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En el episodio 271 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en mayo de 1996. Suena The Cure con el disco menos popular de toda su carrera, México representado en Maldita Vecindad y hasta Pantera.
The Cure – Wild Mood Swings

Antes de que existiera Wild Mood Swings, The Cure tuvo que sobrevivir varios años de turbulencia. La demanda de Lol Tolhurst —cofundador del grupo, que reclamaba copropiedad del nombre y una reestructuración de sus regalías— los tuvo paralizados legalmente hasta que el juicio se resolvió a favor de Robert Smith en 1994. Mientras tanto, la banda se había reducido casi a dos personas: Thompson y Williams habían salido, Simon Gallup estaba fuera por problemas de salud. Las sesiones del nuevo álbum arrancaron con Smith y Perry Bamonte como único núcleo, hasta que Gallup se recuperó y Roger O’Donnell aceptó volver a los teclados tras cinco años de ausencia. El baterista Jason Cooper llegó casi de rebote —vio un aviso anónimo en el NME y se presentó a la audición— y terminó siendo el baterista más longevo en la historia de la banda. Con esa formación reconstruida grabaron el disco en St. Catherine’s Court, una mansión histórica en Avon, y la comodidad del lugar jugó en contra: sin fechas límite fijas, las sesiones se fueron postergando indefinidamente.El resultado, publicado en mayo de 1996, fue exactamente lo que su título prometía: un disco pop, con momentos oscuros y algunos experimentos de estilo, texturas e instrumentación que no entendemos muy bien pero están ahí. No es un disco que tenga la densidad emocional de Disintegration o Wish pero no es un mal disco.
Maldita Vecindad Y Los Hijos Del 5to Patio – Baile De Máscaras

Cuando en 1996 salió Baile de Máscaras, Maldita Vecindad llegaba al estudio con una mochila muy pesada. Su disco El Circo* de 1991 había sido un fenómeno popular prácticamente imposible de igualar, y esos 5 años que se habían tomado para grabar un nuevo disco habían sido demasiado para una década del 90 en que las modas cambiaban casi año a año. Y en ese tiempo les había surgido un competidor que conectaba más con el público popular, que tenía mejor estética y que tenía un sonido mucho más adaptable a los estándares latinoamericanos de MTV, los Café Tacvba. Pero lo que pocos saben es que Maldita Vecindad no saltó directamente del 91 al 96, en el medio produjeron un disco fantasma. Grabaron en Nueva York con Bill Laswell, un productor que había trabajado con Mick Jagger, Iggy Pop y The Ramones pero el resultado era tan raro que su compañía discográfica BMG Ariola canceló el lanzamiento por considerarlo no apto para el mercado latino. Con toda esa frustración encima es que grabaron Baile de Máscaras, y esas marcas están en todo el disco, que parece bailable y alegre por fuera pero está lleno de resentimiento, frustración y odio.
Pantera – The Great Southern Trendkill

El octavo disco de Pantera se llamó The Great Southern Trendkill y ahí mismo en su título avisaba de qué iba: una declaración de guerra contra el rap-metal que estaba copando las radios. La discográfica le había estado insistiendo a la banda para que se subieran a esa ola. Y qué hicieron los Pantera? Les dijeron que sí, que iban a grabar un disco en ese nuevo estilo, que les den la plata para el estudio que en unos meses le traían ese álbum de metal rap que tanto querían. Pero por supuesto que no lo hicieron, es más, se fueron al otro extremo y grabaron el álbum más abrasivo y detestable de su carrera. Y no solo eso sino que lo grabaron en un estudio totalmente improvisado que armaron en un granero y que tenía un problema con un zumbido eléctrico que se filtraba en la grabación y que nunca pudieron resolver. Pero el verdadero problema no era eléctrico sino de adicciones, porque mientras casi toda la banda grababa en el granero, el cantante Phil Anselmo estaba en New Orleans grabando las voces por su cuenta en medio de un festival de heroína. Era tal el problema que dos meses después de editar el disco, Anselmo entró en una sobredosis y técnicamente estuvo muerto por 4 minutos antes que lograran resucitarlo.
Pitchshifter – Infotainment?

Los Pitchshifter venían de la trinchera industrial más oscura de Nottingham, pero en 1996 hicieron algo a lo que muy pocos se animaban: cambiaron por completo su estilo musical. Sus primeros discos tenían un molde claro: metal industrial con guitarras desafinadas y máquinas de ritmo, de hecho habían sido unos de los pioneros del género. Pero en su tercer disco Infotainment? expandieron su paleta musical de una forma que parecía totalmente descontrolada: ritmos de hip-hop, breaks de techno, beats de jungle y un infaltable de los 90s: samples satíricos sobre los medios de comunicación y el consumismo. El título Infotainment ya era por sí mismo toda una declaración. Ahora ya estamos acostumbrados y colonizados y no nos asusta la palabra, pero en los 90s pensar en un híbrido entre información y entretenimiento todavía parecía algo que no debería suceder, un cruce de mundos que sólo llevaría a la desinformación y la banalización. Que es exactamente lo que sucedió lentamente en estos últimos 30 años.
Avail – 4AM Friday

Avail era una de esas bandas que el underground punk de los noventa guardaba como secreto propio. Se formaron en Richmond, Virginia, y tenían influencias claras del hardcore de DC pero con algo más cálido y melódico en el ADN, ellos eran más emo. Con el tiempo y el paso de los discos, desde Satiate (1992) hasta Dixie (1994), fueron afilando su estilo y en 1996 publicaron 4AM Friday, un álbum donde todo terminó de encajar, aprendieron a mezclar sus influencias con más naturalidad y escribieron algunos de los mejores estribillos de su carrera. El título del disco hace referencia al día y la hora en que la banda recibió la noticia de la muerte de Bob Baynor, integrante de otra banda de la escena, Maximillian Colby. El disco fue grabado en enero y febrero de 1996 en Uncle Punchy Studios, Silver Spring, Maryland, y publicado por Lookout! Records.
Las letras de Avail hablan de descubrimiento personal, promueven el pacifismo y retratan los males de la sociedad moderna: la pobreza, el desempleo y la decadencia urbana que ellos también veían en su ciudad natal. Son uno de los referentes del post-hardcore de los noventa.
Buzzcocks – All Set

En 1996 no todo el punk que sonaba era americano, menos exclusivamente Californiano. Ese año los Buzzcocks, pioneros del punk británico lanzaron el disco All Set, su quinto álbum de estudio, con un productor que venía de trabajar con Green Day y Rancid. En All Set los BUzzcocks mantienen el espíritu punk pero incorporan teclados, cuerdas, sintetizadores y ritmos poco convencionales que los hacen sonar diferentes. La crítica los recibió bien. El problema fue otro: IRS Records, el sello al que se habían cambiado para tener mejor distribución, cerró dos semanas después del lanzamiento, dejando al disco sin promoción y sin estructura comercial de ningún tipo. Pete Shelley recordó que estaban de gira cuando les avisaron que la discográfica había desaparecido de un día para el otro, así que tuvieron que venderlo como pudieron en la misma gira.
Elvis Costello – All This Useless Beauty

All This Useless Beauty, el álbum número diecisiete de Elvis Costello, fue grabado con The Attractions —su banda de toda la vida—, y producido por el ingeniero de los Beatles, Geoff Emerick. Algunas de las canciones que forman parte de este disco habían sido compuestas por el mismo Costello para otros artistas. Algunas fueron grabadas por ellos y otras rechazadas, así que Costello las reclamó, las grabó él mismo, y el resultado fue uno de sus discos más elegantes y menos celebrados de toda su carrera. Pero lo que hace especial a este disco es que fue el último disco con The Attractions y el último bajo su contrato con Warner Brothers, lo que le da un peso de despedida que el propio Costello reconoció en su momento.
The Posies – Amazing Disgrace

La banda The Posies siempre tuvo un mismo problema. Como vimos mil veces en películas de high school americanas, a ellos les pasaba lo mismo que a sus protagonistas, no encajaban con ningún grupo. Venían de Seattle pero en lugar de grunge hacían power pop con armonías delicadas, lo que los ponía más cerca de bandas de los 70s que de sus conciudadanos de los 90s. Y tampoco había lugar en la radio y mucho menos en MTV para este estilo musical. Así llegaron a editar su cuarto disco Amazing Disgrace en mayo de 1996, con algunas expectativas de romper las barreras que siempre habían tenido. Pero su compañía Geffen, por cierto la misma de Nirvana, no invirtió prácticamente nada en promoverlos, por más que este era su disco más alineado con la herencia de Seattle, cargado por las frustraciones y el resentimiento que sentían por verse olvidados mientras muchos de sus amigos tenían éxito. El disco siguió el mismo camino de intrascendencia mediática que los anteriores y para rematarla, mientras estaban de gira en Europa, los echan de la compañía sin siquiera avisarles y hieren de muerte su carrera.