
En el episodio 258 de TDK 90s, escuchamos los discos editados en diciembre de 1995. Suena una rareza de Deborah del Corral en Argentina, y una colección de rock y hip hop del mundo.
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Plum – Plum

En 1995 existía una figura de la cultura pop argentina que amenazaba con convertirse en una estrella multiplataforma, multilenguajes, multimedia. Ella era Deborah Del Corral, que ya había dominado primero el campo del modelaje y luego la pantalla de la tv conduciendo el programa El Rayo, uno de los hitos que revolucionaron la televisión de los 90s. Y ahora se animaba a un nuevo campo, la música. Pero no lo hacía en formato pop superproducido y superpromocionado, porque ella era un ícono de la cultura alternativa. Y ayudaba que tenía un novio bastante conectado que la ayudó, Charly Alberti, el baterista de Soda Estéreo. Los dos estaban obsesionados con bandas como Curve y Slowdive, a las que buscaron recrear en el formato de cruza de rock y electrónica, con una Deborah al frente como diva etérea. El grupo que formaron se llamó Plum y en su disco debut, editado a fines de 1995, aparecía una influencia muy clara, Garbage. Pero duraron poco, en la banda y como pareja, y el proyecto se desintegró rápidamente, no sin antes dejar un gran momento del rock alternativo porteño de mediados de los 90s.
Powerman 5000 – The Blood-Splat Rating System

En la fauna mutante del rock estadounidense de mediados de los 90, Powerman 5000 apareció como ese proyecto que todos señalaban diciendo: “ah, sí… el hermano de Rob Zombie”. Claro, Spider One —alias Michael Cummings— llegó con The Blood-Splat Rating System en 1995, un debut que parecía haber sido ensamblado en el mismo laboratorio industrial donde se cruzaban Godflesh, White Zombie, Manson pre-fama y un poco de Rage Against the Machine para condimentar. Guitarras en dos notas, gritos marcados, groove mecánico… un Frankenstein sonoro que, contra todo pronóstico, funcionó de maravilla en la escena de Boston, agotó su tirada y se llevó varios premios como si fuera la banda revelación de una película clase B que de repente se vuelve de culto.
Powerman 5000 era electro-metal de trinchera, pero también un collage pop-cultural: cómics, sci-fi, estética cyberpunk, y una actitud que mezclaba pogo industrial y disfraz de convención friki. Y aun así, la energía era indiscutible: un híbrido funk-metal-hard rock-rap que parecía hecho para sonar fuerte en sótanos con luces negras.
Mike Watt – Ball-Hog Or Tugboat?

En 1995, mientras el rock alternativo se expandía como un multiverso en plena colisión, Mike Watt —bajista mítico de Minutemen y fIREHOSE, y héroe de la clase trabajadora punk— decidió tirarse al vacío sin paracaídas y grabar su primer disco solista. Pero no lo hizo solo: Ball-Hog or Tugboat? fue básicamente Lollapalooza: El Álbum. Cada tema tenía una banda distinta, desfilaban Eddie Vedder, Dave Grohl, Thurston Moore, Kathleen Hanna, Flea, Frank Black, Pat Smear, J Mascis… una lista que suena más a cartelera de festival que a estudio de grabación. El resultado: un disco polimorfo, lleno de quiebres jazz-punk, explosiones ruidosas y, sorpresa total, un montón de canciones pop escondidas ahí entre golpes de distorsión y furia controlada. Caótico, sí; pero tan coherente como podía serlo alguien que había sobrevivido a Minutemen.
The Pursuit Of Happiness – Where´s The Bone

La banda canadiense The Pursuit Of Happiness estaban convencidos de que iban a lograr colarse al mercado musical norteamericano con su disco The Downward Road, pero fallaron. Las radios alternativas yanquis ya estaban saturadas de bandas nacionales y no quedaba demasiado lugar para extranjeros que no rompan por completo con los estándares. Y así se quedaron sin contrato de distribución en Estados Unidos. Pero eso a la banda poco les importó, y volvieron a concentrarse en su audiencia canadiense en su nuevo disco, Where’s The Bone, editado a fin de 1995. Acá vuelve el humor ácido y un poco pretencioso de Moe Berg, acompañado por un sonido que combinaba lo grandioso del rock de estadios con lo íntimo del power-pop. El disco generó algunos hits a escala en las radios canadienses porque seguían conectando con los románticos no correspondidos del mundo.
The Brian Jonestown Massacre – Spacegirl And Other Favourites

The Brian Jonestown Massacre es una banda de culto norteamericana que ha sido fundamental en el desarrollo de la escena moderna del garage rock en Estados Unidos. Muchos músicos de Los Ángeles y San Francisco comenzaron sus carreras tocando con Newcombe, incluido Peter Hayes, de Black Rebel Motorcycle Club.
En 1995, Brian Jonestown Massacre sacó el disco Spacegirl and Other Favorites, que técnicamente no era nuevo, porque había sido grabado en 1993, prensado solo en vinilo y armado con lo que el mismo Newcombe definió como “basura de estudio”: restos, demos, jam nocturnos, accidentes felices. Básicamente, se trata de un collage psicodélico resultado de sesiones maratónicas de Newcombe frente a la consola: probando botones, capas de guitarras y atmósferas reverberantes como quien hornea un pan a las cuatro de la mañana porque no puede dormir. Es un laboratorio en crudo, previo a Methodrone, donde se asoman los cimientos del sonido de Brian Jonestown Massacre: drones hipnóticos, melodías embrionarias, ese espíritu de cinta gastada que parece venir de 1967 pero con olor a café recalentado de los 90.
Lanzado sin demasiada ceremonia, el disco terminó siendo una especie de documento arqueológico involuntario: la bitácora íntima de un músico obsesivo antes de convertirse en mito del underground psicodélico.
Matthew Good Band – Last Of The Ghetto Astronauts

El primer disco de la banda de Matthew Good se grabó con apenas 5.000 dólares canadienses, que ni siquiera valen lo mismo que los dólares americanos. Y el álbum, llamado Last Of The Ghetto Astronauts suena mucho más grande que su presupuesto, con una particularidad. No usaron guitarras eléctricas, todas las guitarras que se escuchan son acústicas grabadas de forma directa o pasadas a través de un amplificador Marshall, lo que les dio un sonido único. El grupo tiene también otra característica un poco rara. Originalmente no se iban a llamar así, Matthew Good Band, los nombres que tenían pensados eran Snowaxe y Gandalf. Pero cuando le mandaron un demo a una radio para que se los pase, sin nombre, el presentador los anunció como La banda de Matthew Good, y cuando lo escucharon decirlo, les gustó como sonaba. Es exactamente la misma situación de un sketch de Saturday Night Live en el que John Bon Jovi trata de convencer al resto de la banda de que el mejor nombre posible para ellos era justamente Bon Jovi.
Spice 1 – 1990-Sick

En 1995, mientras la Costa Oeste vivía su propio terremoto cultural —con el G-funk todavía flotando en el aire y los noticieros hablando más de violencia que de música— Spice 1 seguía en la suya: rapeando como si el mundo fuera un callejón iluminado por sirenas policiales. 1990-Sick, su cuarto disco, no pretendía cambiar el juego, pero sí demostrar que él era un jugador imposible de sacar de la cancha. Su estilo seguía siendo el mismo cóctel de gangsta rap curtido en Oakland, ahora condimentado con toques ragamuffin y dancehall que lo hacían sonar distinto sin perder la esencia de siempre: flows que pasaban de ráfagas semi-automáticas a fuego completamente abierto.1990-Sick confirmó lo que ya sabían quienes lo seguían desde 187 He Wrote: que Spice 1 era uno de los narradores más duros y consistentes del gangsta rap, incapaz de suavizar su visión del mundo pero totalmente capaz de transformarla en ritmo, velocidad y un estilo que nunca entró del todo al mainstream… y nunca pareció querer hacerlo.
Fobia – Amor Chiquito

En noviembre de 1995, la banda mexicana Fobia editaba su cuarto disco, Amor Chiquito. Y la gran novedad fue la contratación del productor Gustavo Santaolalla. El grupo había contratado al productor argentino que estaba en un momento inmaculado, y venía de una seguidilla de éxitos en los 90s produciendo discos para Café Tacuba, Caifanes, Molotov y Julieta Venegas. Como México estaba en plena crisis económica y el disco anterior de Fobia no había vendido lo que esperaban, su sello discográfico BMG les redujo el presupuesto y no pudieron viajar a Nueva York a grabarlo. Se tuvieron que conformar con ir apenas a Los Angeles.
Amor Chiquito tiene un rango mucho más amplio de melodías que los discos anteriores, desde temas de hard rock hasta canciones más melódicas y hasta se animaron a probar con el pop. Su single principal «Revolución sin Manos» los puso de vuelta en la cima de la cadena alimenticia del rock en español y salieron de gira por Estados Unidos y Latinoamérica. Los Fobia estaban de regreso.