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En el episodio 281 de TDK 90s, terminamos de escuchar los discos editados en julio de 1996. Suenan el disco más divertido pero trágico de toda la escena californiana, el último de Sublime, además en unplugged de Alice In Chain, y algunas bombas del hip hop y la electrónica.
Sublime – Sublime

En 1996, el punk californiano llevaba ya varios años dominando las radios alternativas, y Long Beach tenía su propia propuesta con Sublime, un trío que mezclaba punk, reggae, ska y hip hop y sonaba en todas las fiestas de playa que hubiera. Bradley Nowell, su cantante y guitarrista, era un compositor muy flexible y complejo, capaz de pasar de una canción que hablaba sobre el amor y las relaciones humanas a otra que planteaba complejos temas como las adicciones o sobre los disturbios de Los Ángeles. Y todo esto sin perder un gramo de groove. Pero en 1996 Nowell estaba atrapado en su propia adicción a la heroína que lo había acompañado durante años y que ningún intento de desintoxicación había podido frenar. Grabaron su disco homónimo entre febrero y mayo de ese año en el estudio de Willie Nelson en Austin, Texas, en sesiones que el productor Paul Leary describió como un caos permanente. A tal punto que Nowell fue echado del estudio antes de terminar la grabación. El 25 de mayo de 1996, dos meses antes del lanzamiento y a sus 28 años, murió de sobredosis en San Francisco.
El disco Sublime salió el 30 de julio sin banda que lo promoviera, sin giras ni entrevistas. Y aun así se convirtió en uno de los fenómenos más inesperados de ese año: vendió cinco millones de copias en Estados Unidos antes del fin de la década, con singles como «What I Got», «Santeria» y «Wrong Way» que encontraron en la radio el hogar que la banda ya no podía buscarles. Al menos un comerciante le dijo a Billboard que «la muerte vende», comparando la situación con lo que había pasado con Roy Orbison. Pero más allá del morbo, lo que el disco demostraba era que Nowell había dejado grabado uno de los mejores álbumes de los noventa.
Alice In Chains – Unplugged

En 1996, Alice in Chains llevaba dos años y medio sin tocar en vivo. La banda había cancelado toda la gira en 1994, incluyendo una participación en la gira de Metallica, porque la adicción a la heroína de Layne Staley hacía imposible salir al escenario. Mientras tanto, el grunge que ellos habían ayudado a definir desde Seattle seguía su curso sin ellos: habían sacado un disco homónimo en 1995 con varios singles sonando en las radios, pero sin poder promocionarlo en vivo. Cuando MTV les ofreció el formato Unplugged, lo rechazaron varias veces antes de aceptar. Finalmente dijeron que sí, y el 10 de abril de 1996 se presentaron en el Majestic Theatre de la Academia de Música de Brooklyn ante un público que no los había visto actuar en años. Fue idea del propio Staley decorar el escenario con velas grandes para mantenerlo oscuro y sombrío, y él mismo las compró antes de viajar. Jerry Cantrell tocó enfermo por una intoxicación alimentaria. Staley olvidó letras en algún momento y maldijo en voz alta. Y aun así, la actuación fue extraordinaria.
El álbum en vivo salió el 30 de julio de 1996 y en octubre del mismo año murió la novia de Staley de endocarditis bacteriana por su adicción, y las cosas se tornaron cada vez más oscuras para él. Staley nunca volvió a tocar en vivo con la banda y falleció el 19 de abril de 2002 en su departamento de Seattle, a los 34 años. Lo que quedó grabado en ese teatro de Brooklyn en abril de 1996 se convirtió con los años en uno de los documentos más perturbadores y más hermosos del rock de los noventa: la voz de un hombre que ya sabía, de alguna manera, que estaba despidiéndose.
Republica – Republica

Una costumbre muy de los 90s de las compañías discográficas era hacer dos versiones de algunas canciones electrónicas pero con espíritu rockero. Una la original como la pensaron los músicos, super electrónica, y otra, un remix entre comillas, rock version. Que básicamente era ponerle guitarras y alguna batería real acompañando las bases electrónicas. Ya había habido muchos casos de mezclas de rock y electrónica y cruces entre géneros sin que los fanas del rock necesiten sus guitarritas y sus baterias para gustarle una canción electrónica, pero hasta en 1996 lo seguían haciendo. Es lo que hicieron de hecho con Republica, una de las apariciones más fugaces del año.
La banda nació como un instrumental bailable que crearon Tim Dorney, tecladista de Flowered Up y Andy Todd, un productor amigo. Otro de sus amigos la escuchó y les dijo “esto necesita sí o sí la voz de una chica y yo se de quién”. Y así de misterioso les presentó a Saffron, una cantante que también era actriz y que además de tener una voz muy potente y particular, era una mezcla de razas entre china, portuguesa y nigeriana que le daba un aspecto muy místico. Y su canción estrella, Ready To Go anduvo bastante bien el los circuitos electrónicos de Inglaterra, pero cuando viajó a Estados Unidos tuvo esa cirujía rockera que la convirtió en una de las canciones preferidas de los djs de los estados de la NFL y la NBA.
A Tribe Called Quest – Beats, Rhymes & Life

A Tribe Called Quest había construido entre 1990 y 1993 una de las trilogías más celebradas del hip-hop alternativo: People’s Instinctive Travels, The Low End Theory y Midnight Marauders, tres discos que fundaron el jazz rap, rechazaron el machismo y la violencia del gangsta, y convirtieron a Q-Tip, Phife Dawg y Ali Shaheed Muhammad en los intelectuales más accesibles y más influyentes del género. Pero cuando terminaron de grabar Midnight Marauders en 1993, la energía que tenían bajó un poco. Phife se mudó a Atlanta, Q-Tip se convirtió al Islam, y la distancia geográfica y personal empezó a pesar. Pero planificaron igual la producción de un nuevo disco al que se sumó el primo de Q-Tip, Consequence. Lo bueno fue que también se sumó a esta propuesta un joven productor de Detroit que entonces empezaba a firmar como Jay Dee, y que el mundo terminaría conociendo como J Dilla.
Beats, Rhymes and Life salió el 30 de julio de 1996 y entró en el ranking de Billboard. Para la Rolling Stone fue un disco «casi impecable» y el medio destacó que pocas bandas de hip-hop habían capturado con tanta precisión la experiencia de ser afroamericano en los noventa. Y no olvidemos que fue también la plataforma desde la que J Dilla emergió como una fuerza creativa propia.
You Am I – Hourly Daily

Los You Am I fueron los niños mimados de la prensa musical australiana, pero nunca lograron trasladar su buen nombre y el fanatismo que despertaba en sus seguidores en Estados Unidos, su gran aspiración. Después de su disco Hi Fi Way, que fue un número uno en Australia, la banda tenía dos opciones con el siguiente. Podían repetir la fórmula o traicionarla. Y eligieron traicionarla con toda la elegancia del mundo. Para grabar Hourly Daily volvieron a casa, literalmente, y se metieron a los Q Sound Studios de Sydney a fines de 1995, con la intención de autoproducirse. Una decisión pesada porque significaba dejar atrás a Lee Ranaldo de Sonic Youth, que les había producido los dos discos anteriores en Nueva York. Y en lugar de hacer otro disco de rock puro y duro como el que todos esperaban, Tim Rogers buscó inspiración en distintos lugares: un poco lo clásico de los Kinks, bastante a sus adorados Teenage Fanclub y un poco de sobrecarga de guitarras escuchando a Swervedriver. Y lo que se dio cuenta es que a diferencia de Inglaterra y Norteamérica, Australia no tenía un disco que hable sobre la vida suburbana en su país. Y eso es su disco Hourly Daily, una obra conceptual 100% aussie.
The Black Crowes – Three Snakes And One Charm

Durante la gira «Amorica or Bust» de 1995, las relaciones dentro de los Black Crowes habían llegado a un punto crítico, potenciado porque hay dos hermanos en la banda, y ya sabemos lo que suele pasar. Rich Robinson lo resumió de manera perfecta en una entrevista: «Nos odiábamos entre nosotros, todos nos sacábamos de quicio. Estuvimos a punto de separarnos varias veces.» Y sin embargo, en lugar de disolver la banda, decidieron encerrarse juntos en una casa de Atlanta a la que bautizaron Chateau de la Crowe y grabar un nuevo disco ahí adentro, conviviendo, cocinando, peleando y grabando en el living, en el baño, en el comedor, en donde los encuentre. Los hermanos Robinson habían escrito los demos a distancia, con Rich en Atlanta y Chris en Los Angeles mandándose cintas por correo, y cuando el resto de la banda llegó a la casa, el teclista Eddie Harsch recuerda que Chris y Rich los sentaron y les tocaron los demos: el disco estaba básicamente escrito y sólo hacía falta eso, comer, cocinar, dormir y grabar. El resultado fue Three Snakes And One Charm, que llegó al puesto número 15 en Estados Unidos, que es muchísimo, pero sin embargo es el puesto más bajo de su carrera hasta ese momento. Y los problemas internos, volvieron a burbujear.
Orange 9mm – Tragic

Chaka Malik era conocido en la escena del hardcore de Nueva York antes de tocar una sola nota: bailarín y skater, figura del circuito underground, se unió a Burn junto al guitarrista Gavin Van Vlack y grabaron uno de los EPs más influyentes de la historia del hardcore neoyorquino. De las cenizas de Burn surgió Orange 9mm en 1994, cuando Malik se asoció con el guitarrista Chris Traynor para armar la banda. Y rápidamente se hicieron conocidos en la escena post-hardcore de Nueva York, junto a Quicksand y Helmet, los otros dos vértices de lo que la crítica llamó la corona del hardcore metalero de los noventa. Debutaron en 1995 con Driver Not Included, giraron con Helmet, y firmaron con Atlantic Records para el siguiente disco. Durante la grabación de Tragic, el bajista original fue reemplazado por Taylor McLam, quien el primer día de ensayo propuso una composición propia que se convirtió en el single menor del álbum, «Failure». Esa canción terminó siendo la tarjeta de presentación del disco.
Tragic salió el 23 de julio de 1996 y fue el disco más complejo y ambicioso de la banda: más melódico que el debut, más funk en el bajo, más capas en la producción de Dave Sardy, quien venía de trabajar con su propia banda Barkmarket. Para algunos críticos fue directamente el mejor disco de la banda y la banda quedó inmortalizada como una de las fusionistas esenciales de rap, punk y metal justo antes de que el nu-metal se apropiara de ese territorio de manera masiva y comercial.
Marshall Crenshaw – Miracle Of Science

Marshall Crenshaw había pasado por todo. Había encarnado a John Lennon en la versión de teatro de Beatlemania, había interpretado a Buddy Holly en La Bamba, había co-escrito el hit «Til I Hear It From You» de los Gin Blossoms que sonó en todas las radios alternativas durante el 95 . Y sin embargo, como le pasaba a muchos de estos músicos concentrados más en la composición que en la imagen, en el mundo del rock de los 90s, Crenshaw era poco más que un nombre chiquito en los libritos de los cds. Así que cuando llegó el momento de hacer su séptimo disco, tomó una decisión a tono con la movida alternativa: se fue de su discográfica, que era una de las gigantes y firmó con el sello independiente Razor & Tie. Pero no terminó ahí, también convirtió su garage en una sala de grabación y grabó todo el disco ahí, él solo tocando la guitarra, el bajo, los teclados, la batería y la percusión. Y después de tres años encerrados, salió todo barbudo con sus tabletas de marmol moderno, o sea los masters de su nuevo disco, Miracle Of Science.