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En el episodio 239 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en julio de 1995. Suenan bandas chill pero agresivas, desde 311 en Estados Unidos hasta Juana La Loca en Argentina.
311 – 311

Otra de las bandas con un sonido muy particular y difícil de encasillar que aprovechó el torbellino de estilos que fueron los mediados de los 90s son los 311. La banda de Nebraska editó en el verano yanqui del 95 uno de los discos con energía más positiva del año, su autotitulado 311. Esta ya era la tercera producción del grupo, que había evolucionado desde un sonido lo-fi grabado muy caseramente a este disco con una producción perfecta. Pero no todo era calidad de producción, acá los chicos lograron encastrar funk, rap y metal en una cápsula que parecía sonar a rock alternativo. Años después iban a tener sus momentos de máxima exposición bandas como Korn o Limp Bizkit, pero con un estilo que mezclaba los mismos elementos desde la agresividad y los traumas. Mientras que los 311 eran los tipos más chill de la escena, recurriendo incluso por momentos a ritmos reggae y ska que elevaban al disco a otro nivel artístico. Y emergieron varios hits de acá, Down los metió en MTV por su sonido agro alternativo, All Mixed Up era el clásico himno playero y Don’t Stay Home que bajo una capa de canción de fiesta era un llamado a la juventud a apropiarse del mundo.
Juana La Loca – Revolución

Ya habían pasado unos años de la edición del primer cassette del primer grupo sónico de la Argentina, Juana La Loca. La ayuda vino de la mano del productor Daniel Melero, quien apostó por ellos y no le erró: la banda de Rodrigo Martín, Roberto Pasquale y Aitor Graña tenían un diamante en bruto que empezaba a mostrarse en “Autoejecución”. Un año después, lanzaron el que sería su disco más shoegaze, el Electronauta y emprendieron la Gira Caníbal con Los Brujos por el interior del país. Llegaron, incluso a telonear a Soda Stéreo en la presentación del disco Dynamo y dos años después, telonearon a Depeche Mode en Velez. No faltaba mucho para conseguir el reconocimiento que tanto buscaban y que fue, verdaderamente, producto del trabajo constante. El segundo disco de Juana La Loca llegó en 1995 y se llamó Revolución. Fue también un álbum clave dentro de la escena alternativa argentina de la época pero se distancia ya de los “sónico” que caracterizaba al Electronauta para conseguir un sonido más directo. El disco cuenta, además, con la participación de Joaquín Levington quien, años más tarde, formaría Turf.
Buffalo Tom – Sleepy Eyed

Por lo general, bandas como Buffalo Tom, que comenzaron su carrera a fines de los 80s pero que ya tenían un sonido claramente noventero, sufrieron muchos cambios de estilo durante la década del 90. La contradicción entre sus orígenes y pertenencia a escenas ultra independientes con el ascenso a la fama internacional y el glamour que ofrecían las grandes discográficas, los hizo avanzar, retroceder y hacer muchos movimientos laterales entre estilos musicales, formas de grabación y relación con la industria. Los Buffalo Tom además, en 1995 estaban editando ya su quinto disco, una altura en la cual la mayoría de las bandas se encuentra vacías de imaginación y creatividad. Y sin embargo ellos, buscando alejarse de la producción ultra pulida de su disco anterior, grabaron un disco, Sleepy Eyed, que conectaba con su espíritu más joven y rebelde, cuando tocaban música sólo para divertirse e impresionar a sus amigos. Por eso se alejaron de los overdubs y las tomas por separados y se metieron al estudio todos juntos, grabando casi todo el disco en vivo.
Shaggy – Boombastic

Julio en el hemisferio norte es verano, pleno verano. Es nuestro enero. Así que imaginan que es ese el momento de lanzar los discos más playeros, calurosos y veraniegos. Y en otra esfera de verano está Boombastic, el tercer disco en tres años de Shaggy, la sensación reggae y dancehall de la década. Para que no queden dudas, el disco comienza con In The Summertime, un cover de Mungo Jerry que no paraba de sonar en la playa y definía a la perfección el clima: lento, pesado, alegre y muy transpirado. Este disco transmite transpiración, especialmente con la canción Boombastic, que no estaba diseñada para la playa sino para las pistas de baile, para moverse lentamente y frotarse intensamente. Si existió una versión americana del perreo en los 90s fueron los movimientos que impuso Boombastic en las discotecas. La influencia en la escena reggae que tuvo Shaggy puede medirse en un simple número, el disco Boombastic estuvo un año entero en el puesto número 1 de los rankings de reggae.
Ziggy Marley & The Melody Makers – Free Like We Want 2 B

Aunque lejos está Ziggy Marley de reemplazar a su papá como ícono internacional del reggae, lo cierto es que el parecido en las voces y la firme dedicación del joven Marley a su herencia hacen que valoremos enormemente su trabajo. Acompañado vocalmente en los Melody Makers por su hermano menor Stephen y sus hermanas mayores Cedella y Sharon Marley Prendergast, Ziggy tenía apenas 16 años cuando grabó Play the Game Right, su primer disco nominado al Grammy, un álbum que se mantiene firmemente en la tradición de los Wailers, y que incluye la canción «Children Playing in the Streets» que su papá había escrito para ellos. En los 80 publicaron varios discos, intentando adaptarse a los sonidos que estaban en boga. Los años 90 alejaron al grupo aún más de la esencia estilística del reggae, pero se nutren los intercambios con el hip-hop, el rock, y la música techno. Su deseo es siempre seguir creciendo con la libertad de ser lo que quieran, como lo dice el título de su disco de 1995: Free Like We Want 2 B. Mientras la banda estira elegantemente los límites elásticos del reggae (solo los rompe una vez, en la acústica ensoñación de “Beautiful Mother Nature”), Ziggy aparece con los inspiradores “Power to Move Ya,” “Live It Up” y el funky “Today”. Por su parte, Stephen sale de la sombra sonriente de su hermano con un sonido y unas ideas propias, y destaca en temas como “Bygones”.
Kyuss – … And The Circus Leaves Town

…And the Circus Leaves Town es el último disco grabado por los representantes del stoner y el sonido Palm Desert, la banda Kyuss. Sumergidos en el desierto de Mojave, escuchamos en este disco ese sonido único, inconfundible e irrepetible que los caracteriza y que viene a completar con este disco la trilogía iniciada en “Blues For The Red Sun” y “Welcome To Sky Valley”, discografía imprescindible de la banda. La producción de …And the Circus Leaves Town estuvo a cargo de Chris Goss y todas las sesiones de grabación ocurrieron en un mismo lugar: en el mítico Sound City Studios de Van Nuys. Y no podía ser de otra manera. La principal diferencia está en la sección rítmica, concretamente en la batería, puesto que Brant Bjork fue sustituído por un viejo amigo de la familia, Alfredo Hernández.
Swervedriver – Ejector Seat Reservation

El cuarteto de Oxford, Swervedriver, siempre sonó más intenso y filoso que sus pares agrupados bajo la categoría dream-pop que dominaba en ese momento. Lo suyo venía con unos toques más punk metal y algo del rock de los 60, incluso con vagas referencias a los Stooges puesto que el primer nombre de la banda fue Shake Appeal, en honor a la canción Raw Power. Publicaron varios discos en los 90, como el Raise, que incluye una de mis canciones favoritas de la banda, que además me hace acordar mucho a un tema de los Deftones, Rave Down. Después vino Mezcal Head, álbum producido por Alan Moulder y la banda, el doble de explosivo que el anterior con temas como “Duel”. Tienen un nuevo bajista, Steve George, y la distor que le mete al bajo suena atronadora. Y el tercero, justamente el de 1995, es Ejector Seat Reservation que, contrario a lo esperado, los trae de vuelta a un formato pop clásico mucho más moderado. Varios temas, entre ellos “The Birds”, evocan a The Who de fines de los años 60 (cuyas canciones Swervedriver ha versionado). Y “Last Day on Earth” es una obra maestra pop impresionante.
David Holmes – This Film’s Crap, Let’s Slash The Seats

David Holmes compuso en 1995 un disco que en realidad son dos discos. No porque se trate de un disco doble sino porque este This Films Crap, Let’s Slash The Seats tenía doble personalidad. Por un lado es un disco de música electrónica con fuerte influencia de la escena techno, pero por otro es simplemente el soundtrack de una película que no existe. En la época se les pedía mucho a los músicos electrónicos en términos de canciones para la pista de baile, y a menos que se trate de un grupo muy particular de cinéfilos en ácido en la fiesta de cierre de un festival, este disco no es apto para bailar. Pero si es ideal para imaginar escenas, románticas, de títulos, de persecuciones, de lo que alcance la imaginación de quien lo escuche, porque la de David Holmes ya vio esa película y te la cuenta solo con su música.