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En el episodio 210 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en octubre de 1994. Suena Suede representando a la nueva generación inglesa, El Otro Yo debutando en Argentina y Korn tratando de encontrar su estilo.
Suede – Dog Man Star

La vida de las bandas británicas en los 90s, especialmente una vez que se activó el chip de fama del brit pop, se volvió insoportable. La mayoría de estos grupos venían del indie y no habían sido criados a base de flashes y entrevistas, y de golpe se encontraban en el centro de la escena no sólo de las publicaciones musicales sino también de una industria musical voraz y una prensa de chismes dispuesta a transformarlos en su próxima carroña. Esto trajo muchísimos problemas para las relaciones personales entre los músicos porque todos los egos estaban inflados.
Y si hay una banda a la que la golpeó fuerte es a los Suede, que antes de sacar su segundo disco, Dog Man Star, se quedaron sin uno de sus pilares, el guitarrista Bernard Butler. Imaginate el motivo, lucha de egos con el cantante Brett Anderson. Incluso el disco se terminó de grabar con músicos sesionistas para cubrir la ausencia de Butler. Dog Man Star sigue manteniendo ese espíritu revisionista del rock inglés de los Suede, en particular el homenaje permanente a David Bowie, pero acá se la jugaron con un disco más ambicioso que sus influencias. Un crítico de la Rolling Stone dijo que era el disco más pretencioso que había escuchado en la última década y también les dijeron autoindulgentes, épicos y oscuros. Pero siempre pretencioso, y si hay una banda a la que le sienta bien ser pretenciosos, son los Suede.
El Otro Yo – Traka Traka

Hijos del punk y el grunge, los miembros de la banda argentina El Otro Yo comenzaron su carrera en la música imitando los sonidos de los Pixies, Nirvana y Sonic Youth. Inspirados por la lectura de Arthur Rimbaud, estos músicos del conurbano bonaerense decidieron nombrarse a sí mismos El Otro Yo y se embarcaron en la aventura de autoeditar un disco. Así surgió el casete «Los Hijos de Alien» que fue seleccionado como mejor disco del año por los suplementos de rock “Sí” de Clarín y “No” de Página 12. Ellos mismos repartían los casetes en las disquerías y así fue que llegó a las manos de un sello llamado Random, editores también de Los Brujos, Babasónicos, Martes Menta y Suárez, que los escuchó y les propuso hacer un disco grabado en un buen estudio.
Y de ahí nace “Traka Traka”, su icónico álbum de 1994, que incluye temas como “La Tetona”, “Corta el pasto”, “Vaselina” y “Caminando”. De ahí en adelante, aunque aprovechando la difusión que les dio la prensa y el sello Random, decidieron que el resto de las producciones discográficas saldrían bajo su propia órbita, denominada Besótico Records.
El Otro Yo tuvo un crecimiento importante en los 90 y en la primera década del 2000 y se debe, también, en gran medida, a la base de seguidores que lograron. Fueron la segunda banda independiente en hacer un Obras, después de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y el grupo que más discos grabó en la década de los 90.
The Cramps – Flamejob

A veces es difícil dimensionar el impacto que tuvo la cultura alternativa en los 90s, especialmente el shock que generó en la cultura popular de Estados Unidos. Bandas del under, bandas ninguneadas durante años y que jamás lo hubiesen soñado, empezaban a recibir una atención inesperada y muchas veces muy exagerada. El grupo The Cramps venía haciendo su estilo de rockabilly sucio y perverso por muchos años, y tenían ya 10 discos editados, 5 de estudio y 5 en vivo. Y en el 94, como muchos de sus colegas del under, estaban estrenando un contrato con una compañía discográfica multinacional, que los había capturado con una media red para ver cuál tenía éxito y cuál tiraban de nuevo al río del underground. Y más allá de que a los Cramps efectivamente los echaron al poquito tiempo de haberlos contratado, su disco Flamejob es uno de los mejores de la carrera de la banda. Se tomaron muy en serio esto de tener una oportunidad de llegar a una audiencia popular y compusieron canciones con más espíritu pop y bien grabadas y atractivas. Pero había demasiada oferta de grupos más fáciles de catalogar como rock alternativo, que el pastiche de garage rock sesentero con referencias a películas clase b de monstruos y letras de perversión sexual, como hacían The Cramps.
Korn – Korn

Nacidos en Bakersfield, California, en 1993, los Korn son considerados hoy en día como los maestros del nu metal, un género que todavía no se había desarrollado cuando ellos editaron su disco debut, el Korn, en el año 1994. Eran adolescentes desilusionados con la realidad que vivían, rodeados de cinismo y aburrimiento, y empezaron a salirse un poco de la norma. Desde el punto de vista musical, fusionaron el metal con el grunge y algunos toques de funk, marcado por los ritmos sincopados, la distorsión y una base de bajo que no pasa desapercibida. En cuanto a lo vocal, la alternancia entre secciones más limpias con gritos desesperados pasó a ser una marca de este nuevo género. Las letras son oscuras y narran situaciones de violencia, como en “Daddy”, una canción muy personal para Johnatan Davis, y que narra un abuso sexual al interior de la familia. Algo similar es el mensaje de la portada del álbum, donde vemos a una niña asustada por la sombra amenazante de un adulto.
El hecho de haber grabado los temas en un “falso vivo” le imprime más emoción a las canciones. Habitualmente, se graba tocando los instrumentos por separado, pero en esta ocasión, tocaron todos a la vez, intentando reproducir el sonido que la banda tenía en vivo.
Sin dudas, este disco de Korn revolucionó la escena del rock pesado y fue un espejo a mirar para las nuevas generaciones de músicos metaleros, sobretodo en Estados Unidos.
The Jon Spencer Blues Explosion – Orange

The Jon Spencer Blues Explosion reinventó el blues en los 90 e inspiró el revival del garage rock un poquito más tarde, recuperado por bandas como los White Stripes o los Black Keys. Este trío se formó en el año 1991, cuando Spencer se fue de su banda anterior, los Pussy Galore. En 1994 editaron el disco “Orange”, el cuarto de su carrera pero uno de los más trascendentes, porque mezcló blues con riffs primitivos de rock and roll en un momento en que la ortodoxia era el grunge. Como rasgos definidores de su identidad musical y artística, podemos mencionar las guitarras que siempre son protagónicas y la actitud provocadora de su líder y cantante.
Este disco, el Orange, fue editado por el sello Matador Records y les permitió dar un salto del under neoyorquino a una escena de mayor alcance.
The Cult – The Cult

Aunque el título sea homónimo al nombre de la banda, The Cult es el sexto disco editado por los británicos. Salió publicado a través de Beggars Banquet y de Sire Records en Estados Unidos, y muchas veces ha sido referido también como el disco de la oveja negra, por la imagen de portada, pero también porque es un disco que rompió en su momento con el sonido que tenía la banda. Es el año 1994 y nos encontramos con una banda inglesa haciendo rock alternativo, embebidos en la enérgica escena de Seatlle. Hay un cambio en la impronta del grupo en general, tanto en las guitarras de Duffy como en el estilo vocal de Astbury que se encuentra cómodo ahora con ese sentimiento tormentoso e intimista que sobrevuela el disco. Canciones “muy personales y reveladoras sobre mi vida”, dijo Astbury en su momento: abusos, pérdidas afectivas, momentos de confusión y divague, todo esto entra dentro del universo temático de esas canciones.
La producción del disco estuvo a cargo de Bob Rock, el mismo que les produjo su obra más exitosa, el Sonic Temple y el Beyond Good and Evil. No será este de sus discos más populares o exitosos, pero sí es un ejemplo de lo versátiles y talentosos que eran los Cult.
dEUS – Worst Case Scenario

No hay muchos discos de los 90s que arranquen con un sonido tan característico como el violín del inicio de Suds & Soda, la primera y mejor canción del disco debut de la banda dEUS. Ese sonido que parece un remix del sonido icónico del soundtrack de la película Tiburón, progresivamente va sumando guitarras distorsionadas y batería y todo el combo del rock alternativo de mediados de la década. Pero no deja de percibirse que con esta banda había algo diferente. Probablemente haya sido que no eran ni americanos ni británicos, sino que venían de Antwerp en Bélgica. Pero Bélgica estaba demasiado ocupada con su lugar en la música bailable como para prestarles atención, así que se fueron al Reino Unido a tocar para un representante del sello Island Records, que los amó y les firmó contrato. Y llegan al 94 con su disco debut, Worst Case Scenario, que era un bicho raro en la escena alternativo porque parecía y quizá lo era, un infiltrado del rock arty haciéndose pasar por rock alternativo pero disparando bombas cada tanto que descolocaban por completo a la audiencia del momento.
Deep Blue Something – Home

Para ser una década tan agresiva, violenta y vengativa, los 90s tuvieron una colección interminable de éxitos super amables de pop rock de guitarras que siguen sonando en las radios de adultos hasta el día de hoy y seguramente hasta el fin del mundo. Hoy le toca al grupo Deep Blue Something, que hicieron explotar las radios de mediados de los 90s con su hit Breakfast At Tiffany’s. Esta canción, y esta banda y este disco llamado Home, son el equivalente perfecto de una clásica sitcom noventera, y si hay elegir, esto es Friends destilado en formato musical. Jóvenes de veintipico educados viviendo en una gran ciudad que se juntan para charlar sobre la película Breakfast At Tiffany’s citando al pasar el arte de Kandinsky y preocupados por cuál es su rol y el de toda su generación en la sociedad americana mientras se autodescubren y sufren el amor. Y todo esto en un formato musical que revitaliza el powerpop de los 70s, pero de Inglaterra, algo rarísimo porque el grupo no solo era norteamericano sino de una ciudad de mierda del medio de Texas. Y sin embargo ahí están los Deep Blue Something, capturando a la perfección cómo era vivir dentro de una sitcom en los 90s.