#251 Octubre de 1995, parte 2

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En el episodio 251 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en octubre de 1995. En una semana tomada por el punk suenan Green Day, Millencolin, 7 Seconds, Voodoo Glow Skulls y No Doubt.

Green Day – Insomniac

Apenas un año y medio después del disco que los hizo famosos, el Dookie, los de Green Day sacaron otro disco más al que llamaron Insomniac. Este cuarto álbum salió el 10 de octubre de 1995 por el sello Reprise Records y no fue un disco pensado para las masas sino todo lo contrario: el testimonio de una banda que decide ir contra su propio éxito, reivindicar la honestidad aunque venda menos.

“A veces siento que Insomniac es el disco más honesto que he hecho en el momento preciso en que fue escrito y grabado”, dijo Billie Joe Armstrong sobre este disco donde, como letrista, se dedica a explorar, con su característico sentido del humor, temas como la ansiedad y el aburrimiento, las adicciones y el eterno sentimiento rebelde de no encajar en las normas de la sociedad.

En cuanto a la producción, Green Day intentó pulir las técnicas de grabación y posproducción. Las sesiones de grabación fueron intensas y breves: la banda se llenaba de cafeína, volcaba toda su energía en cada toma, y luego descansaba para volver a empezar. El resultado fue un conjunto de canciones veloces, directas y contagiosas, herederas del espíritu de bandas como The Buzzcocks, The Jam o The Clash, pero con un tono más oscuro, más rockero y una producción más contundente. Insomniac es el insomnio hecho sonido, un retrato de Green Day en su versión más cruda y despierta.

No Doubt – Tragic Kingdom

En octubre de 1995, mientras Green Day lanzaba Insomniac, otra banda californiana estaba a punto de cambiar el panorama del rock con un álbum que se convertiría en un fenómeno mundial: Tragic Kingdom, de No Doubt.

Fue su tercer disco de estudio y el último en contar con el tecladista original, Eric Stefani, quien dejó el grupo antes de su publicación para dedicarse a la animación. Por eso, la historia detrás de Tragic Kingdom es también la historia de una transformación. Después de dos discos con poco impacto, tensiones creativas y la partida de Eric, Gwen tomó el mando de las letras, y por primera vez escribió sobre su propia vida: desamor, independencia, y el deseo de hacerse oír. Como explicó el guitarrista Tom Dumont, no se trató de “venderse”, sino de hacer algo más personal.

De este trabajo surgieron siete singles, incluyendo los temas más icónicos de No Doubt que son Just a Girl y Don’t Speak. La primera, una explosión pop-ska sobre los estereotipos de género, llevó a Gwen Stefani al centro de la escena del rock en los 90 y puso a las mujeres al frenteo; la segunda, una balada sobre su ruptura con el bajista Tony Kanal, que se convirtió en un éxito global, dominando rankings y rompiendo récords. Tragic Kingdom no solo consolidó a No Doubt, sino que marcó el regreso del ska a las radios de los noventa. Con su mezcla de energía punk, melodías pop y carisma inigualable, el álbum fue —y sigue siendo— una fiesta de corazones rotos, una historia de desengaños contada al ritmo de trompetas, guitarras y mucha actitud.

Cast – All Change

En medio del nihilismo oscuro y agresivo de la escena del rock alternativo norteamericano de mediados de los 90s, apareció un antídoto perfecto, luminoso, pop y británico. Toda la escena del britpop se presentaba al mundo como la siguiente fase de la música popular después del grunge, pero nadie como los ingleses de Cast pudieron crear una canción que trascendiera sus fronteras y se presentara como un producto pop global. El grupo se había formado con la base de John Power, que había tenido sus éxitos con The La’s y conocía la fórmula de la canción pop de guitarras, pero acá lo que hacer es subirle el Beatles-ometro y agregarle una fina capa de psicodelia. Estos elementos los volvieron más relacionables y aceptables en todo el mundo. Y además, compusieron y ejecutaron una de las canciones más pegadizas del año con su gran hit, Alright, que suena a los 60s, pero también un poco a los 70s y bastante a los 90s.

Millencolin – Life On A Plate

La música de Suecia ha tenido muchas instancias de popularidad global desde los 70s en adelante. Pero siempre había sido dentro de un género, el pop. Y el pop bailable para ser más precisos. Y sin embargo a mediados de los 90s se empezaba a gestar una nueva invasión sueca, pero esta vez desde el punk. Y uno de los grupos que se puso a la cabeza de los barcos vikingos fueron los Millencolin. Su primer disco, Tiny Tunes había salido en en 94, todavía un poco crudo, un poco áspero, pero se les veía ese potencial de que quizá si terminaran de enganchar las melodías, algún coro más preciso, mejor sonido, más experiencia y pelito de inspiración. Quizá puedan convertirse en un fenómeno internacional. Y lo logran con su segundo disco, Life On A Plate, que está lleno de canciones memorables, de himnos para adolescentes aburridos. Originalmente se editó sólo en Escandinavia a través del sello Burning Heart, que fue el corazón de esta avanzada del punk sueco hacia el mundo. Pero en Estados Unidos lo toma Epitaph Records para reeditarlo un año después y de allí viajó al resto del mundo, refrescando a la escena punk mundial, que parecía dominar por completo California.

7 Seconds – The Music, The Message

Si hay una banda de hardcore punk que nunca bajó el ritmo, esa es 7 Seconds. Después de 15 años de carrera, estos veteranos lanzaron el disco The Music, The Message, y provocaron una explosión de energía melódica y convicción que demostró que todavía tenían mucho por decir.

Canciones como Ghost, My Gravity o la propia The Music, The Message son ráfagas de adrenalina que condensan todo lo que hace grande a la banda: fuerza, claridad y una energía que no envejece. De hecho, este disco vuelve a las raíces, a esa actitud positiva, directa y comprometida que los caracterizó en los comienzos del punk californiano como referentes del Straight Edge.The Music, The Message fue, y sigue siendo, la prueba de que el punk no es solo ruido y furia: también puede ser un canto de unidad, velocidad y corazón.

Voodoo Glow Skulls – Firme

Existe un puñado de artistas que sacaron simultáneamente versiones en inglés y en español de alguno de sus discos. Shakira seguro, quiza Ricky Martin, y unos mas sorpresivos, los Voodoo Glow Skulls. Esta banda de ska punk de 7 miembros con raices mexicanas estaba en su mejor momento a la hora de editar su disco Firme en 1995, y se animaron a hacerlo. ¿Por qué no? Si tienen muchísimos fans que hablan español. Después de unos inicios haciendo hardcore puro y duro, los Voodoo Glow Skulls se amigaron con parte de su tradición latina e incorporaron al grupo una sección de vientos para experimentar con el ska y algo de jazz latino. Pero para hacerlo no bajaron la velocidad, creando un estilo muy original que sólo ellos tocaban, que pasaba del hardcore a toda velocidad a momentos ska que parecían sonar en cámara lenta por el contraste. Y en este disco, Firme, además se amigan con el sonido más pulido y con cierta sensibilidad pop, lo que les permitió tener algunas canciones sonando en la radio alternativa y expandiendo aún más su bizarro universo latin-hardcore-ska.

Dog’s Eye View – Happy Nowhere

Fue impresionante la cantidad de bandas que trataron de imitar el sonido y la vibra, la forma de sentirse que generaban los Counting Crows. La banda era el oasis de alegría bailable y romanticismo en una época todavía dominada por el grunge, y eso les garantizaba un lugar en las radios y en las colecciones de gente que no quería sentirse deprimida todo el tiempo. Pero no fueron muchas las bandas imitación que lograron competirle o al menos acompañar a los Counting Crows. Hasta que en 1995 apareció Dog’s Eye View, una banda que en realidad es el proyecto personal de Peter Stuart. Y Peter, y esto no es casualidad, había sido corista de los Counting Crows, y aprendió mucho no solo de vocalización y letras sino también de la composición de una perfecta canción pop. Y lo consiguió con su único hit, Everything Falls Apart, que bien podría haber sido una canción grunge, por su título y su nihilismo que incluía hablar de matar a todos sus amigos, pero en este envase de pop amistoso bailable y guitarrero, la gente podía disfrutarlo sin saber del todo qué era exactamente lo que estaban escuchando.

Mr Bungle – Disco Volante

El segundo disco de la banda Mr Bungle, el otro grupo de Mike Patton, se llamó Disco Volante o sea Plato Volador en italiano, y es el más experimental de su carrera. El disco más experimental de una de las bandas más experimentales de los 90s, esto no es terreno para cualquiera. Disco Volante no suena a un disco de rock porque no lo es, y no tiene ninguna intención de aparentarlo. Esta es una colección de estados de ánimo encapsulados en formato canción, que se pasea del death metal al jazz, la música árabe y hasta el tango. Pero este no es un disco para amantes del tango tampoco! El que llevó el tango a la mezcla sónica de Mr Bungle fue el mismo Mike Patton que por aquellos años se había obsesionado con la música de Anibal Troilo. Pero como siempre, la mayor influencia aquí es la música de películas, especialmente la de los 60s, y europeas a las que les hacen un soundtrack alternativo, más exótico y siempre más perturbador.

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