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En el episodio 241 de TDK 90s, terminamos de escuchar los discos editados en julio de 1995. Suenan los chilenos de la Ley con un disco que fue épico en Latinoamérica, además de mucho underground, mucha electrónica y mucho hip hop.
La Ley – Invisible

Editar un disco apenas un año después de la muerte de uno de los miembros de tu banda puede ser una experiencia estresante, traumática y agridulce. O puede ser la oportunidad de homenajear a un amigo y grabar el mejor disco de tu carrera. Este fue el camino que tomaron los chilenos de La Ley luego del fallecimiento de Andres Bobe. El líder Beto Cuevas contó que Bobe se le apareció en un sueño y le dijo que “él seguía con ellos, que eran los únicos que lo podrían ver y para el resto de la gente seguiría siendo invisible.» Y así llamaron a este disco, Invisible, una colección de canciones épicas, emotivas, que rockean pero conmueven, uniendo influencias de The Cure y The Cult pero con un marcado estilo latinoamericano. Está tan cargado de energía emotiva que el primer simple extraído, que se convirtió en un hit en todo el continente, fue la canción el duelo, merecido homenaje al amigo que ya no está.
Low – Long Division

Desde el año 1993, el trío de Duluth, Low, encaminó su carrera artística llegando a ser uno de los máximos exponentes del género slowcore. Mimi Parker -baterista y cantante de la banda- y su pareja Alan Sparhawk -también cantante y guitarrista de la banda- hicieron agencia con un viejo conocido suyo, el bajista John Nichols, para formar un trío único en la escena musical underground de Minnesota. Y con esa formación grabaron una primera maqueta que incluía canciones como Lullaby y Cut, forjando un estilo caracterizado por la lentitud sin salirse del hardcore.
Un año más tarde y gracias a la ayuda del productor de Galaxie 500, Kramer, editaron el álbum I Could Live in Hope. En ese momento, la decisión de Nichols de dejar la banda, obliga al matrimonio a conseguir un nuevo bajista y es en ese momento cuando se suma al proyecto Zak Sally, otra parte indispensable del sonido futuro de Low.
Con Long Division, su segundo disco de estudio publicado en 1995, desarrollan aún más esas atmósferas sonoras lánguidas y la depresión se traslada firmemente a las letras, como páginas rasgadas de un libro. Un disco evocador y emotivo, para escuchar acostado en el piso mirando al infinito.
Unsane – Scattered, Smothered & Covered

Como otras bandas del mítico sello Amphetamine Reptile, Unsane forjó su propio camino al margen de las grandes corporaciones pero formando parte del ecosistema grunge, hardcore metal y noise de comienzos de los 90. Se conocieron en el colegio secundario y habitaron los clubes de Nueva York, donde mostraron su estilo duro y pesado. Tras la prematura muerte de Charlie Ondras, baterista de la banda, y la salida del bajista Pete Shore, el guitarrista y vocalista Chris Spencer siguió adelante, reclutando al baterista Vinnie Signorelli y al bajista Dave Curran para armar una sección rítmica bien sólida. Con esa formación pensaron y grabaron el Scattered, Smothered & Covered , uno de los álbumes más destacados de su carrera. La canción «Scrape» y el vídeo que la acompaña, el de accidentados trucos de skate intercalados con escenas de la banda tocando en vivo, les dio gran notoriedad en MTV. Pero Scattered, Smothered & Covered no es un disco humorístico, que quede claro. Todo lo contrario, es una piña en el estómago para dejar en claro que la violencia es parte de la condición humana. Y la relación simbiótica entre Spencer, Signorelli y Curran, más la ayuda del productor Tim Mac, exmiembro de Halo of Flies, hace de este disco uno de los más pesados de la historia del hardcore.
Fluke – Oto

1995 fue el año en que el big beat comenzó a apoderarse de la escena electrónica internacional, arrancando primero por los djs y bandas británicas. Uno de estos grupos, que venía desarrollando un estilo diferente y se pasó al colectivo big beat fueron los Fluke. Sus inicios habían sido dentro del sonido house, en particular el más alegre, bailable y emotivo, por eso sorprendió el pasaje a canciones más agresivas y oscuras. Si bien su incorporación a la movida big beat podría parecer una estrategia en búsqueda de mayor popularidad y ventas, el perfil más ambient que le dieron los Fluke le quitó accesibilidad. Este paso fue uno más de una carrera que iba a seguir mutando durante el resto de los 90s y los llevaría por muchos estilos más, desde el jazz al trip hop a la música para videojuegos.
Alice Donut – Pure Acid Park

Fue una pena para la escena alternativa perder a unos representantes tan extravagantes como lo fueron los Alice Donut a mitad de la década del 90. Y la escena los perdió porque en 1995 se editó su último disco, Pure Acid Park, pero también porque esta despedida no estuvo a la altura de sus ideales independientes. En pocas palabras, se vendieron. Venderse, para una banda tan antisistema y cruda como Alice Donut no fue componer simples adaptados a la radio, tratar de imitar al grunge o subirse a la ola punk, apenas fue contratar un productor con experiencia como Martin Bisi y limar un poco sus costados más ásperos. El modelo era poder filtrarse en los medios con una canción extraña pero que no desencaje del todo con la paleta sonora de las radios alternativas. Ya lo habían logrado bandas aún más extrañas como los Butthole Surfers, por qué no ellos también? Pero no funcionó, el disco ni vendió ni conformó a sus fans, y la banda pronto se disolvió.
Elliott Smith – Elliott Smith

Si hay un cantautor de los 90 que dejó un legado incalculable en el mundo de la música independiente, ese es Elliott Smith. Con seis discos en solitario y tres con la banda Heatmiser que formó con su amigo Neil Gust al terminar la universidad, este chico triste y deprimido demostró que también era un genio musical.
Su primer disco solista, Roman Candle, de 1994, lo introdujo en la escena y apenas un año después grabó uno de sus mejores discos, autotitulado Elliott Smith. Y fue un disco rupturista, porque presentó el universo folk del artista en un mundo que estaba plagado de guitarras distorsionadas y letras cantadas a los gritos. Lo suyo, como dice la revista Mondo Sonoro, eran íntimas canciones acústicas apenas susurradas. Supo poner música a la tristeza y la melancolía y esto en parte fue así porque sentía la vida de esa manera, después de haber experimentado una infancia marcada por la violencia y el abuso.
Entre enero y febrero de 1995 Smith grabó las canciones de este segundo disco solista y gracias a la recomendación de Mary Lou Lord, fichó con el sello Kill Rock Stars de Portland. Como agradecimiento, él compuso para ella la canción “I Figured you Out”.
El segundo disco de Elliott Smith fue ciertamente un anticipo de las obras venideras, pero también una masterpiece en sí misma, que vale la pena escuchar.
Bone Thugs-N-Harmony – E.1999 Eternal

Muchas bandas que recién comenzaban sus carreras y lo primero que publicaban era un simple que se convertía en hit, tenían un desafío enorme: demostrar que no sólo eran una one hit wonder. E incluso sin esperar otro hit, demostrar que al menos podían completar un disco con canciones dignas. La entrada a la escena musical de los Bone Thugs-N-Harmony fue con su sencillo Thuggish Ruggish Bone con el que sorprendieron a toda la escena del hip hop con un estilo que parecía pertenecer a una California de un mundo paralelo, oscura y llena de sintetizadores. En 1995 el grupo logra terminar su disco debut, E. 1999 Eternal con la ayuda del productor Dj U-Neek y expandieron su visión postapocalíptica de Los Angeles, en base a un sonido G-funk en clave oscura. Porque la temática también lo era, gangsta rap sobre asesinatos, drogas y dinero, pero con un nivel de rimas y producción que ninguno de sus competidores podía lograr. Por eso se ganaron el Grammy al mejor disco de rap del año y dejaron un disco épico para la eternidad.
Bomb The Bass – Clear

Para la edición de su disco Clear, Bomb The Bass hizo algo que no fue la primera ni tampoco la última vez que se hizo en los 90s: armaron un orden y una selección de canciones totalmente distintas para la versión inglesa y la versión norteamericana de su disco. El proyecto musical de Tim Simenon llegaba a su tercer disco y Tim estaba en la búsqueda de nuevos sonidos y texturas para sus canciones. Sus inicios habían sido a fines de los 80s en la escena house y techno, pero su constante mutación lo llevó en 1995, en su tercer disco llamado Clear, a explorar el trip hop sin perder de vista la pista de baile. La edición británica potenciaba el aspecto dance y los ritmos más frenéticos mientras que en la americana, se mostraba el costado más triphop, con momentos jazzeros y hasta influencias del dub. La idiosincrasia británica estaba exacerbada para generar un producto de exportación del que no queden dudas de su procedencia. Bomb The Bass iba a continuar su carrera produciendo remixes de los artistas más grandes del planeta, pero nada de eso hubiera sido posible sin este disco que lo puso definitivamente en el medallero electrónico de los 90s.