de sus otros dos discos, Get Away Clean y Mamma’s Bad Boy, el The Ghettos Tryin’ to Kill Me mejora en cuanto a la calidad de la grabación, mezcla y master y también con respecto a la evolución de su flow, una manera de rimar propia del rapero que ya no trata de emular a los clásicos de la West Coast.
Su biografía, de hecho, es muy distinta a la de estos otros raperos. Hijo de padres separados, se crió de manera simultánea en Nueva Orleans y en California. En su adolescencia se mantuvo alejado de las drogas y las peleas callejeras, era buen estudiante, y se dedicó principalmente a jugar al básquet, quería ser profesional para sacar a su familia de la pobreza. Su talento como jugador le permitió ganar una beca en la Universidad de Houston aunque al poco tiempo de comenzar y debido a una lesión que lo dejó fuera del equipo, dejó la universidad y se fue a estudiar administración de empresas en el Merritt Junior College de Oakland. Cuando falleció su abuelo, Master P recibió 10 mil dólares de herencia, que invirtió en una tienda de discos que luego se convirtió en sello discográfico: No Limit Records. Sin embargo, su pasión por el básquet siguió y gracias al reconocimiento que ganó en el terreno de la música, hacia finales de la década, consiguió jugar, aunque sea por un corto tiempo, en la NBA.
Biohazard – State Of The World Address

Biohazard from Brooklyn, como se aseguraban de recordar cada vez que tenían ocasión, venían de editar el “Urban Discipline” cuando, en mayo de 1994, sacaron un nuevo disco titulado State of The World Address. Editado a las pocas semanas del “Far Beyond Driven” de Pantera, los neoyorquinos consiguieron, con este disco, consolidarse como una de las bandas de metal rap y metal alternativo de referencia.
Los Biohazard tenían las ideas claras: en las entrevistas que daban se jactaban de su condición de héroes de la clase trabajadora, de tipos duros a los que nadie les había regalado nada, que de hangear en las canchitas de basquet pasaron a saltar en los escenarios. Hay una anécdota de ese mismo año, 1994, cuando tocaron en el Monsters of Rock de Donington, que la organización les cortó el sonido porque invitaron a los fans a invadir el escenario.
Pero eran así, hermanos de amistad, cuatro pibes que querían hacer un poco de ruido. Musicalmente, el “State of the World Address” refleja esa energía.
Heavy D & The Boyz – Nuttin’ But Love

Lamentablemente en 1994 terminó la carrera de Heavy D & The Boyz, uno de los grupos legendarios del ascenso del hip hop en los 80s. Y se fueron bien arriba con este Nuttin’ But Love, que funcionaba especialmente con sus canciones más cachondas. Heavy D había logrado hacer tantos amigos en la escena del hip hop pero también con la comunidad negra de Hollywood que en el disco aparecen como invitados pesos pesados como LL Cool J, Buju Banton, KRS-One, Queen Latifah y muchos raperos más. Pero además del lados cinematográfico están Martin Lawrence, Spike Lee y hasta logró que un muy joven Chris Tucker sea el protagonista de unos de los videos musicales. El disco sonó en todos los barrios negros de Estados Unidos y también se coló en las radios para darle una gran despedida a este héroe del hip hop.
David Byrne – David Byrne

La música de David Byrne no es tan seria como se podría pensar. Es cierto que el ex Talking Heads es un tipo culto, interesado no solamente por la música sino también por el teatro vanguardista, el cine, la fotografía, el diseño y los libros, pero con su música pretende, antes que nada, hacer bailar a la gente y después sí, reflexionar. Aunque es cierto también que es diferente como solista que con Talking Head. Como solista, su estilo es bien ecléctico y personal.
De ascendencia escocesa por parte de su padre y nacido en Dumbarton, Byrne emigró con su familia a Ontario, Canadá, cuando tenía dos años, y después a los suburbios de Arbutus, Maryland, en las afueras de Baltimore, donde creció. Formó el grupo Talking Heads con Tina Weymouth y Chris Frantz a mediados de los 70 en Nueva York, y está bien documentado que la banda pronto se convirtió en un elemento habitual del club CBGB (su primer show en 1975 fue en apoyo de los Ramones).
En los 80, Talking Heads ya era todo un fenómeno de masas. Canciones como “Burning Down The House”, “Once In a Lifetime” y “And She Was” se volvieron éxitos de la radio, respaldados por la recientemente creada MTV. Fue tras la disolución de la banda que Byrne emprendió su carrera solista y para el año 1994 ya estaba editando su cuarto disco, que se llamó -sin muchas complicaciones- David Byrne. De ese disco, destaca el tema “Angels” y otro tema más que también queremos compartirte en este episodio de TDK90s, Back in the Box.
The Church – Sometime Anywhere

La banda The Church eran una eminencia en su nativa Australia, incluso en 1994, muchos años después de sus picos de fama internacional de los 80s. Y con su disco Sometime Anywhere, que era el noveno de su carrera, ya ni intentan disimular que su sonido se había quedado en la década anterior. ¿Para qué modernizarnos y fracasar si podemos perfeccionar lo que hacemos, tener cada vez menos éxito popular, pero dejar discos que el futuro sabrá apreciar? Y el futuro sabe apreciarlos, porque en perspectiva no suenan tanto a los 80s sino a una estilización atemporal de ese rock climático y estético que hacían los Church.