#169 – Noviembre de 1993, parte 1

En el episodio 169 de TDK 90s, empezamos a escuchar los discos editados en noviembre de 1993. Suena Gustavo Cerati con su disco más chileno, INXS con su disco más grunge y Beth Orton con su disco más bailable.

Gustavo Cerati – Amor Amarillo

En medio del éxito (y las diferencias) de Soda Stereo, Gustavo Cerati publicó, en noviembre de 1993, un disco que dio inicio a su larga carrera solista. “Amor Amarillo” fue escrito en un contexto muy particular, refugiado en la intimidad de su casa en Santiago de Chile con su esposa Cecilia Amenábar y a punto de ser padre. Claro que este hecho fue toda una sorpresa para los fanáticos de Soda Stereo, por los pocos conciertos que dieron para presentar Dynamo y por el hecho de haberse ido a vivir fuera del país poniendo en pausa así la actividad del grupo que todavía no se había disuelto. Como dice la Rolling Stone: “Más que una especulación, era una necesidad personal: tampoco terminaría presentando Amor amarillo, más allá de un show acústico para  una radio. Por entonces, su intimidad no era negociable y a duras penas terminaría volviendo a reunir al trío en 1995, y solo por motivos contractuales con su nueva compañía discográfica, BMG”. 

Amor Amarillo documenta una plenitud amorosa inaudita, amor que es fuente de  inspiración para Cerati en todas las canciones que forman parte del disco, en un contexto también en el que la palabra “amor” era trending topic en el discurso musical: El amor después del amor de Fito, La era del amor de Babasónicos, Amor entre rosas de Leo García o el No se puede vivir del amor de Calamaro. 

Las primeras versiones de las canciones las grabó en un estudio casero que armó en su casa de Providencia que llamó Estudios Ámbar. El disco se terminó de mezclar y grabar en Buenos Aires, y fue publicado 25 días antes de que naciera Benito. En palabras del propio Cerati: “Surgió casi impulsivamente, no había una idea preconcebida. Ni siquiera yo pensaba en hacer un disco solista creo que dos meses antes, simplemente surgió de un estado especial”.

INXS – Full Moon, Dirty Hearts

Por momentos las carreras de INXS y U2 tuvieron paralelos muy marcados. Era conocida la admiración de Michael Hutchence y toda su banda por Bono y toda su banda. Y Bono mismo lo retribuyó hablando siempre maravillas de Hutchence como el auténtico rock star de su época. En estos primeros años de los 90s tuvieron otro momento de sincronización. Así como U2 pegó su disco Achtung Baby y Zooropa, no sólo en tiempo sino en concepto y hasta integrando ambos a un mismo tour… los amigos de INXS hicieron algo muy parecido con sus discos Welcome To Wherever You Are del 92 y Full Moon, Dirty Hearts del 93. Sólo que les dio un poco de fiaca salir de gira en el medio, así que ni bien terminaron de editar el primero, lo promocionaron un poquito y se metieron de vuelta a componer el siguiente.

Pero digamos que hubo algunas distracciones. El lugar elegido fue la casa de campo de Hutchence en el sur de Francia donde les costaba concentrarse porque era un desfile de estrellas y modelos que iban a visitarlo y a consumir substancias juntos. Este fue un período muy oscuro con las drogas del cantante y no mejoró cuando la banda se mudó al estudio de grabación, en la isla de Capri, en Italia. La situación era idílica, cada integrante tenía su propia casa de campo cerquita del estudio con vista al mar… pero estaban encerrados en la isla y llegaron a describirlo como un Alcatraz de 5 estrellas. Y en ese clima, Michael Hutchence entraba y salía de estados de violencia absoluta contra el lugar, contra los instrumentos, contra sus compañeros y contra él mismo. Después de un descanso para pasar las fiestas del 92 el grupo retomó la grabación y todo terminó saliendo bien. 

Aunque el disco que grabaron, Full Moon, Dirty Heads, que por cierto ellos estaban muy orgullosos de él y de su sonido más grunge, fue bastante desastroso en ventas y marcó ya definitivamente el fin de su largo período creativo y un declive en popularidad que seguiría menguando por el resto de la década.

Texas – Ricks Road

En estos años de los 90s empezamos a ver cada vez más ciertos trucos de producción en estudio en la grabación de los discos de bandas de rock más simple, más puro… y que en la mayoría de los casos no fueron para nada bien recibidos. Hay que recordar que la autenticidad y no venderse eran los valores más altos en aquellos momentos para una banda. 

A los que les pasó eso en el 93 fue a los Texas, una banda que no es de Texas sino de Escocia. El tercer disco del grupo, llamado Ricks Road, fue lo que se dice, sobreproducido. El grupo siempre había tenido un sonido realista y cohesivo, muy de en vivo. Y acá suenan tan clinicamente perfectos y calculados que se notaba que estaban, como muchos, a la caza del hit radial. Y si bien no tuvieron grandísimos éxitos, sí lograron que una de sus canciones se convierta en la theme song de Ellen, la sitcom de Ellen Degeneres. Pero eso no ayudó en nada a las quejas de vendidos de sus fans, aunque sí a sus finanzas y reconocimiento de nombre.

The Jon Spencer Blues Explosion – Extra Width

The Jon Spencer Blues Explosion es una banda de Nueva York que reinventó el blues rock en la década de los noventa e inspiró el renacimiento posterior del garage-rock. El trío se formó en el año 1991, después de que Spencer dejara de estar al frente del grupo garagero Pussy Galore. En el año 1993 publicaron Extra Width, su tercer disco, donde revelaron su verdadero potencial y dejaron clara cuál era su impronta: mezclar blues con riffs primitivos de rock and roll, subvirtiendo la ortodoxia grunge de la época. Y todo esto acompañado por la fuerte presencia escénica de Spencer, un frontman poco ortodoxo que arenga y encara a su público lleno de gracia.

Front 242 – 05:22:09:12 Off

A las bandas de rock industrial les encantaba sacar remixes como simples y hasta discos enteros de remezclas hechas por dj y otras bandas electrónicas. Pero la banda Front 242 hizo algo diferente con su disco 05:22:09:12 Off, un disco de autoremixes de su disco anterior. La idea de este acompañante del original fue la de explorar sonidos más extremos, llevar tanto los aspectos más duros como los más electrónicos a los límites de lo reconocible para los fans de la banda. Y el experimento les salió bárbaro, porque los momentos más oscuros lograban crear nuevos niveles de perversión, algo que sus fans amaban. Pero especialmente porque sus creaciones más electrónicas terminaron creando un sonido hiperactivo, que abrió la puerta a muchas nuevas bandas a lo que se iba a consolidar como la escena del avant techno.

Tex, Don And Charlie – Sad But True

En 1993 se editó un disco en Australia que pasó bastante desapercibido en ese momento, pero que décadas después iba a empezar a recibir ese reconocimiento que tanto se merecía. La banda se llama Tex, Don And Charlie y estaba compuesta por tres músicos que, bueno, pueden imaginarse cómo se llamaban. El disco se llamó Sad But True y es una de esas joyitas de country no americano muy minimalista, con las guitarras bien presentes, y una voz clara y entendible y super nostálgica tratando de darle sentido a las cosas que pasan en la vida. Pero Tex, Don y Charlie no eran unos improvisados ni chicos nuevos de la escena australiana, los tres ya tenían experiencia en bandas importantes del país y siempre habían querido hacer algo juntos. Hasta que se dio esta oportunidad y grabaron, al menos de acuerdo con el el libro Los 100 Mejores Discos Australianos de la Historia, uno de los 100 Mejores Discos Australianos de la Historia.

Beth Orton – SuperpinkyMandy

Beth Orton es uno de esos nombres que para muchos de los que no vivíamos en las grandes capitales americanas o europeas, sin el acceso que tenemos hoy a la información de bandas y artistas, nos resultaba sumamente atractiva. Porque sólo podíamos con suerte escuchar algo que alguna radio perdida pase porque lo levantaron de la programación de la madrugada de MTV, o leer sobre ella en alguna revista británica que un amigo consiguió en un viaje. Todo sobre ella nos daba intriga e interés.

Pero eso iba a pasar años después, en este año, en el 93, su primer disco, SuperpinkyMandy era igual de misterioso e inaccesible no sólo para los que estábamos fuera del circuito sino para prácticamente todo el planeta. Porque por más que uno lo escucha y puede encontrar lazos con el resto de su carrera y hasta imaginarlo como un disco de relativo éxito, la realidad es que fue una producción super chiquita que Beth hizo junto a su novio del momento, el productor electrónico William Orbit y que sólo se editó en Japón, y sólo existen 5000 copias del disco. Y no sólo eso, ella misma prácticamente lo niega y habla de su disco del 96 como su debut. Eso tiene que ver con que el sonido de SuperpinkyMandy no encaja del todo con su carrera hecha en el electrofolk sino que es mucho más puramente un disco electrónico bailable. Y un muy buen disco electrónico bailable.

Dig – Dig

Scott Hackwith es productor discográfico, trabajó en el Acid Eaters de Ramones, con Circle Jers y en su juventud fue el guitarrista de la banda hardcore T.S.O.L.. Pero su banda, con la que eitó varios discos, es Dig. Después de lanzar su primer EP en 1992, titulado Runt, los Dig firmaron un contrato con la discográfica Radiactive Records y se metieron a grabar su primer LP de larga duración en 1993 que se tituló también Dig. Cuando los llamaron a los Dig para grabar un disco de estudio les dijeron: “hagan algo alternativo” y eso hicieron, con la ayuda de Dave Jerden, productor de Jane’s Addiction y Alice in Chains. El sencillo «Believe», incluído en este álbum, entró enseguida a las rotativas de MTV y se convirtió en un éxito. Y esa es la canción que vamos a escuchar ahora.

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