#267 Abril de 1996, parte 2

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En el episodio 267 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en abril de 1996. Suenan mucho Inglaterra con bandas de rock sesentero, indie, ska y electrónica.

Ocean Colour Scene – Moseley Shoals

Los Ocean Colour Scene se formaron durante el apogeo del Madchester, pero su álbum debut llegó en 1992 cuando la escena ya estaba muerta, dejándolos sin público y sin relevancia. Sin embargo, entre ese primer disco y Moseley Shoals pasó algo extraño: fueron adoptados por dos de las estrellas pop más grandes de Gran Bretaña, Paul Weller y Noel Gallagher. Steve Cradock había impresionado a Weller en un concierto a principios de 1993, quien lo reclutó para tocar en su sencillo «The Weaver» y eventualmente en gran parte de Wild Wood. El segundo gran golpe de suerte llegó cuando Gallagher escuchó unos temas suyos en las oficinas de su sello discográfico y los invitó a abrir para Oasis en su gira crucial de otoño de 1994. Para principios de 1996, eso que al principio parecía un fracaso, terminó siendo un éxito y permitió que Moseley Shoals entrara inesperadamente en el número dos de las listas británicas.

Semisonic – Great Divide

Semisonic nació de las cenizas de Trip Shakespeare, una banda alternativa de Minneapolis que tocó bastante. Pero cuando Dan Wilson y John Munson decidieron formar un nuevo proyecto a principios de los noventa, junto al baterista Jacob Slichter, tomaron una dirección completamente distinta. Intentaron firmar con Elektra, pero no les resultó bien y luego autoeditaron y firmaron con MCA para publicar su primer disco, “Great Divide”, en abril de 1996. Producido por Paul Fox y grabado y mezclado por Ed Thacker, el álbum combinaba instrumentos de rock tradicionales con ruido ambiental y magia electrónica. A la crítica musical y al público parece que les gustó el disco y elogiaron, sobre todo, lo “moderno” que sonaba el álbum. Sin embargo, no fue hasta su segundo álbum, Feeling Strangely Fine de 1998, que los Semisonic encontrarían su gran éxito con «Closing Time», un hit radial duradero que los catapucatapultó al mainstream. Great Divide podríamos decir que fue el cimiento sólido sobre el cual pudieron construir después ese éxito posterior, demostrando que esa combinación de post-grunge con power pop era una fórmula pegadiza que merecía atención.

The Specials – Today’s Specials

Cuando la banda británica The Specials editó su disco Today’s Specials en 1996, más de 10 años después de su disco anterior, tuvieron que enfrentar a una crítica feroz: ¿Quién necesita un disco nuevo de The Specials? ¿Por qué manchan su legado musical volviendo a juntarse? Y un montón de cuestionamientos de ese estilo. Y para empeorar la situación, Today’s Specials era un album de cover, 100% covers, ni una canción original nueva. Pero acá entra lo importante, el disco es una maravilla en su selección de canciones y en su interpretación, mostrando que los Specials seguían vigentes, y en plena tercer ola ska a nivel mundial, reclamaban su corona como los reyes del género.

Unwritten Law – Oz Factor

Con la avalancha punk de mediados de los 90s, encabezada por Green day y The Offspring, cientos de bandas punk de diversas procedencias y talento, consiguieron casi automáticamente un contrato con una discográfica grande. Todo el mundo quería encontrar al nuevo Green Day, pero no había tal cosa. Hasta el ascenso de Blink 182, el punk no tuvo otros representantes que puedan hacer la transición hacia las audiencias pop. En ese contexto, una de las mayores apuestas de la industria fueron los Unwritten Law, un grupo de San Diego que llevaba unos cuantos años de experiencia en la escena. Ahí les llegó el contrato con Epic Records y la posibilidad de grabar con un presupuesto ilimitado y con un referente de productor como Gregg Graffin, el cantante de Bad Religion. Pero no resultó como esperaban, el disco que grabaron Oz Factor, no tenía hits ni momentos memorables y parecía demasiado calculado para lo que se esperaba de una banda punk. Pero fue sólo el inicio de la aventura de los Unwritten Law en el universo de las disqueras multinacionales.

Faithless – Reverence

Faithless se formó oficialmente en 1995, pero sus integrantes ya tenían un largo recorrido en la escena dance británica. El productor y multi-instrumentista Rollo había estado involucrado en una serie de proyectos de música dance, con el sello Cheeky Records, coproduciendo el hit pop «Don’t You Want Me» de Felix, y remezclado tracks para Pet Shop Boys, Björk y Simply Red. Sister Bliss era otra genia musical. Tocaba increíblemente bien el piano y el violín desde los cinco años y para esa época se había convertido en una de las DJs de house más conocidas del Reino Unido. Aunque los dos habían comenzado a producir juntos desde 1993, Faithless se estabilizó como cuarteto dos años después con la incorporación de los vocalistas Maxi Jazz, del Soul Food Cafe Band, y Jamie Catto, previamente en Big Truth Band. Reverence, su álbum debut lanzado en abril de 1996, fue un manifiesto, una experiencia religiosa, una escapada sexual y un rave de veinticuatro horas. El álbum mezclaba trip-hop, house, trance, dub y hasta drum’n’bass con una curiosidad progresiva que los separaba del resto. Era lo suficientemente clubber para los jóvenes, pero increíblemente complejo más allá de la pista de baile.

David Gray – Sell, Sell, Sell

Una de las voces más originales en aparecer en la escena británica de los 90s fue la de David Gray. Es muy difícil de clasificar, suena como un alien en comparación con algunas de las voces populares de la época, o para el caso de todas las épocas. Pero una voz rara dificilmente alcance para construir una carrera musical, atrás tiene que existir un poder compositivo que la potencie y eleve. El caso más relacionable quizá sea el de Bob Dylan. Sin estar a su altura como compositor ni a su fama como músico, David Gray se las arregló para desarrollar un estilo propio super energético pero a la vez retrospectivo y con una capacidad para transmitir emociones que no tenía comparación. Y en su segundo disco, Sell, Sell, Sell, editado en abril de 1996, incorpora una banda real y completa que lo acompañe, ya no más guitarrita y piano, este disco roquea pero también conmueve.

Howlin’ Maggie – Honeysuckle Strange

La primera carta de llamada de atención de la banda Howlin’ Maggie fue el inicio de su canción I’m a Slut, en la que el cantante Harold Chichester en el primer segundo ya canta con una voz provocadora pero divertida I’m a slut, o sea Soy una puta. Ok, así arrancamos. Pero detrás de lo que podría interpretarse como una provocación sólo vulgar, había una banda muy real que tenía letras que hablaban de todo tipo de conflictos sociales, desde la adicción a las drogas, las relaciones violentas y hasta la crítica a la propia industria musical. El sonido de los Howlin’ Maggie, en particular en su disco Honeysuckle Strange de 1996 es difícil de catalogar porque dentro del paquete de rock alternativo que presentaban, iban infiltradas influencias del funk, de la música lounge y hasta del R&B. Pero de toda esa mezcla de estilos, letras y provocaciones, emergió un album poco recordado pero muy valorado.

Ass Ponys – The Known Universe

Para mediados de los noventa, los Ass Ponys de Cincinnati ya habían tallado su nicho en el mundo del indie rock. Liderados por el guitarrista y vocalista Chuck Cleaver, la banda tenía un talento particular para transgredir las convenciones estándar del rock y el country. Después de lanzar un par de discos de forma independiente, firmaron con A&M Records y lanzaron su debut para el sello Electric Rock Music, en 1994. Un poquito después, en 1996, publicaron otro disco más, The Known Universe que fue producido por John Curley de los Afghan Whigs. Pero todo eso no alcanzó para hacerlos demasiado conocidos dentro de la escena y para la crítica musical pasaron bastante desapercibidos. Por eso, quizás, después de este disco los integrantes de la banda se distanciaron un buen tiempo. Podría decirse que The Known Universe quedó como un testimonio de su breve paso por las grandes ligas.

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