#218 – Enero de 1995

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En el episodio 218 de TDK 90s, escuchamos los discos editados en enero de 1995. Suena una banda holandesa que todo el mundo pensaba que era canadiense y una explosión de bandas inglesas proponiendo la nueva escena electrónica.

Art Bergmann – What Fresh Hell Is This?

Art Bergmann es una institución en el rock canadiense. Durante los 80s construyó una discografía y un nombre como uno de los compositores y ejecutores más originales y talentosos de la escena del norte. Al inicio de 1995, Bergmann editó su quinto disco, What Fresh Hell Is This? Que tuvo la particularidad, bastante común por aquellos años, de haber sido compuesto enteramente mientras el músico estaba en rehabilitación por sus problemas con las drogas. Esta clase de discos pueden salir o melosos y sedados, o desbocados y crudos, y en este caso es de la segunda clase, lleno de historias de drogas pero también de sexo y de rock n roll. What Fresh Hell Is This terminó ganando el premio Juno al mejor disco alternativo de Canada del año, pero como dijo un crítico musical en su momento “este genio del rock canadiense, parece condenado a rondar el éxito sin nunca poder conseguirlo”.

The Dickies – Idjit Savant

Es increíble que una banda con la trayectoria punk como tenían The Dickies, no haya logrado filtrarse en la radio y MTV en 1995 en pleno furor por el punk entre los medios masivos, la audiencia y las grandes discográficas. Y eso que los Dickies editaron no sólo objetivamente sino también subjetivamente su mejor disco ese año, el Idijt Savant. Subjetivamente porque su cantante Leonard Graves Phillips lo catalogó como “el mejor disco que no escuchó nadie”. Lo inexplicable del caso es que los Dickies fueron influencia directa de bandas como Green Day y The Offspring, unos de los creadores del estilo bubblegum punk californiano que durante el resto de los 90s iba a ser muy popular pero dejándolos atrás a ellos.

The Blue Aeroplanes – Rough Music

La alineación de la banda The Blue Aeroplanes durante los 90s fue probablemente la más caótica e inestable de toda la escena alternativa. Integrantes que se iban disco tras disco, otros que volvían sólo para irse otra vez, parecía que no podían repetir la formación por dos discos seguidos. Y para no romper la tradición, para el disco Rough Music, editado en 1995, se fue el guitarrista Angelo Bruschini, pero volvió Alex Lee, y se trajo tres compañeros de otra banda, Strangelove. El disco, pese a tantos cambios, sigue con la tradición musical de los Blue Aeroplanes, en un rock épico de guitarras que le debe mucho a la tradición inglesa ochentera y un cantante como Gerard Langley, que parece esquivar cantar para ponerse a recitar en las canciones. Y funciona muy bien.

Bettie Serveert – Lamprey

Holanda no es uno de los países que más bandas haya aportado a la escena del rock alternativo de los 90s, mucho menos en comparación por ejemplo con sus vecinos cercanos de Suecia, que sacaban banda de rock, de pop de electrónica, de todo. Pero de Holanda sí salió una banda que se mimetizó perfectamente con la idiosincrasia norteamericana y que si no sabés que son holandeses, es imposible que no creas que son salidos de Indiana, Texas o Nebraska. En realidad el secreto estaba en la cantante Carol Van Dijk, un apellido holandés de selección pero que en este caso pertenecía a una chica canadiense que se había mudado a Holanda desde chica. Cuando el resto de la banda la encontró se enamoraron de su voz y formaron Bettie Serveert, pensando más en llegar a Estados Unidos y Canadá que a Europa. Y lo lograron, primero con su disco Palomine y luego con su segunda producción, Lamprey, editada en enero de 1995. Rock alternativo con tonos de pop de guitarra y una voz de esas que tienen su propia marca y son reconocidas a la primera nota.

Leftfield – Leftism

El duo britanico Leftfield ha sido mencionado por gran parte de la crítica musical como los responsables de popularizar el progressive house dentro de la escena bailable global. Paul Daley y Neil Barnes venían editando singles desde 1992, construyendo una audiencia y una reputación en Inglaterra como los chicos que le estaban cambiando la cara a la música electrónica. Y en enero de 1995 logran editar su disco debut, Leftism, en el que recopilaban reversiones de algunos de sus singles con nuevas canciones. Pareceria que un proceso asi debiera ser sencillo y no demasiado estresante, pero a ellos no los convencía el resultado final y cambiaron mil veces el orden de las canciones y las acortaron y acortaron hasta lograr una sensación de álbum. La otra gran ventaja para la transición al ambiente pop de Leftfield era que les encantaba colaborar con cantantes que no provenían de la escena dance, porque los conectaba con el espíritu del remix, sentían que estaban retrabajando la canción de alguien más. Y en Leftism tuvieron de invitados a Toni Halliday de la banda Curve y al mismísimo John Lydon, cantante de los Sex Pistols en una de las mejores canciones del año.

Apollo 440 – Millennium Fever

Enero del 95 estaba siendo un mes de explosion de música electrónica inglesa que se filtraba en todos los ambientes, no solo en los circuitos dance sino también en el rock, en los rankings del pop y haste en el cine de Hollywood. Una de las bandas responsables por infiltrarse en todos estos ambientes fueron los Apollo 440, que en ese arranque de 1995 editaban su disco debut, Millennium Fever. Los tres integrantes de la banda representaban a la perfección ese espíritu heterogéneo: un ingeniero de sonido, un músico con formación clásica en piano y un guitarrista que había tocado en la banda de Howard Devoto. En sus inicios a principios de los 90s se había obsesionado con el acid house y habían conseguido unos cuantos trabajos como remixers, llegando a trabajar en remezclas para EMF y U2. Pero el rock en su sangre les fue tirando mas y mas, al punto que en este disco incluyeron un cover, en su estilo, de Don’t fear The Reaper, el clásico de Blue Oyster Cult, y unos cuantos riffs de guitarras infiltrados en prácticamente todas sus canciones.

Free Kitten – Nice Ass

La banda Free Kitten sufrió de sobrehype, de exceso de expectativas por un simple motivo: estaba compuesta por músicos de algunas de las bandas indie más veneradas de la escena americana. Empecemos con Kim Gordon de Sonic Youth, ya con eso alcanzaba para hacer explotar el medidor de entusiasmo alternativo. Y si a ella le sumamos a integrantes de Pavement, Boredoms y Pussy Galore, esta nueva banda era irresistible. Pero como cada uno ya tenía su banda popular, aunque algunos menos que otros, a los Free Kittens se habían sumado para experimentar con sonidos lofi y ambientes post punk, para hacer cosas raras y divertirse con sus amigos.

Así se encontraron una expectativa desmedida externa, con un espíritu especialmente relajado interno y el álbum fue una desilusión para muchos porque no tenía nada siquiera remotamente con potencial de hit en las radios alternativas.

Odds – Good Weird Feeling

El microambiente del rock canadiense como industria fue muy fuerte durante los 90s. Había un mercado respetable de público, tenían su propio canal musical en Much Music y hasta su entrega de premios, sus Grammy canadienses, los Juno Awards. Algunos grupos lograban traspasar las fronteras y filtrarse en el ambiente musical de Estados Unidos, algo que les multiplicaba por mil sus posibilidades de fama, repercusión y dinero, pero la mayoría de las bandas debían conformarse con pertenecer al sistema musical canadiense.

La banda Odds fueron leyendas en Canadá sin nunca lograr mayor reconocimiento afuera. En 1995 editaban su tercer disco, Good Weird Feeling, reconocido por todos como su mejor trabajo y el que más chances tenía de sacarlos de las fronteras canadienses. Pero su estilo de power pop con sentido del humor oscuro no tenía lugar ya en las radios norteamericanas. Y si bien en Canada lograron meter 4 singles en los rankings, lograron una nominación para los premios Juno y lograron entrar en varias listas de los mejores discos del año, su gran chance de escapar del frío canadiense, se esfumó.

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