164 – Septiembre de 1993, parte 2

En el episodio 164 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en septiembre de 1993. Suena Nirvana con su último y bastante incomprendido en su momento disco, Los Brujos con su disco más oscuro y Counting Crows apareciendo de la nada con una de las canciones más reconocibles de toda la década.

Nirvana – In Utero

Después del revuelo que ocasionó el Nevermind, Nirvana volvió a meterse en el estudio de grabación para producir -junto a Steve Albini- el que sería su último disco: In Utero. Difícil debe haber sido crear algo nuevo después de haber dejado la vara tan alta con un álbum anterior. Difícil también debe haber sido lidiar con la fama y mantenerse firme a la ética punk del DIY a la vez. Así de complejas y mucho más turbulentas todavía deben haber sido las emociones de Kurt Cobain en aquel momento. Y en parte, convocarlo a Albini para que se ocupe del sonido fue de lo mejor que pudo hacer. Así, de esa forma, podía al menos tener control sobre el proceso creativo y conseguir un resultado más cercano a lo que quería que lo que fue el Nevermind. Le gustaba justamente lo que Albini representaba, la independencia, pero también era fan del Surfer Rosa de los Pixies por la austeridad de su sonido. Claro que la negociación con Albini no fue fácil y terminó poniendo sus propias reglas, según lo que él consideraba era justo para el artista y la obra y no según las disposiciones de la discográfica que igualmente pidió una mejora de la mezcla.
Tire y afloje, el In Utero fue además un trabajo visceral de Cobain, el resultado de lucha con sus propios demonios y una confesión total a todos sus fans. Brillante, furioso y rupturista, escuchamos dos canciones de este discazo de Nirvana.

Meat Loaf – Bat Out Of Hell II: Back Into Hell

No sólo Aerosmith revivió su carrera de los 70s en los 90s. Otro caso todavía más inexplicable es el de Meat Loaf, un músico que literalmente se llama Albóndiga. Pero volvamos a los 70s, más precisamente al 77 que fue el año del disco debut de Meat Loaf que se llamó Bat Out Of Hell. Bastante de la época, esto era una opera rock con contenido fantástico y un tono de terror inofensivo. Y fue una bomba, vendieron más de 43 millones de copias en todo el mundo, uno de los discos más vendidos de la historia e incluso hasta el día de hoy tienen el record del disco más vendido de la historia en Australia. De ahí en más, todo fueron presiones para Meat Loaf, el cantante, pero especialmente para Jim Steinman, el compositor, al que le pedían año tras año que haga la parte 2. 

Y a pesar de no haber hecho la parte 2, si sacaron varios discos más durante los siguientes 16 años… hasta que en el 93, apareció el concepto de nuevo y grabaron la segunda parte, Bat Out Of Hell 2: Back In Hell, que parece más un nombre de parodia que uno genuino. Y encima el disco salió en la peor època del mundo para editar una opera de rock conceptual que hablaba de vampiros y tenía como su primer simple a una canción de 12 minutos. Esto era territorio grunge, no había lugar para algo así. O al menos eso pensaron muchos, y se equivocaron, porque el nuevo disco de Meat Loaf llegó al puesto número 1 de Estados Unidos y vendió 15 millones de copias y tuvo un clip de su canción I Would Do Anything for Love (But I Won’t Do That) que la pasaban todo el tiempo en MTV. Porque estaba hecha como una película, 100% argumental y con Meat Loaf encarnando a este vampiro enamorado perseguido por la policía. Inexplicable, sí, pero infalible.

Counting Crows – August And Everything After

Hay algo increiblemente noventero en la voz de Adam Duritz, el cantante de los Counting Crows. No una voz noventera por alguna referencia de género como el grunge sino por lo que transmite, lo que comunica sólo con su tono. Es espectacular, es voz de derrota cuando ni saliste de la adolescencia pero también es voz de un poquito de esperanza, en que hay algo atrás de toda esta mierda. Y en los 90s eso pegaba fuerte. Y si encima los Counting Crows tenían un disco debut super sólido lleno de canciones energizantes pero también unas baladas que te rompían el alma, y un cantante que además de su voz tenía un carisma de chico desprejuiciado que se animaba a bailar en sus videoclips, la conexión con la gente era sólo una cuestión de tiempo. Y fue poco el tiempo, porque el disco August And Everything After, se iba a convertir en cuestión de meses en uno de los discos del año y 30 años después hasta podemos verlo como uno de los discos definitorios del sonido de toda la década del 90. Y acá estaba su mega hit Mr Jones, que es otra de esas canciones que tuvo un impacto imposibles de describir para alguien que no vivió la época, y que sobrevivió al paso del tiempo al punto que parece irreal que la canción no haya llegado al puesto número 1 y sólo se haya quedado en el 5. Cómo va a haber cuatro canciones más populares que Mr Jones en una semana si difícilmente las haya en toda la década?

Los Counting Crows lograban conectar no sólo con la audiencia joven por ser asociados a la escena alternativa, sino más genuinamente con los fans del rock clásico que encontraron en ellos algo moderno que podían disfrutar entre tanto sonido disruptivo de la época. Y por suerte no se convirtieron en unos one hit wonder, porque siguieron editando grandes discos en el resto de los 90s e incluso en los 2000.

Los Brujos – San Cipriano

San Cipriano es el segundo álbum de estudio de la banda argentina de rock alternativo Los Brujos. El título del disco hace referencia a Cipriano de Antioquía, un mago pagano que supuestamente tenía tratos con demonios y es un tema recurrente en la mitología de la banda. Este álbum de 1993 del que te estamos hablando, fue lanzado por los brujos el 15 de septiembre de 1993 a través del sello Epic Records y contó, una vez más, con la producción de Daniel Melero. Hay un dato curioso sobre la grabación de este disco, que se llevó a cabo entre diciembre de 1992 y abril de 1993 en los Estudios Aguilar y Estudios Moebio, y es que parece ser que Melero propuso utilizar un sistema de microfonía en el cuerpo de los músicos, denominado “sistema subjetivo”, que es quizás la clave del sonido que consiguieron en este disco. El resultado: un trabajo más maduro, logrado y con mejor sonido que su anterior disco que además alcanzó las 20 mil copias vendidas.

The Verlaines – Way Out Where

Way Out Where es el título del disco que sacó la banda neozelandesa The Verlaines en el año 1993 y fue, de hecho, el último álbum que hicieron antes de un hiato de cuatro años y el primer disco en el que participó el guitarrista Paul Winders con unos layers estilos jangle que es una de las marcas distintivas del grupo. Otra marca distintiva, para mí, es el conocimiento increíble que tiene Graeme Downes, vocalista de los Verlaines, sobre música, que también es musicólogo y tiene un doctorado sobre Mahler. Y en esta banda, canta, compone y produce de maravilla.

Cuando sacaron el Way Out Where en 1993, después de haber grabado ya otros tres álbumes previos, decidieron darle un sonido un poco más suave, post-grunge, a lo Blur, acorde con las tendencias del momento. Pero a la vez, siguen siendo expertos en la distor de guitarra y en hacer hermosas canciones con tres acordes.

Morphine – Cure For Pain

En 1993 llegó el momento de brillar para Morphine con su segundo disco, Cure For Pain. La escena ya estaba preparada para ellos, MTV ya se animaba a pasar sus videos musicales y sorpresa, una banda que rockeaba sin guitarra podía llegar a gustarle a la gente. El ADN del sonido de Morphine era 50% el bajo slide de Mark Sandman y 50% el saxo de Dana Colley. Sí, una banda de bajo y saxo aspirando a seducir a la generación del rock alternativo. Y lo que parecia una debilidad se terminó convirtiendo en una fortaleza. Su sonido tan particular y evocativo los volvió los niños mimados de los musicalizadores, por eso tantas participaciones en la tele y el cine. No sólo aparecieron en un episodio de Beavis & Butthead, también fueron parte de soundtracks de cine independiente y de series como The Sopranos y Daria. Y de ahí en más los Morphine se solidificaron como uno de los grupos con un sonido más original de todos los 90s.

Digable Planets – Reachin’ (A New Refutation Of Time And Space)

Dentro de la caja de sorpresas que fue 1993 en lo musical, los Diggable Planets fueron quizá el éxito más difícil de explicar. No tanto por su sonido, que tenía algunos antecedentes y que mezclaba un hip hop muy chill con una base de sonidos construidos a partir de samples de discos de jazz. Cuando les preguntaron cómo se sentían cuando la gente decía que eran una banda de hip hop jazz, se reían porque sólo usaron discos de jazz porque eran los que tenían a mano porque el padre de uno de ellos era fan y tenía una gran colección. Pero lo bien que hilaban esos samples con un estilo relajado de rapear conectó no sólo con las audiencias de las radios de música urbana, sino que también las radios de rock empezaron a pasarlos en su programación y la gente los amó, especialmente los metaleros por algún motivo. Y así los Diggable Planets comenzaron su carrera con un exitazo, eran queridos por todos y hasta metieron en el nombre de su primer disco una referencia a Jorge Luis Borges. El disco se llamó Reachin’ (A New Refutation Of Time And Space) que era un guiño a un ensayo de Borges de 1946 que se llamaba justamente Una Nueva Refutación del Tiempo.

The Godfathers – The Godfathers

The Godfathers, también conocido como el disco naranja, es el quinto de la banda inglesa The Godfathers, y fue editado a través del sello alemán Intercord en 1993. ¿Por qué el álbum naranja? Por la tapa, claro, donde aparece el cítrico en primer plano, algo como el limón de los Stone Roses. El de los Godfathers fue grabado entre mayo y julio de 1993 en tres estudios distintos en Londres y fue producido por Ralph Jezzard, productor que ya había trabajado con Peter y Chris Coyne en su banda anterior la Sid Presley Experience y que produjo también el hit de EMF Unbelievable, entre otras cosas.

Deja un comentario