#237 – Junio de 1995, parte 4

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En el episodio 237 de TDK 90s, terminamos de escuchar los discos editados en junio de 1995. Suenan Los Fabulosos Cadillacs, Los Hermanos Químicos y mucho cantautor.

Los Fabulosos Cadillacs – Rey Azucar

Para su séptimo disco, los Fabulosos Cadillacs se fueron a grabar a las Bahamas y se nota en las canciones. El disco se llamó Rey Azúcar y agarró a la banda en su pico de popularidad en toda Latinoamérica, pero también en su momento de mayor llegada a las audiencias de Estados Unidos. La conexión Buenos Aires – Nassau tuvo otro punto de contacto en el país del norte en New York, donde se dieron un doble lujo: consiguieron que Tina Weymouth y Chris Frantz de los Talking Heads les produzcan el disco, y además la tuvieron a Debbie Harry, la cantante de Blondie de invitada en una de las canciones. Y la gira de estrellas no termina ahí porque hasta Mick Jones de los Clash, una de las bandas más admiradas por los Cadillacs, aportó a uno de los hits del disco, Mal Bicho. Latinoamericanista pero newyorkino, con influencias de ritmos latinos pero a la vez el más punk, Rey Azúcar abrió una nueva dimensión para los Fabulosos Cadillacs como músicos globales.

The Chemical Brothers – Exit Planet Dust

Exit Planet Dust es el disco que inaugura la carrera de los Chemical Brothers y que, además, como dice la revista Mondo Sonoro, junto con el “Maxinquaye” de Tricky y el “Post” de Bjork subraya la relevancia del año 1995 a la hora de definir la sensibilidad renovada de la electrónica pop.

Tom Rowland y Ed Simons provenían de los subsuelos de la cultura DJ, curtían los clubes londinenses donde se escuchaba hip hop y se bailaba breakdance, lleno de bboys y bgirls, de crews como la Broken Glass y la Street Machine que estaban tan de moda. Era la cultura de los márgenes, de los suburbios de la ciudad, y de ese lugar emergían los Chemical Brothers. A eso le sumaron otras sonoridades que conocían de la Haçienda, la disco mancuniana donde las fiestas madchester dieron la nota. Y con un combo de ambas cosas crearon un sonido propio, el “big beat”, al que Simon Reynolds, en el libro “Energy Flash” describió como la unión del sonido temerario del rock and roll con la tecnología, lo que generaba en las audiencias juveniles “excitación e intensidad”. 

Los anteriormente conocidos como “Dust Brothers”, que tuvieron que cambiar su nombre por cuestiones legales, participaron como DJs residentes en el influyente Heavenly Sunday Social Club de Londres. Allí solían ir Noel Gallagher, Paul Weller y los Charlatans. Así que público no les faltaba y todo en “Exit Planet Dust” es celebración, pero también creatividad, porque lograron darle nueva vida al rock psicodélico a través de estructuras rítmicas inspiradas en el hip hop en lo que curiosamente se llamó “rave ‘n roll”.

Natalie Merchant – Tigerlily

A comienzos de la década de los 80, en Nueva York, surgió una banda llamada los 10.000 Maniacs que hacían canciones estilo folk-pop y estaba liderada por la cantante y compositora Natalie Mechant, que tenía 16 años en ese momento. En la cima de la fama e inesperadamente, Natalie decidió dejar la banda y comenzar a trabajar en un álbum solista. El resultado fue «Tigerlily», un disco publicado en 1995, que vendió más de cinco millones de copias. A pesar de convertirse en una artista de renombre, Natalie Merchant mantuvo siempre un perfil bajo: era vegetariana, sobria y tenía la costumbre de hacer conciertos y álbumes benéficos.

Con mucho talento narrativo y sensualidad en la voz, Merchant compuso las canciones del Tigerlily, entre las cuales destacan los sencillos “Carnival” y “Wonder”, los dos temas que vamos a escuchar ahora.

Dead Hot Workshop – 1001

La efervescencia de la industria musical norteamericana tuvo un efecto muy marcado en varias ciudades universitarias, donde todo el mundo formó una banda y soñó con llegar a MTV. Uno de estos focos sucedió en una ciudad poco reconocida por su trascendencia musical, Phoenix, en el estado de Arizona. Su cercanía con zonas más rurales le terminó de dar un estilo muy marcado a sus bandas, que mezclaban rock guitarrero, rock n roll de clase trabajadora, con un poco de country y folk. La banda más importante en emerger de la escena fueron The Refreshments, los más populares fueron los Gin Blossoms y la joya desconocida fueron los Dead Hot Workshop. El grupo logró firmar su primer contrato con una discográfica importante, Atlantic Records, en 1994 y para el 95 estaban lanzando 1001, un disco que sonó muchísimo no sólo en la universidad del Estado de Arizona sino también en todo el circuito estudiantil americano.

Ben Lee – Grandpaw Would

Desde Australia, a mediados de la década del 90, llegó uno de los músicos que demostraron su talento a más temprana edad. Este pibito se llamaba Ben Lee y en 1995, con solo 17 años, editó su disco debut Grandpaw Would. Lo notable no es simplemente que lo haya editado sino lo imposible que es de darse cuenta que esas letras, esas melodías y esa voz pertenezcan a un adolescente. Ben Lee era un niño viejo, un talento precoz, que además iba a contramano de la época, que glorificaba a las bandas por sobre los cantautores, una tendencia que se iba a revertir en las décadas siguientes. Pero ahí estaba Ben Lee, entrando a estudio con un contrato con la discográfica Grand Royal, conocida por promover grandes talentos a la escena alternativa con toda la presión del mundo. Y con la ayuda de sus productores, entre ellos Liz Phair, logró grabar quiza el mejor disco sub 18 de todos los 90s, lleno de canciones de amor, de inocencia pero también de un manejo de la composición y la voz que le iba a garantizar una larguísima carrera.

Neil Young – Mirror Ball

1995 fue el año en que la leyenda canadiense del folk rock Neil Young conoció y se enamoró del sonido de Pearl Jam, al punto de invitarlos a grabar un disco en conjunto. Y el resultado fue “Mirror Ball”, un disco en el que Young intenta capturar “lo que estaba pasando”, que en ese momento tenía un importante epicentro en la escena grunge de Seattle. 

El disco se grabó entre enero y febrero de 1995 en los Bad Animals Studio de Seattle, bajo la dirección de Brendan O’Brien, productor que ya había trabajado con Pearl Jam en los álbumes “Vs.” y “Vitalogy”. El genio creativo fue realmente Neil Young. Su idea era grabarlo tocado en directo y todos los temas fueron compuestos por él, en tan solo 4 días.

Bon Jovi – These Days

Bon Jovi fue quizá la única banda de cierto estilo de metal glamoroso de los 80s en no sólo sobrevivir sino hasta seguir creciendo en los 90s. Y lo hicieron sin cambiar el núcleo de lo que los volvía Bon Jovi: siguen ahí las mismas guitarras, la voz del propio Jon, el carácter emotivo de sus canciones y algo de su espíritu. Pero era el espíritu de época lo que había cambiado, las canciones super alegres de salir de fiesta y pasarla bien ya no resonaban más con una juventud alimentada al despojo y el nihilismo de la escena grunge de principios de década. Y eso llega a la música de la banda en su sexto disco, These Days, editado en junio de 1995. No vamos a ir tan lejos como para decir que sus canciones aquí son lúgubres y deprimentes, al fin y al cabo son Bon Jovi, pero sí empieza a matizarse ese rock para sentirse bien con tonos un poco más introspectivos y realistas. Este cambio, acompañado por canciones mejor pensadas y menos efectistas, hizo que la crítica musical finalmente los acepte en el establishment y para muchos de ellos éste es el mejor disco de su carrera. These Days fue especialmente popular en Europa y Asia, menos influenciados por el poder de la cultura alternativa americana que los seguía mirando de reojo. Y hasta lograron entrar en varias listas de mejores discos del año, en una previsible como como la publicación rockera Kerrang, pero también en la de la revista Q, mucho más afín al indie y el underground.

Skee-Lo – I Wish

El hip hop de mediados de los 90s en Estados Unidos estaba totalmente cooptado por el gangsta rap y la batalla de costas, el este con New York a la cabeza, y el oeste con la escena de Los Ángeles. En medio de todo eso, apareció un pibe de Chicago pero viviendo en California llamado Skee-Lo que devolvió el rap a sus primeras épocas, más inocentes, más fiesteras. Y lo hizo con una fórmula que contradecía todos los manuales de época: sin insultos, sin violencia y con mucho humor sobre él mismo. Esta apertura a no tomarse a sí mismo en serio quedó demostrada con su hit que dominó el verano americano del 95. En I Wish, Skee-Lo cuenta su problema de ser petiso y cómo le gustaría ser más alto para poder jugar al basket y que las chicas lo quieran. Así de simple, asì de inocente y acompañado por un videoclip que era básicamente un sketch, se apoderó de las radios y de MTV y vendió cientos de miles de discos. Si hasta logró una nominación a los Premios Grammy, que por primera vez entregaban un reconocimiento al rap. Finalmente no ganó, pero quien le quita haber estado sentado entre 2Pac y Ol Dirty Bastard en la ceremonia de entrega.

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