#255 Noviembre de 1995, parte 2

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En el episodio 255 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en noviembre de 1995. Suenan Los 7 Delfines adelantados a la época editando un cd-rom, y algunos sobrevivientes de los 80s como Squeeze, Tracy Chapman y Aztec Camera.

Los Siete Delfines – Desierto

Imaginemos por un momento la Argentina de mediados de los años noventa. Una escena musical en plena efervescencia, marcada por cruces estéticos, búsquedas nuevas y una generación de bandas que empujaba los límites de lo posible. En ese contexto aparece Desierto, el tercer álbum de Los 7 Delfines… aunque llamar “álbum” a Desierto es decir poco porque la banda sorprendió al público al convertirse en el primer grupo sudamericano en lanzar un CD-ROM interactivo: un objeto extraño y futurista para la época, donde, desde la computadora, el usuario podía recorrer una pirámide virtual llena de pasillos, puertas secretas, fotos, clips y fragmentos del disco. Un pequeño universo digital cuando casi nadie hablaba de universos digitales.Desierto es un disco que no solo consolida la identidad sonora de la banda de Richard Colleman, sino que también abre una puerta —literal y simbólica— hacia un modo distinto de habitar la música. Un gesto pionero que hoy puede sonar sencillo, pero que en aquel momento era una declaración de principios: Los 7 Delfines no vinieron solo a tocar canciones. Vinieron a inventarse mundos.

Squeeze – Ridiculous

El fenómeno del brit-pop en Inglaterra fue tan intenso que a los sellos discográficos no les alcanzaba con firmarle contrato a cualquier banda joven con buenos pelos sino que también trataron de revivir viejos grupos que podrían llegar a tener algún lazo con esta nueva movida. Y ahí aparecieron los Squeeze, el grupo new wave que había tenido su momento de gloria en los 80s y en 1995 estaba editando su disco número 11, Ridiculous. La línea en común eran la admiración por los Beatles y el sonido sesentero y algo de la fascinación por la idiosincrasia británica. Con esos argumentos, su compañía discográfica los vendió como los verdaderos padrinos del brit pop y apoyó con mucho marketing el lanzamiento de este disco. Pero el brit pop sólo tenía lugar para nuevos y jóvenes héroes y los Squeeze volvieron rápidamente a la oscuridad de sus últimos años.

Tracy Chapman – New Beginning

Tracy Chapman tenía un estilo. Un solo estilo. Folk semi acústico con elementos de rock y más que nada canciones bajoneras pero con algunas inspiradoras. Eso hizo siempre, lo que volvía a cada nuevo disco suyo bastante previsible por un lado, pero muy reconfortante por otro. Porque sabías que lo ibas a disfrutar de punta a punta y que al menos una o dos o tres canciones te iban a llegar al alma. Cuando Chapman editó su cuarto disco, New Beginning pasó de nuevo, un disco sólido y reconfortante con al menos una canción sobresaliente que fue Give One More Reason. Pero lo novedoso de este disco fue que Tracy Chapman, justo ella, se vio involucrada en una polémica. En una de las canciones ella toca el didgeridoo, que es ese instrumento africano como un palo largo que llega hasta el piso. Pero resulta que en muchísimas tribus africanas está totalmente prohibido para las mujeres tocar ese instrumento, de manera que recibió críticas por apropiación cultural y apoyo por liberación feminista.

The Pharcyde – Labcabincalifornia

La mayoría de quienes escuchábamos algo de hip hop sólo a través de MTV en los 90s, nunca habíamos escuchado un sonido como el de The Pharcyde. Esto era hip hop de Los Angeles que parecía de New York que parecía del espacio, o al menos del futuro. Y su canción Drop tuvo además un video icónico dirigido por Spike Jones que fue grabado en una sola toma y en reversa, lo que generaba una sensación surrealista en las madrugadas de MTV cuando aparecía en los televisores. En el 95 los Pharcyde editaron su segundo disco llamado Labcabincalifornia con una herencia estilística que encajaba mejor con agrupaciones como De La Soul y A Tribe Called Quest que el resto de la escena californiana. Más maduros, más pensantes, menos graciosos y más icónicos, este disco de Pharcyde los solidificó como una de las voces más particulares en el hip hop de los 90s.

Kingmaker – In The Best Possible Taste

A mediados de los 90s, Kingmaker cerró su historia con In the Best Possible Taste, un disco ambicioso, una mezcla de glam rock y dramatismo casi caricaturesco. Entre tanta grandilocuencia, el álbum logra momentos brillantes, como la extensa Sometimes I Think She Takes Me Along Just for the Ride. Era la última apuesta de una banda que siempre se tomó demasiado en serio.

La historia había arrancado mucho más simple: Hardy y Myles Howell eran compañeros de escuela, encontraron al baterista John Andrew a través de un aviso y empezaron a tocar. Rápidamente consiguieron un contrato, sacaron EPs, y su debut Eat Yourself Whole entró en los charts. Incluso llevaron de teloneros a Radiohead y Suede antes de que explotaran. Pero con Sleepwalking empezaron los problemas: el sello exigía reescrituras, más comercialidad y decenas de canciones para distintos formatos de singles. El desgaste era inevitable.Cuando llegó In the Best Possible Taste en 1995, Britpop ya había pasado por arriba a todos, y Kingmaker quedó fuera de época mientras todavía estaban grabando. Salieron de gira, comprobaron que el interés se había apagado y tomaron la decisión más honesta: dejarlo ahí. Su último disco quedó como un documento extraño, exagerado y, por momentos, inesperadamente bueno.

Emily’s Sassy Lime – Desperate, Scared, But Social

La influencia en la escena alternativa y particularmente en la creación de bandas formadas por chicas que tuvo Bikini Kill es inigualable. Un caso directo de su influencia es el grupo Emily’s Sassy Lime, compuesto por tres chicas asiáticas cuando todavía iban a la escuela. Una noche de verano, las chicas, que tenían padres muy severos como marca el estereotipo asiático, se escaparon de sus casas para ir a ver un show de Bikini Kill. Y quedaron tan fascinadas que al día siguiente formaron su propia banda. Pero eran adolescentes y vivían lejos una de otra y en California, sin auto no llegás a ningún lado. Como no se podían juntar se llamaban permanentemente por teléfono , como marca el estereotipo de chicas adolescentes de los 90s, pero lo hacían para componer canciones juntas, tarareándose melodías, componiendo letras y ensayando a distancia. Ese espíritu punk, la rebeldía contra las tradiciones asiáticas y la imposibilidad real de ensayar seguido las volvió desprolijas pero llenas de energía y muchas cosas para decir.

Aztec Camera – Frestonia

La distancia de la caída de algunos grupos de los 80s en la década del 90 fue brutal. No fue fácil desacostumbrarse al éxito y aceptar un nuevo rol menor en la industria musical. La banda escocesa Aztec Camera había tenido no sólo grandes picos de popularidad en los 80s sino también cierta estabilidad, ninguno de sus primeros cinco discos rankeó por debajo del puesto 30 en Inglaterra. Hasta que llegó 1995 y con su sexto disco Frestonia, apenas lograron llegar al puesto número 100. Y fue el último disco de Aztec Camera, de ahí en más su cantante y compositor Roddy Frame siguió su carrera como solista. Pero pese a la nula repercusión de Frestonia, su sonido pop en clave low-key, melancólico, y dulce, con toques de jazz terminó convirtiéndose en un clásico de las radios de canciones adult contemporary, que siguen vivas hasta el día de hoy.

The Damned – Not Of This Earth

Los 90s fueron, para The Damned, un período caótico. Cada vez que se proponían grabar un nuevo disco, el intento terminaba en discusiones, demos descartados y una energía más cercana a un divorcio que a una sesión de grabación. Pero dentro de todo ese desorden, apareció James Taylor con un Hammond eléctrico que le dio un color raro y elegante, y Glen Matlock, ex Sex Pistols, que se encargó del bajo en algunas canciones. Con esa mezcla improbable, llegaron a Not of This Earth, un disco que para muchos fans pasa desapercibido pero que ahí está.Lo más extraño es que, cuando el disco salió, la banda técnicamente ya no existía. The Damned se había separado en agosto del 95, justo después de terminarlo. Pero fieles a su historia de idas y vueltas, en agosto del 96 ya estaban armando otra vez la formación. Así quedó Not of This Earth: un disco nacido en el caos, lanzado en dos versiones distintas y publicado en un momento en el que la banda ni siquiera estaba viva… aunque no tardaría mucho en volver a tocar.

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