#206 – Septiembre de 1994, parte 2

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En el episodio 206 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en septiembre de 1994. Suena el disco de Notorious BIG que reinventó el rap de la costa este, los Blues Traveler encontrándose con un hit que les duró un año en los rankings y Daniel Johnston tratando de ser algo más que una remera de Kurt Cobain.

Notorious BIG – Ready To die

En el año 1994, el rap de la costa este volvió a tener su momento de éxito de la mano del maestro de la rima, Biggie Smalls. Si bien es sabido que el hip hop nació en los suburbios de Nueva York, en ediciones anteriores de TDK90s pudimos ver cómo los raperos de la costa californiana también iban forjando su legado. The Chronis Dr. Dre fue el disco que precisamente inauguró toda la etapa del Gangsta Rap, pero también es cierto que, en contrapartida, tanto el Wu-Tang Clan como Nas, a finales del 93 y comienzo del 94, respectivamente, hicieron que la gran manzana volviera a tener protagonismo en la escena. Y el Ready To Die, de The Notorious BIG, fue el disco que completó esta trilogía, convirtiendo, además, a Biggie en un héroe de la ciudad. Con Ready To Die, el rapero dejó las esquinas para narrar sus experiencias en un estudio de grabación y marcó la historia con el único disco que alcanzó a editar antes de ser asesinado.

En este disco se recogen todos los peligros de la selva de cemento, una ciudad que desde la perspectiva del rapero cambió significativamente desde su infancia. En “Things done changed”, por ejemplo, rememora los asados de verano en la vereda y las peleas infantiles que, ahora, se transformaron en guerrillas urbanas. “Cada vez que me doy vuelta matan a un negro, mi madre tiene cáncer, no me preguntes por qué estoy estresado, las cosas han cambiado”.

Pero además de la voz gruesa y el ritmo infalible de Biggie, el Ready To Die cuenta con la impronta del productor Easy Mo Bee y los consejos de Diddy, Puff Daddy, que le ayudaron a crear temas comerciales, pero también míticos como “Big Poppa” o “Juicy”.

Blues Traveler – Four

En 1994 finalmente se le dio el golpe de suerte a una banda que venia trabajando durísimo desde fines de los 80s por hacerse un lugar en la escena rockera nacional, es decir, salir en las radios y en MTV. Ellos son los Blues Traveler y esto no sucedió en 1994 sino en 1995, aunque el disco, este que estamos recordando ahora, fue editado en septiembre del 94. El disco se llama Four o sea cuatro porque es el cuarto, y continuaba con el estilo de rock blusero amistoso, con el chiche de la infaltable armónica. Pero la banda acá encuentra una inspiración pop que no habían tenido nunca antes, y que los llevó a componer un par de canciones gigantes que son de esas definitorias de la década. Pero tardaron meses en llegar a algunas radios y de esas radios a otras más grandes y a un programador de MTV que se le ocurrió pasar un video en el primetime y la explosión fue total. El disco se metió en el top 10 de la Billboard, los invitaron a tocar en el Lollapalooza 94, los Rolling Stones se los llevaron de gira como teloneros y terminaron teniendo una canción como Run-around prácticamente todo el año 1995 dentro del ranking de las más escuchadas.

They Might Be Giants – John Henry

La banda They Might Be Giants fueron durante años los héroes de los chicos nerds que igual querían rockear. Y en sus primeros cuatro discos usaron ritmos programados electrónicamente y capas de sintetizadores con muy poca instrumentación analógica. Pero llegó 1994 y dijeron “es hora de desmodernizarnos” y entraron a estudio a grabar su quinto álbum con una banda completa, incluyendo un baterista humano, algo que nunca antes habían hecho. Por eso el disco se llama John Henry, en una referencia al protagonista de la fábula que habla sobre el conflicto del hombre versus máquina. Pero el disco no fue tan bien recibido ni por los críticos ni por sus fans, que se sintieron un poco traicionados por el cambio de estilo, aunque retrospectivamente se ha reconocido a John Henry como el indudable mejor disco de toda la carrera de They Might Be Giants.

Built To Spill – There’s Nothing Wrong With Love

El 13 de septiembre de 1994, los Built to Spill lanzaron su segundo disco de estudio titulado “There’s Nothing Wrong With Love” y, como anticipa el título, son especialistas en hacer hermosas canciones de amor. Hay que tener en mente que a esta altura, Pavement ya había sacado el “Crooked Rain, Crooked Rain”, Weezer el “Blue Album”, Guided By Voices el “Bee Thousand”, y Drive Like Jehu el “Yank Crime”. Los adolescentes noventeros fanáticos del nuevo indie que circulaba por las radios universitarias ya tenían armadas sus playlists en cassette con un poquito de todo esto. Built To Spill encajaba perfectamente en ese ecosistema sonoro. 

“There’s Nothing Wrong With Love” salió publicado a través del sello Up Records y contó con Phil Ek. en la producción. Los sencillos de difusión fueron el tema “Car” y “Distopian Dream Girl”. Doug Martsch, guitarrista y compositor de la banda, siempre estuvo inspirado en la figura de J Mascis y en Dinosaur Jr. para crear las canciones de Built To Spill y, gracias al éxito que tuvieron con este disco, consiguieron firmar contrato con Warner, sello con el que editaron sus discos posteriores, obras maestras del alt-rock de los 90.

Sinead O’Connor – Universal Mother

La primera mitad de los 90s fue extremadamente intensa para Sinead O’Connor, la cantante irlandesa que se volvió casi igualmente tan famosa por su canción Nothing Compares To You como por romper una foto del Papa Juan Pablo Segundo frente a las cámaras de la televisión norteamericana. En 1994 Sinead volvía a grabar un disco mayormente de canciones propias, pero con un foco muy raro, de hecho la criticaron mucho por este disco Universal Mother porque no tiene una unidad sonora clara, como dicen los americanos “it’s all over the place”. Pero en esa ensalada de estilos hay algo unificador en su voz, en su criterio para ir saltando de género en género pero tocando todos los temas de los que ella quería hablar. Y hay decisiones raras, como rapear por momentos, y otras decisiones que son más del tipo inesperadas pero que tienen mucho sentido y aún mucha más fuerza cuando las escuchás, como su homenaje a Kurt Cobain incluyendo un cover de la canción All Apologies.

Daniel Johnston – Fun

De una de las cantantes femeninas más transformadas de los 90s saltamos al definitivo cantante y compositor más loco de la década, el extremadamente querible Daniel Johnston. Y Daniel Johnston, que había editado como podía cada uno de sus discos anteriores y jamás había tenido ningún tipo de reconocimiento, vivía una situación diferente en 1994. Y todo gracias a una remera, pero no cualquier remera. Es la remera que llevaba una de sus ilustraciones que él mismo hacía con la tapa de su disco Hi, How Are You. Pero esta remera no era relevante por sí misma sino por quién la había usado, Kurt Cobain. Kurt era fanático de Daniel Johnston y apareció en muchas fotos muy famosas con esa remera, que se volvió casi un ícono junto a él mismo. El poder de influencia de Kurt Cobain, que ya para esta fecha del 94 se había suicidado, seguía siendo mesiánico, y si hoy en Argentina, 30 años después, estamos hablando de Daniel Johnston es responsabilidad absoluta suya. Por esta avalancha de fama heredada, Daniel Johnston había logrado firmar contrato con la discográfica Atlantic Records e incluso logró que Paul Leary de los Butthole Surfers sea el productor de su disco Fun. Pero mientras salió el disco a la venta, Johnston estaba encerrado en una institución mental, en un manicomio, y las ventas fueron tan espectacularmente malas, de solo 5.000 discos  que es un número absurd para una discográfica tan grande, lo echaron del sello apenas 6 meses después de haberlo contratado. Una representación fiel de la lógica engullidora de las grandes discográficas durante toda la década y que terminó con la decadencia del sistema.

Suarez – Hora De No Ver

Al margen de las tendencias del rock de los 90, como en Nuevo Rock Argentino, hubo una movida sónica destacable en nuestro país dentro de la cual una de las principales propuestas artísticas fue la banda Suárez de Rosario Bléfari. En ella, una frontwoman de linaje revolucionario, se combina el imaginario de la independencia artística con la artesanía poética y todo esto acompañado de un sonido tan propio como distinto a todo lo que se hacía. “Hora de no ver” es el disco con el que debuta la artista y también el grupo de rock alternativo y pop experimental. Fue editado el 16 de septiembre de 1994 por el sello de la banda «Feliz año nuevo discos», que fue creado, como muchos otros en ese momento, con esa finalidad, la de autoeditarse. 

“Hora de no ver” estaba compuesto originalmente por 10 canciones grabadas en diferentes circunstancias y a través de distintos medios técnicos -como una tascam, por ejemplo- y fue producido íntegramente por los miembros de la banda. Y, en general, la edición de sus discos solía ser artesanal y de baja tirada por lo que, más allá de las reediciones, es raro encontrar estos discos originales. ​

Adorable – Fake

Los Adorable no fueron un grupo muy conocido más allá de los seguidores del shoegaze y el dream pop de comienzos de los 90. Se formaron en Coventry, en 1991, y editaron dos discos: Against Perfection, en 1993, a través del sello Creation; y Fake, de 1994, con la misma discográfica. Y ya con esto cerraron su período de actividad: las tensas relaciones, tanto dentro de la banda y con la propia Creación  Records (para variar), resultaron en el anuncio de su separación en el escenario de Bruselas a finales de 1994.

Los Adorable se inspiraron en Echo & The Bunnymen para armar su propuesta artística y la voz de Fijalkowski tiene ese color melancólico que también tiene la voz de Ian McCulloch’s. Eso se hace más notorio en este segundo disco, con el que alcanzaron también cierta madurez desde el punto de vista de la composición musical. Y seguirán siendo, para nosotros, uno de los pilares de la escena shoegaze que sigue todavía inspirando a muchas bandas actuales.

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