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En el episodio 219 de TDK 90s, empezamos a escuchar los discos editados en febrero de 1995. Suena Slowdive con su disco definitivo, Good Riddance con otro ejemplo del punk californiano y un poco de rock del desierto con Fu Manchu.
Fu Manchu – Daredevil

Aunque en sus orígenes, allá por el año 1985, los Fu Manchú fueron una banda hardcore punk conocida como Virulence, a principios de 1990 ya empezaron a perfilar un sonido más rockero inspirado en el estilo de vida que llevaban estos púberes de California: ovnis, muscle cars, skate y surf son algunos de los temas que atraviesan sus letras. Para algunos críticos, los Fu Manchú son pilares del stoner rock o desert rock. Para otros, simplemente son lo que son y hacen lo que saben hacer: un rock directo y fuzzeado hasta la médula.
A comienzos del año 1994 publicaron su disco debut, el No One Rides For Free, producido por el baterista de Kyuss, Brant Bjork. Lo editaron a través del sello independiente Bong Load Records, con quienes también lanzaron su segundo disco, el Daredevil que vio la luz en febrero de 1995. De allí salen los clásicos temas “Travel Agent” y “Coyote Duster” que son los dos que seleccionamos para escuchar en el programa de hoy.
The Pastels – Mobile Safari

En los 90, los Pastels fueron unos héroes de culto de la escena musical de Glasgow. Gracias a las energías del cantante y guitarrista fundador de la banda, Stephen McRobbie, también conocido como Stephen Pastel, la escena de Glasgow tuvo un propósito común: dejar su huella también en la historia de la música indie del siglo XX. Stephen también dirigió el sello Domino Records, Geographic, y cofundó una de las mejores casas de discos independientes del Reino Unido, Monorail.
Los Pastels comenzaron en el año 1981, en el apogeo del post-punk. Intentaron primeramente con Rough Trade, pero el sello prefirió a los Smiths antes que a ellos. Y siguieron entonces buscando su camino entre casetes y fanzines autoeditados, demostrando que las bandas no tenían que mudarse al sur para que la industria discográfica los encontrara.
En 1995, después de algunos cambios en la formación y de haber deambulado por al menos siete sellos discográficos, los Pastels encontraron finalmente el que los acogería por mucho tiempo: Domino Records. Con ellos editaron su tercer disco de estudio, Mobile Safari, un disco que interpela a una audiencia más tranquila, calma y reflexiva, amante del indie pop. Junto a su novia Katrina Mitchell en la batería y voz y a Aggi Wright en el bajo, McRobbie logró un trío memorable. El álbum fue grabado en Glasgow, editado, como te contábamos, por Domino Records, pero también por el sello Up Records de Seattle, abriéndoles las puertas en Estados Unidos.
Slowdive – Pygmalion

Rachel Goswell y Neil Halstead recién terminaban la escuela secundaria cuando formaron Slowdive en 1989. Los primeros EPs que grabaron, ruidosos y envolventes, recibieron muy buenas críticas. En ese paisaje sonoro que recreaban ningún instrumento, ni siquiera la voz, tenía un lugar especial, había melodías pero estas se desdibujaban en ese fondo de ruido y efectos que lograban en su conjunto. Ellos eran apenas unos adolescentes tímidos y modestos, que no entendían del todo por qué los habían subido a un pedestal. Lo más duro fue, sin embargo, que los bajaran de ese lugar al poco tiempo.
A propósito de esto último que estamos comentando, justamente el disco Pygmalion de 1995 fue el que cerró la carrera de los Slowdive en los 90. Editado a través de Creation, fue el disco más experimental y ambient que hicieron, al estilo de los Ambient Works de Brian Eno, menos shoegaze y más post-rock. Esto contradecía los intereses de la discográfica que buscaba, en cambio, bandas más lucrativas que sonaran más a Oasis, que sonaran más britpop.
“Cuando Creation nos dejó”, decía Halstead en una entrevista, “todos, en cierto modo personal, habíamos llegado al final de nuestro tiempo”. La ruptura en la relación entre Goswell y Halstead tuvo también mucho que ver con este disco y con este final (provisorio, como sabemos todos) para Slowdive.
The Mission – Neverland

En 1992 se puso en marcha el proyecto “grabemos nuestro sexto disco” de la banda The Mission. Y pasaron los años y el disco no aparecía y no aparecía porque fue un proceso mucho más difícil del que esperaban. Encima en unos 90s tan cambiantes en los que ya habían pasado dos o tres tendencias musicales en igual cantidad de años. El disco finalmente se editó en febrero de 1995 con el nombre Neverland y fue un poco raro porque no fue grabado en una sesión sino a lo largo de los tres años en un montón de sesiones diferentes. Y la lista final tenía algunas canciones rechazadas por su sello anterior y sesiones sueltas que terminaron conformando este Frankenstein, que muchas veces suena más grunge que gótico, alterando con mucha razón a sus fans de siempre.
Good Riddance – For God And For Country

1995 fue un año de muchos debuts en la escena hardcore punk, con muchas bandas de California apareciendo en la escena con mayor o menor éxito. Ahí estaba el corazón de este nuevo sonido punk de los 90s y todo el mundo estaba formando su propio grupo. Del costado straight-edge hardcore y de la zona de Santa Cruz, llegaban los Good Riddance, la banda liderada por Russ Rankin. Su disco For God And Country fue editado por Fat Wreck Chords, la discográfica independiente de Fat Mike de los NOFX y su influencia es clarísima en los acelerar y desacelerar y en el perfil melódico de sus canciones. Pero mientras la mayoría de las bandas punk californianas apelaban al sentido del humor y un romanticismo inmaduro en sus letras, Good Riddance aparecían como chicos más serios y especialmente más inteligentes, ocupados por temas sociales y con un sentido de la responsabilidad desproporcionado para su edad.
Extreme – Waiting For The Punchline

En 1995 las bandas de metal que habían tenido éxito en los 80s tuvieron que salir a reinventarse si querían tener algo de relevancia en la década del 90. Y en el caso de Extreme fue aún más duro porque su disco de pico de fama había sido ya en los 90s, pero el 1990, cuando la industria todavía seguía repitiendo los modelos de la década anterior. Después de otro disco en el 92, que pasó totalmente desapercibido por lo desubicado de su sonido con respecto a la nueva escena grunge, los Extreme decidieron acercarse un poquito al sonido que emanaba de la ciudad de Seattle. Pero lo hicieron manteniendo algo de su identidad más funky, lo que los acercaba quizá levemente a algo de Soundgarden, pero especialmente a la banda heavy que definió los 90s, Faith No More. Pero nada funcionó, el disco Waiting For The Punchline fue un fracaso no sólo de ventas sino también artísticamente, por buscar un sonido que les era ajeno y al que realmente no sentían.
Carter The Unstoppable Sex Machine – Worry Bomb

Estábamos en 1995 y por algún motivo, de las bandas británicas surgidas a principios de la década, los que seguían teniendo algo de relevancia eran los Carter The Unstoppable Sex Machine. Su disco Worry Bomb, contra todo pronóstico, no por ser malo sino porque la moda había cambiado muchísimo, llegó al puesto número 9 en Inglaterra. Pero algunos cambios estos chicos habían hecho para adaptarse, por ejemplo cambiaron su baterista. Entró Wez que venía de la banda Resque, y se fue la máquina de ritmos que usaban en todas sus canciones. De ser unos acelerados que corrían atrás de ritmos frenéticos pasaron a tener un poco de groove humano, a experimentar más con instrumentos, ritmos y melodías diferentes, a bajar la intensidad y la aceleración por momentos y volverse más bailables. Y nos dejaron uno de los últimos registros de una escena musical que ya estaba totalmente cooptada por las estrellas del brit pop.
Febrero / You Am I – Hi Fi Way

El sonido de los australianos de You Am I no suena a los 90s. Sus raices están en los 60s, de esa década tomaron toda su inspiración musical. Pero la forma en la que la reimaginaron y recrearon la vuelve totalmente ajena y de alguna forma inédita hasta ese momento. Éste sonido, el sonido de los You Am I y su disco Hi Fi Way de 1995, no había sido escuchado aún. Pero aún sólo significa hasta ese momento, porque en la década siguiente, en los 2000s muchas bandas británicas llegaron a un perfil musical muy parecido al de estos pioneros australianos. En su país el disco fue un éxito llegando al puesto número 1 y su legado sigue vivo porque 15 años después, en 2010 fue listado como el octavo disco más importante de la historia de la música australiana.