#203 – Agosto de 1994, Parte 3

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En el episodio 203 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en agosto de 1994. Suena Dinosaur Jr con su disco con más hits pero que no pudieron transformar en ventas, The Jesus And Mary Chains conectado con el espíritu de los 70s y Toadies con canciones de asesinos seriales y psicópatas que nos encantaban.

Dinosaur Jr. – Without A Sound

En el año 1994, Dinosaur Jr. editó el disco Without A Sound, el sexto de su carrera, a través del sello Sire. Este disco fue grabado después de la partida del baterista Murph, quedando J Mascis como el único miembro original de la banda. Hay algo muy particular que siempre me atrapó de este disco y es el sonido del corcho destapando una botella que se escucha ni bien empiezan los temas. Creo que ese detalle mínimo es sin embargo muy significativo, porque nos condiciona ya como oyentes a escuchar el resto de las canciones de una manera más relajada, en la intimidad de nuestras casas. Es un disco que habla del amor y del desamor y que lo hace de una manera super simple y cariñosa a través de melodías que tienen el sello de Mascis.

Public Enemy – Muse Sick-N-Hour Mess Age

Después de un breve hiato en su carrera, los Public Enemy regresan en el año 1994 con el disco “Muse Sick-n-Hour Mess Age”, editado a través del sello Def Jam. El título del disco es un juego de palabras que significa «music in our message» (o «music and our message»), algo que es muy característico de Chuck D y de los Public Enemy, que la música sea precisamente el mensaje y un mensaje de liberación para la comunidad afroamericana en Estados Unidos. Este disco no vendió mucho en su momento aunque se trató de un disco muy completo desde el punto de vista musical, por la mezcla de estilos en los beats que propone y muy sólido también desde el punto de vista argumentativo, porque sigue en línea con lo que la banda propone: distanciarse del gangsta rap y concientizar a la gente de que un cambio social es necesario para vivir en armonía.

The Jesus And Mary Chain – Stoned And Dethroned

¿Qué pasa cuando una banda conocida por sus murallas de guitarras y distorsión se propone grabar un disco acústico? En el caso de los Jesus And Mary Chain, lo que pasa es que se frustran porque en sus palabras “no pudimos lograr generar suficientes cosas interesantes solo con guitarras acusticas para llenar un disco” y abandonan el proyecto pero sin terminar de abandonarlo del todo. Esto le pasó a los Reid cuando se propusieron grabar su quinto disco Stoned And Dethroned. Entraron a estudio en enero de 1993 pensando en un proceso de un par de meses y terminaron tardando más de un año en editarlo. Y no terminaron de abandonar el concepto acústico porque acá las canciones son lo suficientemente despojadas como para sonar casi acústicas, con cierto aire a rock de los 70s y en particular a los Rolling Stones… quizá por eso el guiño de la palabra Stoned en el nombre del disco? Y en Stoned And Dethroned hay canciones maravillosas y suaves, en particular en Sometimes Always, una balada que Jim Reid canta junto a su novia de aquellos años, la diosa del dreampop fantasma, Hope Sandoval.

Toadies – Rubberneck

En los 90s eramos muchos los que nos quedábamos la madrugada despiertos para tratar de atrapar una nueva banda que nos vuele la cabeza en Nación Alternativa, el programa de MTV de la medianoche. Esa era casi la única forma de enterarte de bandas emergentes. Pero qué hacías sólo con el nombre de una banda y de un disco y habiendo escuchado una sola canción? ¿Alcanzaba con eso para que te guste realmente el grupo? ¿Ahorrabas unos pesos para irte a comprar el disco a fin de mes?

Y si encima era una banda con cero nombre, no lo iban a tener en la disquería y lo ibas a tener que encargar, pagarlo un poco más caro y apostar todas tus fichas, es decir tus ahorros, con la esperanza de que te encante el resto del disco y no sea un fiasco. A veces salía mal y a veces salía espectacularmente bien. Para mí, una de las dos veces que me salió espectacularmente bien fue con el disco Rubberneck de la banda Toadies. En 1994 todavía resonaba el grunge lo suficiente como para que apreciemos mucho cuando una banda sonaba legítimamente oscura, y los Toadies lo hacían de sobra. Lo suyo era grunge agrícola pero con las influencias correctas, fueron directo a buscar a las mismas bandas que la primer camada grunge, particularmente a los Pixies.

Y se transformaron quizá uno de los mejores exponentes del grunge que jamás pusieron un pie en Seattle. Un par de sus canciones tuvieron videoclips y recibieron bastante rotación en la programación nocturna de MTV, pero problemas con la discográfica los dejaron congelados por el resto de la década, perdiendo la oportunidad de mantenerse activos mientras estaban de moda.

The Toasters – Dub 56

Ya estuvimos escuchando varios casos de bandas que hacían ska-punk que en los años 94/95 empezaban a hacerse un nombre en la escena norteamericana, preparando el furor que viviría el ska en el 97. Pero entre ellos había una banda con otro curriculum, mucho más abultado, como los neoyorkinos de The Toasters. Habían pasado tantas aventuras estos muchachos para esta época que no sólo estaban editando ya su quinto disco, sino que ya habían fundado y fundido un sello discográfico exclusivamente dedicado al ska y habían perdido a varios miembros de la banda, hartos de no recibir nada de reconocimiento de la audiencia. Pero esa energía positiva que se vivía en el 94 con el ska los hizo editar su disco Dub 56, que es una fiesta de principio a fin, un disco largo de 14 canciones para bailar y que para coronarlo, termina con un invitado especial, Lester Sterling de los Skatalites en la canción Dancin.

Luscious Jackson – Natural Ingredients

Mediados de los 90s fue una buena época para las bandas de chicas que querían rockear y hacerse un lugar en la escena alternativa. Y de todas las que lo lograron, uno de los casos más sorprendentes fue el de Luscius Jackson. La banda tenía un paraguas de credibilidad callejera y aura cool por el sólo hecho de formar parte de Grand Royal, el sello con perfil artístico que Capitol Records le había dado a los Beastie Boys para que firmen a las bandas que les gusten. Así que ese carnet de “me eligieron los Beastie Boys” automáticamente despertaba curiosidad, y las Luscious Jackson la devolvieron con un disco debut bastante misterioso, Natural Ingredients, en agosto de 1994. El grupo había mostrado un perfil oscuro en sus primeras canciones pero acá pareciera que movieron la perilla veraniega al máximo y el disco suena como un gran mix con mucho groove para andar por la ciudad de New York en días de calor.

Jeff Buckley – Grace

“Grace” es el título del disco con el que debutó Jeff Buckley, un artista que al poco tiempo de hacerse famoso, se convirtió en mito. Y este álbum, el único que nos queda de Buckley, es una obra maestra indiscutible.  Cuando los directivos de Columbia pusieron el disco a la venta, el 23 de agosto de 1994, pensaron que Jeff Buckley iba a ser el cantautor de su generación y las críticas fueron excepcionalmente positivas. Por ese entonces, una era sin internet, las críticas de las revistas musicales lo eran todo, para nosotros, público consumidor que compraba los discos y seguía a los artistas, y para las discográficas y los artistas, porque podían medir de alguna manera lo bien o mal que había sido recibido el producto artístico que lanzaban. 

Las diez canciones del disco Grace destacan por su originalidad, por lo bien hecho que está -grabado, cantado, interpretado- y por la sensibilidad que expresa el artista. Y es difícil encasillar porque, como Elliot Smith, por ejemplo, son de esos artistas inclasificables, muy ellos mismos. Y eso que Buckley también tiene un catálogo de versiones espectacular que solía interpretar en vivo.

Orbital – Snivilization

Los pioneros de la escena electrónica británica de Orbital, editaron en 1994 su tercer disco de estudio, Snivilization. El timing es muy importante para este disco, porque lo lanzaron al mismo tiempo que el Parlamento inglés proclamaba el Criminal Justice Act, una legislación que le daba a la policía mucho más poder para desmantelar, perseguir y llevar a la justicia a las raves ilegales que habían sido furor en el país, a sus organizadores, al público y hasta a los djs. Y los Orbital se habían hecho su nombre justamente en ese ambiente de las fiestas rave. Esto los politizó mucho más de lo que ya venían siendo y este disco hasta trae una canción dedicada explícitamente a esta ley, llamada Are We Here, y que es básicamente 4 minutos de completo silencio.

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