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En el episodio 252 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en octubre de 1995. Suenan dos bandas claves de la escena alternativa argentina con El Otro Yo y Peligrosos Gorriones.
El Otro Yo – Mundo

A mediados de los años noventa, en un rincón del sur del conurbano bonaerense, un viejo Dodge Polara abandonado se transformó en un improvisado estudio de grabación. Allí, en Temperley, nació Mundo, el segundo álbum de El Otro Yo. Lo que traían Cristian y María Fernanda Aldana entre manos no era un simple disco sino la búsqueda de un sonido y una identidad propios. Sus influencias eran tan diversas como su historia: Nirvana, Pixies, The Cure, Sonic Youth. En los colegios del sur del Gran Buenos Aires, entre bandas fugaces y guitarras prestadas, ya habían comenzado a imaginar ese universo sonoro que pronto encontraría su nombre en una frase de Rimbaud: “Yo es otro”. Tras el lanzamiento de Mundo, un disco caracterizado por la independencia artística y un ethos punk, El Otro Yo se consolidó como una banda clave del rock alternativo argentino.
Erasure – Erasure

En 1995, el dúo británico Erasure decidió mirar hacia adentro. Luego de una racha imparable de éxitos pop, lanzaron un disco homónimo que rompió decididamente con todo lo anterior. Bajo la producción de Thomas Fehlmann, de The Orb, y Gareth Jones, el grupo se sumergió en una atmósfera más introspectiva y expansiva, donde los sintetizadores no solo marcan el ritmo, también construyen paisajes sonoros. Las canciones de este disco de Erasure duran más de cinco minutos, sí, pero esos pasajes instrumentales son hipnóticos y atrapantes, al punto de que uno como oyente se pierde en el tiempo y emprende un viaje cósmico hacia la pista de baile.
Ozzy Osbourne – Ozzomosis

Con el disco No More Tears, de 1991, Ozzy Osbourne logró un éxito rotundo. Ese fue un disco repleto de temas clásicos y una de las cimas en cuanto a la composición. Basta nomás con recordar grandes canciones como: “Mama I’m Coming Home”, “No More Tears” o “I Don’t Wanna Change the World”. Pero la situación era medio rara y confusa porque la gira llevaba el nombre de No More Tours y fue el primer amago de Ozzy de dejar el negocio de la música. Pero unos años después, en 1995, vuelve de su anunciado retiro con Ozzmosis, un álbum que combina su espíritu oscuro con la sofisticación de los estudios de París y Nueva York. Acompañado por su leal guitarrista Zakk Wylde, el bajista de Black Sabbath Geezer Butler y el virtuoso Rick Wakeman en los teclados, Ozzy se sumergió en una producción más moderna y pulida bajo la dirección del productor de Soundgarden y los Red Hot, Michael Beinhorn. El resultado fue un sonido que aparentaba ser duro y pesado, pero que escondía una textura casi sintética, procesada, como si el rugido del metal se hubiera transformado en un espejismo digital. Aun así, canciones como Perry Mason, See You on the Other Side y I Just Want You se convirtieron en himnos melódicos de una etapa más introspectiva y vulnerable del “Príncipe de las Tinieblas”.
Peligrosos Gorriones – Fuga

Después de editar su primer disco en 1994, la banda con más futuro de la escena del nuevo rock argentino… parecía que se separaban. Y de hecho se separaron por un tiempito, pero rápidamente se reconciliaron y se metieron a grabar su segundo disco. Hablamos de los Peligrosos Gorriones, que se pasaron gran parte del 95 grabando Fuga, considerado por los fans como su mejor disco. La banda de Francisco Bochatón no había cambiado demasiado su sonido, pero sí se animaron a ser más experimentales y le sumaron una capa psicodélica a sus canciones, lo que las volvió aún más misteriosas. Francisco Bochatón se había inspirado en la banda Morphine para tratar de llevar algunas de sus particularidades, y de referencia para las baterías usaron el disco debut de Elastica. Incluso intentaron contactar a Iggy Pop para que sea el productor del disco, pero no llegaron ni a hablar con él.
The Amps – Pacer

Kim Deal fue la reina de la escena alternativa de los 90s. O quizá una de las dos reinas, junto a Kim Gordon de los Sonic Youth. Pero Kim pasó por tantas bandas, Kim creó tantas bandas que es imposible no encontrarse con un disco de ella cada año de la década. Después de los Pixies, Kim formó Breeders y cuando esa banda entró en pausa, formó otro grupo más, The Amps. Y con ellos editó el disco Pacer, que ni es tan icónico como los Pixies ni tiene el poder pop de The Breeders. Este es un experimento más minimalista y lo-fi, con canciones íntimas que parecen cantadas en una habitación y bombardeadas por distorsión. El disco no ganó demasiada tracción en la audiencia, pese a tener uno de sus singles rotando en las radios y MTV. Pero se llevaron igual un premio, este es uno de los discos favoritos del actor Elijah Wood.
Moloko – Do You Like My Tight Sweater

Moloko era una de las bandas más sexys que se podían conseguir en 1995. Roisin Murphy no sólo cantaba en las canciones, estaba todo el tiempo tratando de seducirte, y lo hacía acompañada unas lineas de bajo que te hacían vibrar y un groove funky que sonaba retro y a la vez moderno. Y el título de su disco debut dejaba bastante claras sus intenciones: Do You Like My Tight Sweater, Te gusta mi sweater ajustado? Pero detrás de toda la sexualidad en la cara que mostraba, Roisin también se animaba a ser extremadamente teatral, pasando de interpretar a una gatúbela a una androide o un fantasma del pasado. Y su contrapunto musical estaba en Marc Brydon, que construía verdaderos soundtracks con teclados, efectos de sonido y breakbeats como nadie más lo hacía en ese momento. Do You Like My Tight Sweater pasó bastante por debajo del radar internacional, pero en 1997 fue incluído en la banda de sonido de la película Batman y Robin, y a partir de ahí se disparó la carrera de Moloko.
Buck-O-Nine – Barfly

Desde la soleada costa de San Diego, Buck-O-Nine lanzaba, la tercera semana de octubre de 1995, el disco Barfly, su segundo álbum y el primero que le abrió las puertas hacia un público más amplio. De espíritu punk y alma ska, el disco mezclaba versiones de canciones que habían marcado a los integrantes de la banda con composiciones propias recién salidas del horno. Barfly reflejaba la energía de un grupo que crecía rápido, alimentado por el deseo de girar, tocar y contagiar su ritmo frenético por todo el mapa. Era el sonido de una banda ska-punk de la escena californiana, como Rancid y No Doubt, que afinaba su identidad entre metales vibrantes, guitarras desbordadas y una alegría desafiante.
Superdrag – The Fabulous 8-Track Sound Of Superdrag

Ya hemos repasado la cantidad casi infinita de bandas que han sido acusadas de venderse al sistema en los 90s luego de firmar contrato con alguna compañía discográfica multinacional. Esta clase de acusaciones a veces tenia sentido pero a veces era completamente infundada, había grupos que no cambiaban en nada su sonido después de la mudanza. Los que sí lo cambiaron y mucho fueron los Superdrag, una banda que se había hecho un nombre en la escena indie lo-fi. Pero debajo de esa distorsión había joyitas pop escondidas, y eso fue exactamente lo que olfatearon los sabuesos de las grandes compañías.
Pero en 1995 todavía estaban en el mundo lo-fi y editaron un disco que se regocija en eso mismo, The Fabulous 8-Track Sound Of Superdrag, El Fabuloso Sonido en 8 Pistas de Superdrag. El 8 pistas era el sistema de grabación casera definido justamente porque permitía mezclar sólo en 8 pistas de audio. Aparecen influencias de lo más variadas, por un lado de la invasión británica de los 60s en bandas como los Beatles o Los Zombies, pero también en el punk de Husker Du e incluso en My Bloody Valentine. La combinación perfecta entre melodía y ruido, eso eran los Superdrag.