#204 – Agosto de 1994, Parte 4

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En el episodio 204 de TDK 90s, terminamos de escuchar los discos editados en agosto de 1994. Suena Oasis reventando los parlantes de los televisores de todo el mundo, los Sebadoh dándose cuenta de que eran una banda profesional y Bryan Ferry aportando su toque sofisticado una década de lo más guarra.

Oasis – Definitely Maybe

Hay que tener muchas agallas, desbordar autoestima, estar un poco loco y bastante drogado para que la primera canción de tu disco debut en una discográfica chiquitita se llame Rock N Roll Star y prácticamente arranque con la frase “hoy soy una estrella de rock”. Pero los Oasis, de ellos estamos hablando, chequeaban todos esos casilleros, y así nació a fin de agosto de 1994, Definitely Maybe, el primer disco de la banda de los hermanos Gallagher y una de las piezas fundacionales del movimiento brit pop y del renacimiento del rock de guitarras en Inglaterra durante los 90s y las décadas siguientes.

Pero para quienes no vivíamos en Inglaterra, Oasis nos llegó a través de un videoclip de una canción, Supersonic. A esa altura de los 90s ya todos estábamos un poco acostumbrados a ver imágenes y escuchar canciones que sonaban diferente a todo lo anterior, y nos sorprendíamos cada vez menos. Pero cuando entraba esa batería, esa guitarra, esa voz nasal, y esa mezcla brutal que hacía temblar los pobres parlantes de los televisores de tubo, era imposible no enamorarse de ese nuevo sonido. Después aprendimos que no era tan nuevo, que Oasis rendía culto a todos los próceres del rock and roll inglés, desde el aura de los Rolling Stones, al desprecio de los Sex Pistols, a The Who, los Beatles y hasta sus conciudadanos de los Happy Mondays. Pero qué importaba, lo único que valía era que Definitely Maybe, el primer disco de los Oasis, fue también el primer disco de rock clásico para toda una generación.

Sebadoh – Bakesale

La banda Sebadoh, el desprendimiento de los Dinosaur Jr del bajista Lou Barlow cuando lo echaron de la banda, vivió la segunda frustración más grande de su carrera en 1994. La primera es obvio que lo hayan rajado de Dinosaur Jr. y la segunda es que para su quinto disco, Bakesale, consiguieron ir a grabar a la mismísima casa de Steve Albini, el productor más buscado por las bandas alternativas de la época. Pero, sólo grabaron en su casa, no los produjo Steve Albini sino Bob Weston. Pero el aura de Albini seguro estuvo presente, porque este es no sólo el disco mejor grabado sino también el más accesible al público y el más inspirado de toda la carrera de Sebadoh. Y si bien no logró subirse a la ola del furor por el rock alternativo que se vivía en MTV y las radios, a fin de año, cuando todas las revistas musicales publicaban sus listas de mejores discos del año, aparecieron en varias, incluídas una super influyente como la Spin y la más grande Inglaterra, la NME.

The Jesus Lizard – Down

“Down” es el cuarto disco de los Jesus Lizard, el último que produjo Steve Albini y que editaron a través del sello Touch and Go. Esa relación había comenzado en 1989, cuando los miembros de la banda  se mudaron de Austin, donde vivían en Texas y donde ya habían iniciado años antes la banda punk/noise “Scratch Acid”, a la ciudad de Chicago, donde estaban el sello y el productor. Y en conjunto lograron ser referentes de la escena noise alternativa que tanto atraía a los adolescentes que escuchaban las radio universitarias a comienzos de los 90.

A diferencia del Goat y del Liar, el disco Down de los Jesus Lizard no se convirtió inmediatamente en un disco de culto. Sin embargo, y visto en perspectiva temporal, fue el último que hicieron durante esta primera etapa que fue realmente la fundamental de su carrera. Y el Down es un disco que sigue siendo fiel a esa primera forma que adoptaron los Jesus Lizard, que de a ratos suena poco convencional y variado y otras veces directamente esquizofrénico. Pero eso es precisamente lo que los convirtió en una de los referentes sonoros de su época y el Down resume un poco lo que fueron esos primeros años de actitud melancólica y riffs caóticos combinados con un pasado punk.

James – Wah Wah

Trabajar con un productor visionario y super creativo como Brian Eno siempre traía algunas sorpresas. Cuando la banda James contactó a Eno para que produzca su quinto disco, Laid, el productor les pidió que antes de hacerlo necesitaba compartir unos cuantos ensayos con ellos para percibir la esencia de la banda. Y la conclusión que sacó es que los James no sólo eran la banda de singles exitosos de pop medido, sino también la banda de las improvisaciones largas y morosas que generaban climas que sus canciones pop no alcanzaban a lograr.  Lo que hizo Brian Eno entonces fue decirles “ok, graban conmigo el disco de canciones pop terminadas, pero también van a grabar otro disco en paralelo con sus improvisaciones”. Y la banda por supuesto dijo que sí, así que en los recreos del disco principal, se juntaban en otro estudio y grababan improvisaciones larguísimas que después Brian Eno y el productor secundario Markus Dravs recortaban y editaban para transformarlas en canciones. Y pese a ser un disco bastante experimental, la discográfica aceptó editarlo y así vio la luz Wah Wah, el sexto disco de los James.

Pale Saints – Slow Buildings

Después de la salida de la banda del vocalista y bajista Ian Masters, el resto de los miembros de Pale Saints editaron su tercer y último disco de estudio titulado “Slow Buildings”. Los shoegazers de Leeds continuaron trabajando con el sello 4AD y aunque fue prácticamente imposible imitar el In Ribbons, disco clásico de la escena shoegaze y dream pop de los 90, con el Slow Buildings pudieron mostrar todo un despliegue de creatividad más allá del ingenio de Masters. En ese caso, fue la guitarrista y corista Meriel Barham la que cobró protagonismo, ocupando el mismo lugar que años antes en Lush.

Sloan – Twice Removed

En el mundo del rock alternativo de los 90s, si tenías una banda, estar en Geffen Records era la cima. Tenían presupuesto, distribución masiva y un ojo para haber fichado dos monstruos de los últimos años, primero a los Guns N Roses y después a Nirvana. Pero a los canadienses de Sloan no les fue tan bien con el sello, porque su estilo musical era mucho menos agresivo, más alegre y popero. Por eso, por no terminar de cuajar con la narrativa de Geffen de aquellos años, el sello le dio muy poca promoción a Twice Removed, el segundo disco de Sloan. En Canada no importó mucho porque la banda era adorada por sus fans que lo llevaron al puesto número uno de los rankings, pero en Estados Unidos, sin este empuje publicitario, no llegó la rotación en las radios, y sin eso no había ventas. Y sin embargo, Twice Removed es quizá el mejor disco de los Sloan, con un sonido power pop que ablandaron intencionalmente para distinguirse del resto y que les falló en estrategia comercial pero no en herencia musical.

Manic Street Preachers – The Holy Bible

Aunque no fueron tan conocidos como otras bandas icónicas de los 90, los Manic Street Preachers también dejaron su influencia dentro de la escena alternativa. En el año 1994 lanzaron su ya clásico álbum “The Holy Bible”, tercero en su carrera publicado por el sello Epic. Este disco trajo nuevos sonidos aunque siguió manteniendo las letras políticas y de crítica social que caracterizaron sus trabajos previos. Al momento de la grabación, Richey Edwards estaba lidiando con una profunda depresión que también aparece fuertemente en este álbum e instala ese clima oscuro que escuchamos. De hecho, el 75% de las canciones son de su autoría y este es el penúltimo disco que graba con la banda, antes de su desaparición. Este hecho hizo que la banda pasara a ser de culto.“The Holy Bible” fue el punto de quiebre con la “antigua” etapa de la banda, marcando un cambio en su sonido sin perder su esencia, pero con un ímpetu mucho más agresivo. Se podría considerar un disco purgador, descarnado, en una época en la que la música rock experimentaba un gran cambio, como el apogeo del grunge.

Bryan Ferry – Mamouna

A punto de cumplir 49 años, el dandy del rock y líder de la mítica banda Roxy Music, Brian Ferry publicó en 1994 el disco Mamouna. Y este disco tiene una particularidad: fue el primero que grabó con la ayuda de Brian Eno desde que Roxy Music se separó en el año 73. 

Como en otras ocasiones, Ferry diseñó también el arte de tapa de este álbum. Recordemos que él tardó en llegar al mundo de la música porque primeramente se dedicó a la pintura y a la cerámica. El título del disco, Mamouna, también es una elección suya. En una entrevista con el diario El País, allá por el 94, decía que le gustaba mucho porque era un nombre de mujer muy evocativo, que quiere decir “buena suerte” y que eso le venía muy bien en ese momento. 

En esa misma entrevista, producida en el contexto de gira de presentación del disco, Ferry comentaba que en este disco retomaba un poco su esencia de Roxy Music. No solo por la colaboración de Eno y, en menor medida, de sus antiguos miembros de banda, sino también porque pudo delegar el rol de productor a Robin Trower, guitarrista y miembro de Procol Harum, un tipo con mucha experiencia y trabajo encima.

Romántico incurable, Ferry dijo que su disco previo, Taxi, un álbum de versiones, fue un parate necesario en su carrera. Fue refrescante hacer temas de otros y un respiro para volver a hacer exactamente lo que quería en Mamouna. Su esperanza, que el disco le pudiera gustar a los adolescentes de la época, tanto como a él le gustaban los discos de soul, blues y jazz en su juventud.

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