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En el episodio 220 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en febrero de 1995. Suena Fools Garden el con mayor hit alemán en inglés de la década, No Use For A Name entrando en el grupo de las grandes bandas punk y el debut absoluto de los Blink 182.
Fool’s Garden – Dish Of The Day

No son muchas las veces en que una banda alemana engaña a todo el mundo con su perfecto acento en inglés. Los germanos tienden a tener una pronunciación un poco dura cuando intentan el inglés y se nota mucho en las canciones, pero la banda Fool’s Garden logró romper con todos los estereotipos en 1995. El grupo venía de hacer el circuito independiente de Alemania con sus dos primeros discos y para este tercero, titulado Dish Of The Day, se tenían especial fe porque sabían que su canción Lemon Tree tenía todo para convertirse en un hit. Pero no es fácil cuando no tenés todo un equipo de marketing detrás, así que ellos mismos se encargaron de llevarle la canciones todas las radios alemanas y llamarlas por teléfono para ver si la habían escuchado, si les gustaba y si la podían poner al aire. Y todo encajó cuando la radio Südwestrundfunk puso la canción en rotación. Enseguida otras radios alemanas hicieron lo mismo y de ahí hacia el resto de Europa hasta llegar al puesto número 1 en varios países de la comunidad. El potencial de Lemon Tree no está sólo en su perfecta vocalización en inglés sino en la réplica moderna del estilo de pop de los 60s, en particular de los Beatles.
No Use For A Name – Leche Con Carne

Otro disco épico de la historia del punk editado en 1995. Es imposible que todas las bandas se hayan sincronizado para sacar sus mejores discos en el lapso de dos años pero fue exactamente lo que sucedió. El 15 de febrero del 95 salía a la venta el tercer disco de No Use For A Name, llamado Leche Con Carne, así en español, así son los californianos. La banda, que ya pertenecía a Fat Wreck Chords, el sello de Fat Mike el lider de NOFX presentaba una versión más pulida y con sensibilidad pop de los propios NOFX. El corazón de los No Use For A Name estaba en Tony Sly, un cantante que llegaba a unos niveles de emotividad a la que ninguno de sus colegas de la época se acercaba. La crítica amó el disco, los fans crecían semana a semana, fueron teloneros de The Offspring y todo parecía ir bien. Pero había algunos problemas internos y después del tour, la mitad de la banda, el guitarrista y el bajista, dejaron el grupo y tendrían que pasar otros 3 años para que los No Use For A Name vuelvan a grabar.
Blink-182 – Cheshire cat

En febrero de 1995, los Blink-182 editaron el primer disco de su carrera, el Cheshire Cat. Lanzado durante el año de mayor auge del punk rock en California, el disco le trajo a la banda un gran éxito dentro y fuera de la escena skate punk californiana. Lo publicaron por el sello Cargo Music, una discográfica de San Diego que se caracteriza por apoyar a bandas emergentes de punk rock, punk pop, hardcore y muchos más estilos dentro del rock alternativo estadounidense.Aunque los Blink-182 no fueron realmente pioneros del punk, es decir, antes que ellos ya había mucha historia del género, sí fueron los responsables, en parte, de que el punk se hiciera mainstream. Sin embargo, antes de su éxito comercial Dude Ranch, de 1997 y del álbum revelación Enema of the State de 1999, cuando todavía eran un grupete de adolescentes inmaduros y con un presupuesto ajustadísimo, grabaron unas cuantas canciones dirigidas a su generación y así de cruda y rápida, su música se hizo muy popular, porque justamente los interpelaba.
Belly – King

La banda de Tanya Donelly, ex integrante de Throwing Muses y Breeders, Belly, sacó su segundo disco de estudio el 13 de febrero de 1995. La obra, denominada “King”, fue producida por el veterano Glyn Johns y tenía una impronta más rockera que Stars. Su intención era llegar a una audiencia mayor, con un disco justamente más pop, pegadizo y bien logrado. Pero a pesar de todo el empuje que le dieron y de tener un lugar en la portada de la Rolling Stone, no lograron captar la atención del público que estaba, en todo caso, más interesado por el universo más masculino del rock alternativo y el grunge.
Sleeper – Smart

El cuarteto de britpop Sleeper debutó en el año 1995 con el disco Smart. Aunque no fueron muy conocidos por fuera de Inglaterra, tenían su atractivo y un par de temas memorables como Invetweener y Sale of the Century. Guitarras fuzzeadas, armonías simples, melodías cantables, temas de no más de tres minutos y la hermosa y sensual voz de Louise Wener. La fórmula perfecta, que daba cuenta del potencial de Sleeper. El álbum fue mezclado por Stephen Street y editado por Indolent Records.
El proyecto Sleeper comenzó cuando Werner y Jon Stewart se conocieron en la Universidad de Manchester en 1992. Al año siguiente, se mudaron a Londres y sumaron a la formación al bajista Diid Osman y el baterista Andy Maclure. Empezaron a tocar en vivo ese mismo año, primero con otro nombre, y ficharon rápidamente por Indolent, gracias a la popularidad del tema «Stay» que solían tocar en directo. Además, hicieron un cover de Atomic de Blondie que forma parte de la banda de sonido de la peli Trainspotting.
The The – Hanky Panky

Los covers se volvieron muy populares en los 90s. Todas las bandas filtraban alguna canción de décadas pasadas en sus discos, o se creaban soundtracks compuestos por diferentes covers o incluso, lo más extremo, algunos artistas han grabado discos enteros con canciones ajenas. En 1995 la banda británica The The hizo exactamente esto con el disco Hanky Panky, pero con un detalle, los covers eran todos de un mismo artista, el cantante de música country norteamericano Hank Williams. El valor acá estaba en que las canciones son irreconocibles, si no conocés a Hank Williams, es imposible que distingas que estos son covers y que son covers de canciones de la década del 50. Ahí está la magia de los The The y en particular de su lider Matt Johnson, que le da un giro noventero a estas letras de 50 años de antigüedad y que incluso pensaba que éste fuera sólo el primero de una serie de homenajes a sus artistas favoritos.
Poster Children – Junior Citizen

Ya repasamos algunos discos, artistas y canciones que debieron haber tenido más éxito en los 90s pero no lo lograron. Y hoy tenemos un nuevo caso con la banda Poster Children, su disco Junior Citizen y sus temazos New Boyfriend y Junior Citizen. Estos americanos tenían su recorrido en el under y siempre lidiando con un sonido más sucio y enterrado que la radio no se animaba a tocar. Pero en el 95 lograron juntarse con un gran productor, Brian Anderson, lograron grabar en un mejor estudio y tener una mezcla de sonido que sueña a hit. Y no sólo la mezcla, también las melodías, los coros, la composición, las voces, la originalidad. Poster Children habían grabado un disco que por un lado tenía todos los elementos del rock alternativo que dominaba la escena y a la vez eran originales y sonaban un poco adelantados a su época. Quizá fue eso lo que les costó caro, quizá el público no estaba preparado para un rock alternativo que no le tenga miedo a sonar épico.
Tricky – Maxinquaye

Adrian Thaws, más conocido como Tricky, nació en Bristol, Inglaterra, y tuvo una infancia muy complicada: su madre, Maxine Quaye, murió cuando él tenía cuatro años y su padre rara vez estaba cerca. Tricky conoció a Milo, un reconocido DJ local, cuando era muy pequeño; esa conexión lo llevó a unirse como rapero para el grupo Massive Attack y apareció en el álbum debut de la banda en 1991, Blue Lines.
En 1995, el artista lanza su primer álbum titulado Maxinquaye. El disco fue producido por Mark Saunders, productor también del Wish de The Cure. Sin embargo, Tricky buscaba una impronta distinta para este disco, por fuera de la ortodoxia musical: “Creo que ser ingenuo es la forma de construir música nueva”, dijo en una entrevista.
El disco se caracteriza por lograr una fusión de hip hop, soul, rock, ambient techno y reggae. Mientras grababa el álbum, Tricky estaba muy interesado en el rap y el hip hop es la constante en todo el disco, desde los breakbeats desgastados hasta las rimas murmuradas de Tricky. Pero Tricky tiene gustos musicales amplios y eso es lo que hace, justamente, del Maxinquaye un disco hermoso.