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En el episodio 202 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en agosto de 1994. Suenan Los Enanitos Verdes con otro clásico interminable del cancionero argentino, Prince con un disco de disputa con su discográfica y Portishead con el disco más suavemente aterrador de toda la década.
Los Enanitos Verdes – Big Bang

Los Enanitos Verdes fueron la banda de los hits que nunca morían en los 90s. Cada vez que metían un tema en los primeros puestos en Argentina, no se iban más de la radio, los cumpleaños, las fiestas, la peluquería, la televisión, los casamientos y cualquier lugar en el que suene música. Es raro porque la lógica de la música pop es su rotación permanente, te bombardean por todos lados durante un par de meses y puf, desaparecen para siempre.
En el disco Big Bang, el séptimo de los Enanitos Verdes, el hitazo fue Lamento Boliviano, una de las canciones imprescindibles en cualquier compilado que quiera resumir los 90s en Argentina. Pero, el tema no era de ellos, sino de otra banda mendocina llamada Alcohol Etílico, un nombre muy mendocino y vinero. Por supuesto que la banda Alcohol Etílico no tenía ningún tipo de trascendencia a nivel nacional y de hecho la canción tenía ya casi 10 años cuando la retoman los Enanitos Verdes y la exportan a toda Latinoamérica. Y encima la canción no es del todo representativa de un disco muy influenciado por la etapa más ruidosa de Soda Stereo, en particular por el álbum Canción Animal. Pero casi nadie se dio cuenta, porque Lamento Boliviano se comió al resto de Big Bang y les dio otra estrella a la fábrica de hits llamada Los Enanitos Verdes.
Prince – Come

1994 podría resumirse como el año de la embestida a la industria y Prince, el cantante y compositor de Minnesota, no podía pasar esto por alto. Ese mismo año, él también quiso demostrarle a su compañía, Warner Brothers, que podía ser libre e independiente. En agosto de ese mismo año publicó el disco Come, el último bajo el ala de este sello, producido al mismo tiempo que grababa The Gold Experience. También fue el que dio inicio al símbolo del amor, el reconocido isologo con la que Prince anuncia la muerte de su nombre artístico en el medio de ese conflicto contractual con la discográfica.
Come es un disco que traza entonces una línea en la carrera de Prince, desde lo legal pero también en lo estilístico, y se caracteriza por tres cosas en particular: por portar un sonido oscuro, menos upbeat, con tintes de jazz, funk, tecno-funk y rock, por ser más breve de lo normal y porque es el disco más sensual de Prince, soft porn talk al estilo noventa.
Portishead – Dummy

Agosto es un año clave para nosotros también porque es cuando se editó el disco debut de Portishead, obra que define lo que fue el género trip-hop en los 90. 1994 es el año del Blue Lines de Massive Attack, año en el que el mundo gira de escenario y se va de Manchester a Bristol, nuevo foco de atención para las juventudes noventeras. Un tiempito antes se formaron los Portishead, tres desconocidos, que venían de estilos musicales diferentes pero que casi sin darse cuenta, crearon algo nuevo. Adrian Utley tenía 37 años y venía del mundo del jazz, Geoff Barrow tenía 22 y era amante del hip-hop y Beth Gibbons, de 29, adoraba la forma de cantar de Hanis Joplin y Nina Simone.
Dummy es el resultado de esa mescolanza de estilos, es -me encanta esta definición que le da la Mondo Sonoro de España- un mundo propio, deformado por la vampirización de muchos otros. Minimalista, creativo y con una curaduría de samples increíble, acá te dejamos dos temas del Dummy de Portishead.
Stereolab – Mars Audinac Quintet

1994 fue un año bisagra también en la carrera de los Stereolab. Con el disco Mars Audiac Quintet, su tercero, la banda franco-inglesa devota de Neu y la Velvet Underground, le dio más profundidad y ruido a su propuesta musical. Mars Audiac Quintet es el álbum que le permitió a Stereolab conocer sus propios límites, que prácticamente eran inexistentes. Le permitió a Sadier explorar los confines de su propia voz, y a Mary Hansen jugar con lo que su compañera estaba haciendo para que ella misma desarrollara sus propias maravillas en las armonías. Le enseñó a la banda que aunque el Krautrock pueda sonar finito, si se hacían las preguntas correctas, en realidad, no lo era. Ellos, en un punto, le dieron esa proyección espacial al estilo y con este álbum, en particular, alcanzaron reconocimiento en la escena mundial.
Julian Cope – Autogeddon

Julian Cope llegó a la década de los 90s con una carrera larguísima en la música inglesa, fundamentalmente a partir de su banda Teardrop Explodes, exponentes de la movida new wave más extraña. Pero después se lanzó a la aventura solista y en 1994 estaba editando su disco número 11, Autogeddon. El disco es una diatriba en contra de la cultura de los autos, inspirado en un casi accidente que tuvo junto a su esposa embarazada y un pelotudo manejando una Ferrari amarilla. Autogeddon no fue una gran influencia en el mundo de la música, tan sólo un mojón más en este estilo autoral tan particular de Julian Cope, que mezclaba composiciones más o menos estructuradas con lo que parecen ser improvisaciones acompañadas de recitados. Pero sí fue una influencia enorme en el mundo de los videojuegos, porque sólo tres años después, en 1997, salió a la venta uno de los juegos que inventó el género de chocar cosas, el muy muy pero muy parecido titulado Carmageddon.
Crazy Horse – Sleeps With Angels

Mientras disfrutaba de su status de cantante y compositor de culto entre las bandas grunge más populares de los 90s, Neil Young seguía editando discos en su estilo más puro de folk trastornado que era intocable para los fans de la música de Seattle. Pero en este caso es el propio Neil Young el influenciado, si no por la música grunge, sí por los eventos de la vida real que se vivían en aquel momento, uno que dominaba sobre todos, la muerte de Kurt Cobain, el cantante de Nirvana. Esa pérdida fue muy dolorosa para Young y terminó influyendo en su Vigésimo disco, Sleeps With Angels de 1994. Ese Duerme con Ángeles estaba directamente dedicado a Cobain, pese a no mencionarlo con nombre propio, y marca el tono de un disco extremadamente sombrío y reflexivo. E incluso con algo de culpa, porque en su nota de suicidio, Kurt cita la canción de Neil Young, My My Hey Hey, con la frase “es mejor quemarse que desvanecerse”, que tiene mucho más fuerza en inglés “it’s better to burn out than to fade away”.
Barenaked Ladies – Maybe You Should Drive

Los canadienses de Barenaked Ladies se venían preparando para meterse en la cultura popular de Estados Unidos desde hacía años, y 1994 es el año en el que meten apenitas una pata pero que anticipaba una invasión futura. La banda edita ese año el disco Maybe You Should Drive, el segundo de su carrera, y pese a que eran chicos jóvenes, ya habían aprendido unas cuantas lecciones sobre cómo funciona la industria musical. Para el disco anterior habían grabado con gran presupuesto en un estudio lujoso que Steven Page, el lider de la banda, dijo “¿para qué mierda lo necesitábamos?” Y da esa lección de lucidez impensada para un rockero de veintipico de años diciendo “un presupuesto alto para la grabación lo único que hace es ponerte en deuda con la discográfica, mientras más gastes más tenés que recuperar antes de ver un peso. Y los productores sólo miran el billete, siempre van a querer gastarse la mayor cantidad de plata posible en el estudio, porque sus puntos de ganancia no están en juego”.
Esta madurez en el razonamiento también estaba en su música y Maybe You Should Drive es un poco más serio, ya no tienen tantos chistes en sus letras y tratan algunos temas más difíciles, influenciados también porque algunos de los miembros estaban pensando salirse definitivamente de la música.
Samiam – Clumsy

Hacia finales de la década del 80 y comienzo de los 90, en la costa californiana de Estados Unidos estaba gestándose una escena punk rock súper importante, representada por bandas como Green Day o Rancid, pero también por otras menos conocidas como Samiam. Y es una pena que haya tenido tan poca trascendencia en comparación con sus colegas de escena porque tienen unos discazos. En parte, esa escasa notoriedad se debe a las altas expectativas que el sello Atlantic depositó en la salida de su disco debut, Clumsy, de 1994, y las pocas ventas que finalmente se registraron. Por ese motivo, Atlantic les soltó la mano y los Samiam continuaron su carrera en los márgenes de las exigencias del mainstream.
Clumsy es un hermoso disco, hermoso e influyente para muchas bandas punk que comenzaban por esa época a incursionar en el rock alternativo, el emo y el grunge.