#259 Enero de 1996, parte 1

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En el episodio 259 de TDK 90s, empezamos a escuchar los discos editados en enero de 1996. Suenan héroes alternativos como Frank Black y Tori Amos además de industrial, hip hop y mucho más.

Frank Black – The Cult Of Ray

Si hay algo que siempre caracterizó a Frank Black es que es un tipo extraño y, a la larga, terminó construyendo su carrera artística en torno a esa rareza. Desde los Pixies, donde mezcló guitarras estridentes con letras bizarras sobre ciencia ficción, sexo y religión, hasta sus primeros discos solistas que salieron después de la separación de la banda en el 93, él siempre pareció moverse con soltura y comodidad en ese exceso y desmesura creativa. En enero de 1996 Frank Black sacó su tercer álbum solista, The Cult of Ray, un disco en el que por primera vez se produce a sí mismo y, contrario a esa rareza que lo caracteriza, coquetea con lo ordinario, con lo común. Digamos que no fue el disco que amplió su audiencia ni el que mejor representó su talento, pero sí una postal honesta de un artista en pleno reacomodamiento, buscando cómo seguir siendo raro sin repetirse.

Tori Amos – Boys For Pele

Después de una devastadora ruptura amorosa con Eric Rosse, su pareja romántica y productor de sus dos primeros discos, Tori Amos hizo el duelo de la manera en que mejor le salía: componiendo canciones. Por eso su tercer disco de estudio, Boys for Pele, es considerado el trabajo más duro, desafiante y catártico de su carrera. Así que por primera vez en su carrera, Amos tomó el control total como productora del álbum, una decisión que ella misma describió como una apuesta por la independencia. El disco fue grabado en una iglesia rural de Irlanda y en Louisiana y es un disco ambicioso que incorpora una instrumentación orquestal y un coro gospel. Boys for Pele es un disco atravesado por el duelo amoroso, la revisión del lugar de las mujeres en la religión y en las relaciones, y la búsqueda de una voz propia en un mundo patriarcal. El título remite a la diosa volcánica hawaiana Pele y a los “boys” como figuras masculinas que queman, hieren, pero también activan el fuego interno. En su momento fue acusado de excesivo, críptico o indulgente, pero con el tiempo ganó su lugar como una obra de culto.

Stabbing Westward – Wither, Blister, Burn And Peel

Stabbing Westward se habia establecido como una de las posibles bandas herederas del trono industrial de Nine Inch Nails en la primera mitad de los 90s. Y llegaba 1996 y había que revalidar el pedigree, para lo que tanto ellos como Filter, Gravity Kills o incluso los viejos de Ministry tomaron caminos diferentes. En el caso de los Stabbing Westward, su estrategia fue no abandonar del todo los sintetizadores, que habían sido los protagonistas de su primer disco, pero sí reducirles el peso. O mejor dicho, elevar mucho más la presencia de las guitarras para que compitan con los sintetizadores y generar un sonido con claras referencias industriales, pero también mucho más rockero y potencialmente popular. Su disco editado en enero del 96, titulado Wither, Blister, Burn And Peel presenta a Stabbing Westward preparados para convertirse en la banda sensación de la escena alternativa, con letras depresivas, un gran valor en los 90s, guiños a Depeche Mode, hits que pegaban fuerte con el rock y la electrónica. Pero especialmente por un videoclip, el de la canción Shame, que encapsulaba a la perfección la estética y la narrativa de las películas de terror que eran extremadamente popular por esos años.

Kid Rock – Early Mornin Stoned Pimp

En enero de 1996, Kid Rock lanzó Early Mornin’ Stoned Pimp, su tercer álbum de estudio y el primero en presentar a su nueva banda, la Twisted Brown Trucker. Se trata de un disco bisagra en la carrera de Kid Rock porque marca ese momento en el que el rapero empieza a darle forma a lo que años más tarde lo haría famoso: la fusión de rap y rock. 

El título del disco generó mucha controversia en su momento: surge de una frase que le dice el ingeniero de grabación cuando lo ve llegar pasado de insomnio, alcohol y sustancias. “Parecés un proxeneta drogado que madruga”, le dijo y a Kid Rock le hizo tanta gracia que lo inmortalizó en la tapa de su disco. Musicalmente el álbum tiene de todo: sonidos de películas de espías, coros soul, disparos, vocoders y un funk pesado deudor de lo mejor de Parliament. Early Mornin’ Stoned Pimp no es un disco prolijo ni elegante, pero sí decisivo: captura el instante exacto en el que Kid Rock encuentra su voz, su pose y su caos, y deja claro que su camino no iba a ser el de la corrección, sino el del exceso.

Slapstick – Lookit’

Uno de los focos de la movida ska-punk de mediados de los 90s estuvo en Chicago. Los otros dos fuertes eran obviamente California y Florida, dos estados soleados, con playas y mucha diversión. Pero en un centro urbano frío y aparentemente aburrido como Chicago, se formaron muchos grupos que buscaban calentarse y divertirse bailando ska. En esa escena emerge el grupo Slapstick, inspirados en la mezcla de ska y punk que había creado Operation Ivy en California a fines de los 80s. Pero parecía que secretamente ninguno de los miembros de la banda realmente amaba al ska y terminaron durando sólo un disco, Lookit, editado en enero de 1996. Después de eso, cada vez que un miembro llevaba una idea de una canción, al resto no les gustaba y creció tanto la frustración y la imposibilidad de avanzar que decidieron separarse justo cuando estaban comenzando a crecer en fama nacional.

Smudge – You Me Carpark… Now

Smudge es una de esas bandas que inexplicablemente no se volvieron populares, porque tenían todo, hasta ale timing de emerger en la época perfecta del rock alternativo. Pero nunca sucedió y debieron conformarse con su status de héroes del indie. En 1996 editan su segundo disco, You Me Carpark… Now, en busca de pulir un poquito su sonido que era quizá demasiado lo-fi para las radios y MTV. Para eso se encerraron en un estudio de Chicago junto a algunos músicos invitados, entre ellos John McEntire de la banda Tortoise, y se encontraron con una serie de canciones que más que un estilo particular, se presentaban como un espectro sonoro que cubría casi todas las vertientes más genuinas del rock alternativo americano.

Walt Mink – El Producto

Una rareza de la industria musical sucedió a principios de 1996. Todas las revistas especializadas le dieron una calificación altísima a un disco que sólo tuvo apoyo de la crítica y nada de popularidad. Se trata del tercer album de la banda Walt Mink, llamado El Producto. Trouser Press y Spin los llenaron de elogios como los abanderados para la segunda mitad de la década del sonido alternativo basado en el loud-quiet-loud, o sea canciones con momentos muy ruidosos y otros super suaves. Intensificado en el caso de ellos por el speed-slow-speed, velocidad-desaceleración-velocidad. Y toda esa energía emanaba de apenas un trío con la guitarra bien al frente con un John Kimbrough declarado como el activista de la guitarra extrema más imaginativo del pop. Lo suyo es más rock que pop, pero para qué discurtirle semejante título.

The Mr T Experience – Love Is Dead

Justo cuando parecía que el punk podía desinflarse de la escena popular norteamericana después de 2 años con bandas superpopulares como Green Day y The Offspring, apareció no un disco sino una película a revitalizarlo. Tampoco se trata de una película mega taquillera, todo lo contrario, es un largometraje independiente pero con presencia de varias figuritas jóvenes del momento como Ben Affleck, Sam Rockwell y Alysa Milano. Y como la trama era sobre un grupo de estudiantes de arte terminando la universidad, por supuesto tenían una banda, una banda punk, que tocaba canciones de Mr T Experience. Este fue el momento de salto de popularidad del grupo que poco tiempo después editó su sexto disco, Love Is Dead, en su modo más pop punk con influencias ramoneras. Además tenían verdaderos temazos de romanticismo irónico como I Just Wanna Do It With You o himnos que tranquilamente podrían haber sido adoptados por hinchadas de fútbol como Ba Ba Ba Ba Ba.

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