#234 – Junio de 1995, parte 1

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En el episodio 234 de TDK 90s, empezamos a escuchar los discos editados en junio de 1995. Suena Bjork con su disco definitivo, Soul Asylum y mucho hip hop.

Bjork – Post

30 años atrás, cuando salía el segundo disco de Bjork, el Post, la electrónica y el pop de guitarra todavía eran escenas que estaban separadas. Cada una, por su cuenta, había logrado algo: estaba asentada ya la cultura rave, la escena madchester se iba desvaneciendo poco a poco, pero el trip hop era un ámbito ya establecido, gracias a Portishead, Tricky y Massive Attack. Del lado del rock, el noise, el post hardcore, el grunge y el brit pop estaban a la orden del día. Y unir esos dos mundos es algo que logró Bjork, la cantante islandesa, ex sugarcubes, que además representó en sus sonidos lo que estaba pasando a nivel artístico en aquel Londres de mitad de los 90.

Björk ya se había familiarizado con la vibrante energía cosmopolita de esa ciudad. Se había mudado de Islandia a Londres a principios de los 90, con 27 años y siendo madre de un niño de 6, pero su hogar ártico siempre la acompañó. Ese paisaje de glaciares y volcanes, de aridez y erupciones, con luz diurna interminable en verano y oscuridad casi total en invierno marcó no solo su voz sino también su impronta artística. El Post es también la experiencia de esa chica que migra a la gran ciudad y se refugia en los clubes de baile tan populares en los 90. Allí estaban sus colaboradores: Nellee Hooper, Graham Massey de 808 State , Howie B y Tricky del ambiente de Massive Attack. De la mano del sello One Little Indians, Bjork produce para este disco muchas canciones memorables: Hyperballad, Possibly Maybe, Army of Me, Isobel y hasta la adorable It’s oh so quiet”, donde la artista introduce el musical de Broadway y el Jazz. «En aquel momento, mi corazón musical estaba disperso», dijo una vez Björk , «y quería que el álbum lo demostrara». Post es mucho más que la suma de sus partes: la descarga sensorial de la música dance que se encuentra con la narrativa pop, la espontaneidad mezclada con la ambición.

Catherine Wheel – Happy Days

Tres años después del disco “Ferment” y con el “Chrome” en el medio, la banda inglesa Catherine Wheel publicó el álbum “Happy Days”. A diferencia de los anteriores, en este disco el sonido shoegaze ya casi desaparece y se convierte en algo más alternativo y ruidoso. Y, por ese motivo, el álbum tuvo más éxito en el mercado post-grunge americano que en su Inglaterra natal, donde el brit pop era la moda.

“Happy Days” salió el 6 de junio de 1995 y, al igual que en su predecesor, el “Chrome”, contó con la producción de Gil Norton, una persona super reconocida en la escena que también trabajó con bandas como Pixies, Echo and the Bunnymen y Foo Fighters. Los temas más conocidos fueron estos dos que vamos a escuchar ahora “Judy staring at the sun”, primer sencillo del que participa Tania Donnelly, cofundadora de Throwing Muses, y «Waydown», segundo sencillo cuyo video tuvo bastante difusión en la MTV de los 90.

Primus – Tales From The Punchbowl

A mediados de los 90, el power trío californiano Primus ya llevaba con casi una década de carrera. Todos esos años sumaron experiencia y lograron que el grupo pudiera definir su sonido tan característico, esa mezcla de funk-metal que también dejó su legado en la escena alternativa. En ese contexto surge “Tales from the Punchbowl”, cuarto álbum de los Primus que venía con un CD interactivo, toda una novedad para la época. Vino después del Pork Soda, un disco que ya los había posicionado como referentes de la escena.

Primus es de esas bandas que me gustan porque tienen de frontman a un bajista. Les Claypool es un virtuoso del instrumento pero también un cantante excepcional. Lo acompañan Larry LaLonde en guitarra y Tim “Herb” Alexander en batería, otros dos músicos prodigio que contribuyen a la versatilidad del sonido de Primus.

Soul Asylum – Let Your Dim Light Shine

Entre las bandas de la primera mitad de los 90s que lograron enganchar dos discos seguidos exitosos nos encontramos con Soul Asylum. El grupo arrancó en Minneapolis con canciones y espìritu punk, pero fue cada más dejándose influenciar por sus hermanos mayores, The Replacements. Y ese estilo de rock con influencias clásicas pero a la vez un poco rural y folclórico encontró una audiencia que los adoptó porque podían convivir con el grunge y la cultura alternativa pese a sonar mucho más mainstream. Su disco Grave Dancers Union del 92 los puso en la escena internacional subidos al éxito de la canción Runaway Train. Y para el 95, en su disco Let Your Dim Light Shine, la banda entró en modo “nuestras canciones rockean pero especialmente hablan de temas importantes en nuestra sociedad”. El resultado a veces puede ser un poco gracioso por pasarse pretencioso, pero así eran los 90s, todo es serio, amigos.

AMG – Ballin’ Outta Control

El hip hop tuvo en los 90s sus momentos más polémicos. Ese afán por romper con cierta ingenuidad o buena onda de los 80s los hizo muchas veces irse a los extremos. Todo el arco narrativo del gangsta rap entra en esta dinámica. Pero existía otra corriente, muy cercana a lo gangsta pero con otro foco, la misoginia. Por más inexplicable que parezca, había artistas que basaban su carrera exactamente en ser misóginos y violentos con las mujeres. Y entre ellos, estaba AMG como el rey, especialmente desde principios de la decada cuando creó el infame clásico Bitch Betta Have my Money, una frase que sigue vigente hasta la actualidad. En 1995 AMG estaba editando su segundo disco, Ballin’ Outta Control, y para sorpresa de nadie, siguió haciendo exactamente lo mismo. Ya sin un mega éxito pero con canciones que terminan siendo graciosas por lo estúpidamente ofensivas que son.

Master P – 99 Ways To Die

El rapero Master P estaba en llamas en los 90s, editando 8 discos en 10 años. Algunos son notables y otros más mediocres o llamémosle menos inspirados. El que editó en 1995, 99 Ways To Die, pese a tener un nombrazo, no está entre los mejores, es más un compañero de su disco anterior The Ghettos Tryin to Kill Me! que un álbum conceptual independiente. De todas formas su estilo californiano lleno de funk y groove lo vuelve super entretenido. Y además, Master P por esta época empezaba a solidificar su imperio underground con su discográfica No Limit Records, responsable de lanzar la carrera de muchísimos artistas que debían tener como principal requisito, mucha calle.

The Innocence Mission – Glow

Después de dos discos encerrados en un estilo de pop melódico en la onda de The Sundays y los 10.000 Maniacs, la banda de Pennsylvania The Innocence Mission se animó a grabar un album más convencional en 1995. Pero más convencional no significa de ninguna manera peor o menos original, simplemente viraron la estructura de sus canciones a una composición más clásica y clara, abandonando las múltiples capas sonoras del dream pop. El disco que emergió se llamó Glow y fue recién el tercero en más de 10 años de carrera de la banda, pero fue también el que les permitió meterse un poquito dentro de la cultura popular americana. Y lo hicieron de dos formas convencionales, apareciendo en una serie de televisión, Party Of Five y en una película, Empire Records. Pero eso no fue todo, una de sus canciones fue elegida por la NASA para sonar como alarma despertador de los astronautas de la misión STS-124, volviéndolos ya no sólo un hit mundial sino también interespacial.

Gob – Too Late… No Friends

La escena punk de Canada en los 90s fue muy rica pero muy desconocida en el resto del mundo hasta la aparición de cierto grupo de éxito internacional. Una de estas joyitas ocultas fueron los Gob, un grupo de amigos de Vancouver que se veían como revisionistas del punk clásico, con influencias obvias de The Clash y los Sex Pistols. Pero los Gob no tenían ni el compromiso político, ni el sentimiento anti establishment y ni siquiera el nihilismo de sus héroes. Lo que sí tenían en su disco debut, Too Late, No Friends, eran canciones super veloces, una buena proporción de insultos coloridos y títulos de canciones con o juegos de palabras como Censorshit o consignas muy relacionables para su público adolescente como “No voy a Limpiar mi cuarto” o “Dejame en paz”. La banda iba a tener que seguir girando por el circuito punk de Canada durante varios años más, hasta que una banda mucho más joven, sus compatriotas Sum 41 se volvieron estrellas globales y los llevaron de gira como teloneros por todo el mundo.

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