#224 – Marzo de 1995, parte 3

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En el episodio 224 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en marzo de 1995. Suenan los chilenos de Los Tres, No Doubt, Elton John y Morphine.

Los Tres – La Espada & La Pared

El poder de la MTV Latina volvía a demostrarse en 1995 cuando una canción de una banda chilena muy famosa en su propio país pero  básicamente desconocida en el resto de Latinoamérica, se volvió un éxito en Argentina, en Uruguay, en Colombia. La banda es Los Tres, uno de los grupos más respetados de la historia del rock chileno, que en el 95 estaban editando su tercer disco, La Espada & La Pared. Y la canción que sonaba y se veia a toda hora en MTV fue Déjate Caer, un tema que producía físicamente esa misma sensación que describía, escucharla era sentirse caer. Había algo muy clásico y tradicional en ellos, que no eran una banda de rock joven más en busca de un sonido agresivo. Esos guiños al jazz, al blues y a la tradición chilena de cantautores hizo que Los Tres rompa las barreras generacionales y se convierta legítimamente en una banda de chicos y de viejos.

No Doubt – The Beacon Street Collection

En el homestudio emplazado en un garage de Beacon Avenue, California, los No Doubt grabaron y lanzaron, de manera independiente, su segundo disco de estudio. En honor a esa locación, decidieron llamarlo The Beacon Street Collection. Absolutamente todas las canciones compuestas para este disco fueron elaboradas de manera artesanal y al margen de Interscope, que era el sello que por aquel entonces los apadrinaba pero que, al parecer, mucha bolilla no les estaba dando. 

Las dos canciones principales de este disco son «Squeal» y «Doghouse», ambos escritos por Eric Stefani, el hermano de Gwen que dejó la banda poquito tiempo después para dedicarse full time a la animación. A pesar de ser un disco independiente, The Beacon Street Collection logró vender 100 mil copias, tres veces más que su disco debut, el No Doubt de 1992. Fue gracias a este golpe de suerte que Interscope revisó su concepto de la banda y decidió, finalmente, financiar el icónico Tragic Kingdom que aparecería unos meses después, en octubre de 1995.

Gene – Olympian

1995 seguía siendo el año de la irrupción de mil bandas de brit pop y en esa bolsa aparecía un grupo que tenía una influencia tan clara y rastreable que formaba un puente perfecto entre el pop inglés de los 80s y de los 90s. Menos de 5 segundos alcanzan para darse cuenta que esa influencia eran los Smiths, o con solo un vistazo a la tapa, con una imagen de una persona en un plano muy cercano en un blanco y negro super contrastado. Entre ese guiño a lo conocido y el impulso por la música inglesa que generaba el movimiento brit pop, el disco debut de los Gene, Olympian, debutó entre los 10 discos más populares del Reino Unido. Y siguió presente en las radios y las revistas de música porque su cantante Martin Rossiter, también emulaba a Morrissey en sus entrevistas, en las que hablaba de una forma muy articulada y elocuente al tiempo que decía cosas increíbles y polémicas todo el tiempo. Nunca una banda tan parecida a una banda de covers tuvo tanto éxito.

Elton John – Made In England

Si hay algo que caracteriza la carrera de Elton John, es su carácter prolífico. En los 70, época en que el artista se inició en la música, editó 13 discos; y en las dos décadas siguientes, alrededor de 9. En los 90, el vocalista cumplió 40 años y vivió un importante renacer artístico, marcado principalmente por el momento personal que tuvo que enfrentar: la operación de cuerdas vocales que engrosó su registro y la estadía en centros de rehabilitación por el consumo de drogas y alcohol. Después de esas experiencias, Elton produjo obras más maduras y reflexivas y tuvo momentos brillantes tanto en su colaboración junto a George Michael haciendo ‘Don’t let the sun go down on me’ (su éxito de 1974), en su participación en el Tributo a Freddie Mercury (donde interpretó de manera brillante ‘Bohemian rhapsody’ + ‘The show must go on’) o en la banda sonora para la película El rey león (‘Can you feel the love tonight?’ + ‘Circle of life’).

El 17 de marzo de 1995 salió a la venta su vigésimo cuarto álbum, el Made In England. Como en ocasiones anteriores, para componer, trabajó conjuntamente con Bernie Taupin, su fiel amigo, y contó con la participación de Greg Penny en la producción. El álbum se grabó en los primeros meses de 1994, justo antes del lanzamiento de las canciones que compuso Elton para la banda sonora de El Rey León. 

Penny se había dado a conocer como productor de KD Lang y trabajó con Elton cuando supervisó la versión de “Teardrops” de Womack & Womack para el álbum “Duets” de 1993. 

Made In England también representó el regreso de Paul Buckmaster como arreglista, por primera vez desde el álbum A Single Man de 1978. Colaboró en los temas “Belfast” y  en “Made In England” que es esta canción que da título al álbum y la que vamos a escuchar ahora.

Morphine – Yes

La banda Morphine se formó en la primera mitad de los 90 en la localidad de Cambridge, Massachusetts. Dentro de una escena mainstream marcada por el grunge y el rock alternativo, Mark Sandman, formador de Morphine, definió su estilo como “A New Low”, esto es, una mezcla de jazz, blues, algo de música popular, cositas de rock & roll y un poco de psicodelia que hacían de la banda un combo arte-escénico y teatral. Pero además, Morphine es la banda de un bajista que toca con dos cuerdas y canta, un baterista y un saxo. No hay guitarras y esto es importante aclararlo porque en una época donde las guitarras y los guitar hero lo eran todo, el hecho de tener una formación diferente le daba una impronta muy personal a Morphine. 

Un 21 de marzo de 1995, editaron su tercer disco de estudio, el “Yes”, un álbum que completa la  trilogía perfecta que componen “Good” de 1992 y “Cure For Pain” de 1993. 

“Yes” fue publicado por el sello Rykodisc, ubicado en Salem, muy cerca de donde ellos vivían y que dependía de la multinacional Warner. La producción estuvo a cargo del mismo Mark Sandman, pero con la ayuda de Paul Kolderie, un productor que ya venía trabajando con él desde los comienzos y que fue también productor del Pablo Honey de Radiohead e ingeniero de sonido en el Come On Pilgrim de los Pixies. 

Ned’s Atomic Dustbin – Brainbloodvolume

Otro album de despedida de una banda inglesa que había tenido su momento de éxito a principios de los 90s. En este caso hablamos de los Ned’s Atomic Dustbin y su tercer y final disco Brainbloodvolume, lanzado en marzo de 1995. Lo raro del caso es que se editó primero en Estados Unidos y recién unos meses después llegó a Inglaterra, donde lógicamente estaban la gran mayoría de sus fans, que a esta altura ya eran una minoría. El estilo más punky acelerado y sucio de sus discos anteriores había quedado en el pasado y en Brainbloodvolume intentaron algo nuevo, un estilo menos homogéneo entre canción y canción, con mucha base electrónica y una calidad de producción sonora que nunca antes habían tenido. Pese a no haber sido un disco exitoso, sí fue experimental e influyente, trazando un lazo con el post punk de los 80s de New Order y The Cure a la vez que experimentaban con collages sonoros y beats entre bailables y psicóticos.

Treble Charger – Self=Title

La banda Treble Charger tuvo un mini éxito indie inesperado con su primer disco NC-17, en Canada, incluyendo haber ganado un concurso de nuevas bandas en una radio. Y qué hicieron con toda esa plata que ganaron? La invirtieron para grabar su disco siguiente, Self=Title. La idea era aprovechar el impulso y de paso subirse a la ola de bandas de rock alternativo que cruzaban a Estados Unidos. Incluso acá se notan más claras las intenciones de asociarse a bandas como Sonic Youth pero especialmente a Dinosaur Jr, pero sin la fuerza sónica ni la calidad compositiva de ellos. Y como este iba a ser un caballo de Troya para meter el rock canadiense en Estados Unidos, el disco incluía un cd-rom que funcionaba como un fanzine virtual, que una vez que lo ponías en la computadora estaba lleno de videos y canciones de otras bandas del país del norte.

Bailter Space – Wammo

No era fácil para las bandas de Nueva Zelanda llegar a las audiencias internacionales. Primero debían crecer en su país, cruzarse a Australia para amplificar su voz y de ahí intentar colarse en Inglaterra para tratar de llegar a Europa… y ni hablar de querer entrar en America. Aún asi hay bandas que sentimos que debieron lograrlo, y los Bailter Space son unos de ellos. Su disco de 1995, Wammo debió sonar mucho más en la radio pero nunca encontró su lugar en Estados Unidos ni en el resto del mundo. El grupo acá había no abandonado pero sí dejado un poquito de lado su obsesión por el sonido de Sonic Youth para adaptarse a la paleta del rock alternativo tan marcada de mediados de la década. Lo que nos queda es un disco con potencial no realizado, que seguramente si hubiera sido grabado por una banda inglesa o americana les habría ganado un lugar importante en la rotación de las radios.

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