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En el episodio 270 de TDK 90s, empezamos a escuchar los discos editados en mayo de 1996. Suena algo de ska, mucho brit pop y todo tipo de subgéneros alternativos.
Ash – 1977

Irlanda siempre se las arregló para producir bandas que llegando a lo más alto de la popularidad mundial o convirtiéndose en bandas de culto, de cualquier forma irrumpían en la escena británica alterando el orden natural de London first. En pleno 1996, cuando toda Gran Bretaña seguía de cerca la rivalidad entre Blur y Oasis, un grupo de chicos de la secundaria de Downpatrick, en Irlanda del Norte, empezó a sonar fuerte en las radios. Ellos eran Ash y lograron encapsular en su primer disco, 1977, todo lo que era ser adolescente en los 90s junto con todo lo que era ser una estrella de rock en los 90s. El nombre del disco es, claro, su año de nacimiento, por es arranca con un homenaje a Star Wars, lo primero que suena en el disco es una nave Tie Fighter pasando por delante. De ahí a un montón de canciones furiosas pero también enamoradizas y melancólicas para terminar como terminaban lo chicos adolescentes de la época sus noches, con el sonido de vómito.
Everything But The Girl – Walking Wounded

En 1994, el dúo británico Everything But the Girl sacó el tema “Missing”. Al principio pasó bastante desapercibida… hasta que el productor Todd Terry hizo un remix house del tema y se convirtió en un hit enorme. Ese giro inesperado cambió por completo el rumbo de la banda. Dos años después, en mayo de 1996, sacaron Walking Wounded, su noveno álbum, que terminó de llevarlos definitivamente para el lado del house, el drum n bass y el trip hop.
Para quienes seguían de cerca a la dupla no fue un cambio tan sorpresivo —Tracey Thorn ya había colaborado con Massive Attack en Protection—, pero para el gran público fue un quiebre total. El proceso de grabación también fue particular. Ben Watt armaba primero las bases instrumentales, y después Thorn escribía las letras escuchando las pistas ya terminadas.
El disco logró hacer accesible un mundo musical que, para mucha gente, era difícil de abordar. Incluso Roni Size, referente del drum and bass de Bristol, lo validó públicamente. Y eso no es menor: si los propios músicos del género les daban el visto bueno, algo estaban haciendo bien. Thorn y Watt tomaron esos ritmos y los llevaron a un formato de canción, con melodías pegadizas ¿Eso los vuelve menos radicales que Massive Attack, con quienes suelen compararlos? Puede ser. Pero también diríamos que son los que abren la puerta… para entrar a ese cuarto donde están pasando cosas realmente interesantes.
Hepcat – Scientific

En 1996, mientras la escena ska californiana se peleaba por ver quién tenía más guitarras distorsionadas y cuánto se podian acercar al punk, Hepcat hizo exactamente lo contrario: se fue treinta años atrás. Se saltearon la moda ska-punk y se internaron en los años 60 para buscar inspiración en la primera ola jamaiquina, combinando R&B y jazz con el característico sonido alegre del ska. El resultado fue Scientific, su segundo disco, que sonaba tan auténtico que era imposible darse cuenta que los músicos eran unos jovencitos americanos y no unos viejos músicos sesionistas de Jamaica. Greg Lee, el cantante, contó que todo empezó yendo a shows de ska sólo para escuchar lo que el DJ ponía entre bandas. Esos discos viejos le parecían tan superiores a todo lo que veían en el escenario que llegó un punto en que pagaban la entrada sólo para escuchar al dj y se iba antes de que arranquen las bandas. Por suerte su snobismo lo llevó a componer y formar su propio grupo y no al oscuro camino del hater con fanzine.
Regurgitator – Tu Plang

Hay un momento en la historia del rock australiano que resume bastante bien qué clase de banda era Regurgitator: después de hacer dos EPs, Warner Music les ofreció grabar su primer disco. La banda aceptó, agarró la plata y se fueron a grabarlo a Bangkok. Por eso el disco tiene influencia tailandesa desde su mismo nombre, Tu Plang, que significa jukebox, esa máquina que ya era una reliquia en los 90s, de los bares con cientos de discos que los clientes podían elegir a cambio de unas monedas. El nombre era perfecto para un disco que salta abruptamente del punk al hip hop y del surf rock a sonidos callejeros de Bangkok sampleados directamente desde la vereda. Y de esa colección ecléctica, sobresalía una canción, que a ellos les encantaba y que la compañía quería editar como primer simple, pero tenían un poblemita con el nombre, que les parecía un poco demasiado. Hicieron todo lo posible por hacérselos cambiar pero no hubo caso, salió exactamente con el nombre que había imaginado la banda: I sucked a lot of cock to get where I am, o sea Chupé un montón de pijas para llegar hasta acá.
Sleeper – The It Girl

1996 fue el año pico del britpop, y Sleeper llegó a esa fiesta con su segundo álbum, The It Girl, dispuestos a pelear un lugar entre los grandes. La banda, liderada por Louise Wener —voz, guitarra y cerebro detrás de las canciones— venía de un debut sólido con Smart (1995), pero acá dieron un paso más. El disco fue producido por Stephen Street, productor de los Smiths, Cramberries y de Blur, y los tres sencillos que sacaron tuvieron muy buena recepción: «What Do I Do Now?», «Sale of the Century» y «Nice Guy Eddie» y otro de los temas del disco,n «Statuesque», terminó incluida en la icónica banda sonora de la peli Trainspotting.
Imperial Teen – Seasick

En 1996, mientras Faith No More seguía siendo una de las bandas de metal pero también de la escena alternativa más grandes del planeta, su tecladista Roddy Bottum estaba haciendo algo un poco diferente en San Francisco. Después de años de giras agotadoras, y de sufir la muerte de su padre y muchos de sus amigos, Bottum reconectó con amigos de la infancia y nació Imperial Teen. Y fue tal la intensidad de esa juntada que terminaron grabando su primer disco en solo una semana, después de que la banda llevara apenas seis meses tocando junta. El resultado fue *Seasick*, un disco que sonaba a pop californiano con armonias entre voces masculinas y femeninas y muchos riffs rockeros, pero que adentro tenía letras sobre travestismo, sadomasoquismo y el duelo por la muerte de Kurt Cobain. Los Imperial Teen tenían una sensibilidad queer que en 1996, en el circuito del rock alternativo mainstream, era todo un acto de provocación política.
Imperial Drag – Imperial Drag

Cuando Jellyfish se disolvió a mediados de los noventa, muchos de sus fans quedaron huérfanos de un sonido que nadie más parecía estar haciendo, ese power pop medio barroco que era bastante único. Roger Manning, tecladista del grupo, no tardó mucho en volver y poco tiempo después formó Imperial Drag junto a Eric Dover, guitarrista y cantante que venía de participar en el álbum de Slash, Slash’s Snakepit. El primer disco de este nuevo proyecto, Imperial Drag, salió en 1996 y tiene todo lo que los seguidores de Jellyfish podían esperar pero con un sonido más a tierra, más rockero.
El problema fue el momento en el que salieron, uno en el que el glam rock no iba mucho con la era post-grunge que odiaba el glamour. Una gran banda, pero fuera de su tiempo.
Guttermouth – Yeri Yakimoto

Huntington Beach, California, año 1996. Guttermouth lleva años siendo la banda más incorrecta de la escena punk del sur de California: odian a los hippies, a los vegetarianos y a la gente de los suburbios. Y Teri Yakimoto, su tercer álbum para Nitro Records, no cambia para nada esa fórmula. El proceso de grabación fue un caos, con cambios de productor en el medio y regrabaciones hasta que terminaron, finalmente, en las manos de Ryan Greene, nombre habitual en el punk californiano de la época. El resultado es un disco más melódico y con más influencia pop que sus anteriores, lo que en términos de Guttermouth significa que los riffs tienen buenos estribillos además de velocidad. El único problema es que suenan demasiado a NOFX y ya había otros NOFX en la escena pop-punk del momento.
De todas formas, hay dos cosas que los hace muy buenos: el sarcasmo y la sección rítmica que sabe bien lo que hace.