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En el episodio 286 de TDK 90s, empezamos a escuchar los discos editados en septiembre de 1996. Suena la realeza británica con Pet Shop Boys y Suede además de mucho under americano.
Suede – Coming Up

En 1992, Suede había sido proclamada «la mejor banda nueva de Gran Bretaña» por Melody Maker antes de haber lanzado un solo single, y su debut homónimo vendió cien mil copias en la primera semana. Pero para 1994, la sociedad compositiva entre Brett Anderson y el guitarrista Bernard Butler se había roto en medio de tensiones durante la grabación del oscuro y ambicioso Dog Man Star, y Butler se fue. Sin su guitarrista principal, con Oasis y Blur dominando el Britpop y la prensa dándolos por terminados, Suede convocó a quinientos guitarristas para reemplazarlo. El que se quedó con el puesto fue Richard Oakes, que tenía diecisiete años y que no se había presentado como todos los demás: simplemente le mandó una cinta demo al fan club de la banda, y Anderson la confundió con una grabación de las primeras épocas del grupo y lo convocó para la grabación de un nuevo disco que sería lo opuesto a Dog Man Star: menos oscuridad y más hits. Anderson también tuvo a bien fichar a Neil Codling como teclista, añadiendo así un elemento inédito a la ecuación en plena reestructuración de la formación. El productor Ed Buller construyó cada canción desde la misma base: guitarra acústica, bongós, pandereta y la voz de Anderson, exactamente como Marc Bolan grababa en los setenta. Coming Up salió el 2 de septiembre de 1996, llegó al número uno del chart británico y logró que al menos cinco temas se quedaran en el top ten del ranking: «Trash», «Beautiful Ones», «Saturday Night», «Lazy» y «Filmstar». El disco fue nominado al Mercury Prize de 1997 y le abrió a Suede mercados en Europa, Canadá y Asia donde antes eran desconocidos. Años después, con la banda ya disuelta y reunida varias veces, Coming Up quedó como su disco más comercial pero también una de las piedras angulares del britpop.
Pet Shop Boys – Bilingual

Los Pet Shop Boys llegaron a 1996 con cinco álbumes de estudio, todos en el top tres del chart británico, y una reputación sólida en el circuito dance y synth-pop que el Britpop dominante tendía a ignorar. Ese año también colaboraron con David Bowie en «Hallo Spaceboy» y Neil Tennant apareció en dos grabaciones en vivo de Suede, banda de la que te hablamos hace unos minutitos nomás. Pero la gran apuesta del año fue otra: después de girar por Sudamérica y quedar fascinados con los ritmos y las percusiones de la región, decidieron que el sexto disco iría en una dirección completamente nueva. Las influencias latinoamericanas se incorporaron con ayuda del grupo escocés SheBoom, que proveyó buena parte de las percusiones, y el resultado fue un álbum con tres canciones en dos idiomas, mezclando inglés con español y portugués, incluyendo un sample del grupo brasileño Olodum en «Se a Vida É». Bilingual salió el 2 de septiembre de 1996 y fue el primer álbum de Pet Shop Boys que no llegó al top tres del chart británico, quedando en el cuatro. Algunos críticos lo recibieron con perplejidad, sin saber muy bien qué hacer con esa mezcla de synth-pop y ritmos caribeños. Pero con el tiempo el disco de los Pet Shop Boys que coqueteó con la world music terminó ganando sus defensores: AllMusic destacó su sutileza y la nuance de las letras de Tennant, y varios lo rescatan hoy como el momento en que Pet Shop Boys probó que podía expandirse hacia otros sonidos sin perder su identidad.
Neneh Cherry – Man

Neneh Cherry había aparecido en escena en 1989 con su mega-hit Buffalo Stance, una canción que mezclaba su afición por el rap con un estilo bailable que la hizo sonar en discotecas de todo el mundo. Era una rareza que ya por aquellos años una chica sueca que rapeaba se vuelva tan popular, pero después de aquel momento de fama, desapareció por completo de las listas de discos más vendidos, al menos por unos años. Porque volvió incluso con más fuerza en los 90s con una canción a dúo con un cantante senegalés llamado Youssou N’Dour. La canción es 7 Seconds y tuvo la rareza de aparecer primero en un disco de él y después en el de Neneh Cherry, en su tercero, en Man, editado en septiembre de 1996. 7 Seconds fue sin dudas una de las canciones más populares y recordadas de ese año, mezclando de forma inesperada al trip hop sueco con influencias inglesas con un cantante que sonaba casi tradicional africano.
Braid – The Age Of Octeen

Braid nació en 1993 en Champaign-Urbana, Illinois, cuando el baterista Bob Nanna publicó un aviso en Maximum Rocknroll buscando gente interesada en intercambiar videos de shows en vivo. De ese aviso clasificado surgió la conexión que terminó dando forma a una de las bandas más representativas del emo del MidWest americano: Nanna en voz y guitarra, Chris Broach en guitarra y voz, Todd Bell en bajo y Roy Ewing en batería. El debut, Frankie Welfare Boy Age 5 de 1995, tenía veintiséis canciones que en total duraban menos de una hora. Eran canciones cortas y febriles que capturaban el post-hardcore con una energía cruda y sin pulir. Para el segundo disco, grabado en The Sanctuary, un estudio local de Champaign, la banda tomó la decisión consciente de hacer menos canciones pero tratar de que fueran un poquito más desarrolladas. El propio Nanna reconoció que The Age of Octeen fue el primer álbum de Braid que pudo recomendar completo sin reservas. The Age of Octeen salió el 7 de septiembre de 1996 a través del sello independiente Mud Records y se trata de once canciones que pasan en treinta y ocho minutos y capturan con precisión lo que significa tener diecinueve años: relaciones que se rompen, memorias que pesan, esa energía de banda de garage que todavía no sabe exactamente qué es pero lo toca todo con una convicción plena. Pop Matters lo llamó «una obra maestra menor y subestimada», y Punknews lo ubicó entre los discos más esenciales del emo de los noventa, al lado de Diary de Sunny Day Real Estate. En su momento pasó casi desapercibido fuera del circuito underground del MidWest, pero con los años se revalorizó como un disco clásico del post-hardcore de los 90.
Magic Dirt – Friends In Danger

La banda australiana Magic Dirt fue otra de las presas de los cazatalentos norteamericanos de los grandes sellos discográficos. Con una carrera que apuntaba alto pero con un sonido bastante crudo que no estaba listo para las radios, los firmaron igual para Warner Bros con la esperanza de pulirlos. Pero estos australianos no querían saber nada ni con que les pongan un productor ni con que les quieran volver más pop sus canciones. Y como forma de rechazo grabaron un disco más agresivo, menos melódico y más inaccesible que sus primeras experiencias indie. El disco se llamó Friends In Danger y dividió a sus fans, por un lado quedaron los que se desilusionaron ante la perspectiva de canciones más bonitas, y por otro lado su núcleo duro de fans los amó por rebelarse ante el sistema.
The Inbreds – It’s Sidney Or The Bush

El dúo canadiense The Inbreds tenía un modelo de banda bastante particular: sólo bajo y batería, sin guitarras, algo que los había vuelto una rareza dentro de la escena indie canadiense en los primeros 90s. La fórmula podía parecer similar a la de Morphine pero en un estilo completamente diferente, esto era indie rock clásico con un agujero en el lugar donde debería haber habido una guitarra. Pero para su tercer disco, It’s Sydney Or The Bush, del 96, decidieron romper esa fórmula minimalista y sumar finalmente unas guitarras. Y después de las guitarras llegaron los teclados, y después hasta una sección de vientos y un violín. El resultado fue una pequeña joya del pop alternativo canadiense de mediados de los 90, que llegó al puesto número uno de los rankings de radios universitarias canadienses y hasta consiguió una nominación al Juno como mejor álbum alternativo.
The Glands – Double Thriller

La escena de Athens en el estadio de Georgia, en el sur de Estados Unidos, fue uno de esos oasis de cultura y progresismo yanqui gracias a ser una ciudad universitaria en medio de chacareros brutos, resabios racistas y niveles ridículos de religiosidad. REM es la banda emblema en emerger de Athens, no fue la única ni la última. A mediados de los 90s aparecieron desde ahí The Glands, un grupito que apostaba por un rock indie más pausado, muy pensante, muy psicoanalizado. No estaban destinados a ser grandes estrellas pero tampoco lo buscaban. Los Glands graban y publican de manera muy independiente su primer disco, llamado Double Thriller. Ell disco tiene la particularidad de ser muy secuencial en el sentido de que las primeras canciones que grabaron son las primeras en el orden de los tracks y van avanzando hacia adelante. Y si le prestás atención, se nota con el pasar de las canciones como van progresando y aprendiendo y desarrollando fórmulas más eficaces. Pero en 1996 nadie pedía un disco así que no encaje con ninguna de las tendencias de moda y quedó escondido por años, hasta que a fines de la década empezó a ser mencionado por cada vez más colegas como una de las joyitas perdidas de una escena que seguía germinando grandes proyectos de bandas.
Catatonia – Way Beyond Blue

El debut en una discográfica de las grandes de la banda Catatonia es uno de los ejemplos perfectos de mezcla orgánica entre el espíritu indie y superproducción, creando un sonido original, con voces y melodías llenas de carácter personal pero sonando con una producción como si fueran los Rolling Stones. Way Beyond Blue es el nombre del disco, que funciona casi como un recopilado de la primera etapa de esta banda galesa, porque salvo algunos poquitos temas nuevos, la mayoría ya habían aparecido en EPs y singles editados desde 1993. Sólo que ahora fueron regrabados y pulidos con la ayuda del productor Stephen Street, ese mismo Stephen Street que había ayudado a definir el sonido de los Smiths y de Blur. El disco no fue un estallido comercial instantáneo, pero funcionó como la plataforma perfecta para que Catatonia se metiera de lleno en la efervescencia del Cool Cymru, esa escena galesa que en paralelo al britpop inglés empezaba a mostrarle al mundo que Gales también tenía mucho para ofrecer.