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En el episodio 287 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en septiembre de 1996. Suena REM con su disco más raro, la vuelta de Suzanne Vega y mucho punk callejero.
REM – New Adventures In Hi-Fi

El 1 de marzo de 1995, en pleno show en la ciudad de Lausana, Suiza, el baterista de R.E.M. Bill Berry se desplomó en el escenario. Le habían diagnosticado un aneurisma cerebral y tuvo que ser operado de urgencia. Cuando Bill se recuperó y la banda pudo volver a la gira del disco Monster, decidieron aprovechar ese alivio y amistad reforzada a la que los llevó el trauma y cambiaron la forma de encarar el futuro. En vez de encerrarse en un estudio a componer el próximo disco, lo iban a grabar directamente arriba del escenario, en las pruebas de sonido, en los camarines, en cualquier rincón que encuentren durante el resto de la gira. Así nació la base de New Adventures In Hi-Fi, el décimo disco de los REM, que después lo completaron con algunas canciones en estudio, especialmente una colaboración con Patti Smith. Y el disco es previsiblemente un poco desparejo, es como si no se terminara de decidir si continuar el camino agresivo y distorsionado de Monster o volver a su costado más melódico de principios de la década.
Suzanne Vega – Nine Objects Of Desire

A mediados de los 80s, Suzanne Vega demostró que una cantautora folk con letras poéticas y una producción austera podía abrirse camino en el pop masivo. «Luka», su single de 1987 que habla en primera persona sobre el maltrato infantil, llegó al número tres del Billboard Hot 100 y convenció a las discográficas de que ese tipo de música tenía mercado. Después de dos álbumes más convencionales, en 1992 entregó 99.9F°, un disco producido por Mitchell Froom que la llevó hacia territorios más experimentales y también consolidó su relación con Froom con quien se casó poco después de terminarlo. Cuatro años después, con una hija de dos años y habiendo pasado ese tiempo alejada de los escenarios, Suzanne Vega volvió con Froom a los estudios Magic Shop de Nueva York para grabar su quinto álbum. Nine Objects of Desire salió el 10 de septiembre de 1996 y fue uno de los mejores discos de ese año. El single «Caramel» fue incluido en la banda sonora de la comedia romántica The Truth About Cats & Dogs y ayudó a presentar el disco a nuevas audiencias. Es un disco más tranquilo y melódico que el anterior, con influencias jazzísticas.
The Wedding Present – Saturnalia

The Wedding Present nació en Leeds en 1985 de la mano de David Gedge, el único miembro que la banda tuvo siempre, y se convirtió en una de las bandas más queridas del indie rock británico gracias a una ética de trabajo incansable que los llevó a grabar nueve sesiones para John Peel entre 1986 y 1994 y a acumular 44 entradas en el Festive Fifty del legendario locutor. Tuvieron dieciocho singles en el top 40 británico y todos sus álbumes llegaron al top 50. Pero para 1996 el panorama era distinto: habían dejado atrás las majors RCA e Island, que los habían tratado con una generosidad que Gedge reconocía haber aprovechado al máximo, y estaban en Cooking Vinyl con presupuestos más ajustados y una prensa que ya no les prestaba la misma atención. Saturnalia, su quinto álbum, salió el 9 de septiembre de 1996 producido por Cenzo Townshend junto a la propia banda, y fue el más experimental de su carrera. Indie-thrash mezclado con momentos más delicados, letras de amor inusuales y algo torcidas, y canciones que van de los dos a los cinco minutos sin un patrón claro. Después del último show de la gira de presentación, en Liverpool el 18 de enero de 1997, The Wedding Present se tomó un descanso largo que duró hasta 2004: Gedge derivó hacia Cinerama, su proyecto con Sally Murrell, y Saturnalia quedó como el cierre de toda esta primera era.
Face To Face – Face To Face

La banda de punk californiano Face To Face había tenido unos años antes un super hit por fuera de su liga, su canción Disconnected había sido parte clave de la película Tank Girl y a partir de ahí quedaron marcados como “esa banda que tenía esa canción”. Sin poder producir algo que se le acerque en alcance popular, para su autotitulado disco Face To Face de 1996 lograron compensarlo con no no una sino al menos 3 o 4 canciones que son hits punks de esos gritables y emocionales. Desde bandas emo hasta los mismos Blink 182 tomaron inspiración de la fórmula que la banda inventó para este disco y que extrañamente nunca más volvieron a repetir. Los Face To Face no lograron el nivel de popularidad de Green Day, ni el nivel de respeto de Rancid, pero se las arreglaron para crear uno de los discos punk más rockeros y recordados del 96, justo cuando en género empezaba a reinventarse para el fin del milenio.
Swingin’ Utters – A Juvenile Product Of The Working Class

Uno lee el título del tercer disco de la banda punk Swingin’ Utters y puede pensar que es extraído de algún manifiesto comunista o anarquista, o incluso una ingeniosa frase para expresar el espíritu callejero y pendenciero del punk. Pero no. Ese A Juvenile Product Of The Working Class, ese Un Producto Juvenil de la Clase Trabajadora es una línea de la canción Saturday Night Alright For Fighting de ni más ni menos que Elton John. Ese guiño irónico es un buen resumen del espíritu de los Swingin’ Utters, una banda de San Francisco que podía mezclar la actitud del street punk con guiños al rock and roll clásico, al country y hasta al rockabilly, y todo sin perder su identidad. Editado en septiembre de 1996, este fue el primer disco de la banda para Fat Wreck Chords, el sello de Fat Mike que iba a ser su casa por años. Para promocionarlo salieron de gira nada menos que con los Descendents, algo que decía bastante sobre en qué liga quería jugar la banda: la de los verdaderos veteranos del punk melódico californiano.
Sense Field – Building

Los mediados de los 90s fueron el campo sembrado de lo que después se iba a convertir en la escena emo dominante en los 2000s. Y las bandas podían venir del rock, del punk, del metal, del hardcore, de todos lados había un camino para acercarse al emo. En el caso de la banda Sense Field, venían de un grupo previo que se llamaba Reason To Believe que hacían skate rock puro y duro. Pero con Sense Field buscaron hacer algo distinto: canciones más melódicas, guitarras acústicas, y un cantante con una voz suave que no tenía nada que ver con los gritos habituales del hardcore. En 1996 editan por el sello Revelation Records su tercer disco, Building, que casi sin quererlo iba a convertirse en uno de los pilares del movimiento emo. El disco fue apenas un objeto de culto dentro del circuito under, pero justo cuando pensaban que podían trascender, empezaron las reestructuraciones y desmantelamientos de equipos creativos en los grandes sellos discográficos. Y en el caso de los Sense Field, quedaron en una especie de limbo dentro de Warner Bros, sin nadie que les apruebe la salida de un disco nuevo por años. Pero los discos de culto son en definitiva los que terminan definiendo los géneros, y Building, pese al ostracismo, fue lentamente construyéndose como un imprescindible del emo.
The Boo Radleys – C’Mon Kids

Gracias al tema «Wake Up Boo!» los Boo Radleys llegaron al número uno del chart británico en 1995, superando a Radiohead, los Stone Roses y Faith No More. Casi sin querer, se habían convertido en una banda pop mainstream. Pero no era un lugar de comodidad para ellos, por lo que Martin Carr decidió volver al ruido, a la experimentación y a todo lo que los había definido antes de ese éxito masivo. El resultado fue el disco C’mon Kids que salió el 9 de septiembre de 1996. Guitarras distorsionadas, samplers y muchos efectos en cincuenta y dos minutos densos y deliberadamente incómodos. El disco llegó al puesto 20 del chart británico, bastante por debajo de su predecesor, pero generó tres singles en el top 40 y lo más notable fueron las repercusiones que tuvo entre los referentes de esa época: Radiohead lo estaba escuchando durante las sesiones de lo que sería OK Computer y volvieron a empezar desde cero y Nicky Wire de Manic Street Preachers dijo que no escuchó otra cosa durante un año.
Blackstreet – Another Level

Teddy Riley había inventado el new jack swing con Guy a finales de los ochenta y había producido para Michael Jackson, Bobby Brown y SWV antes de formar Blackstreet en 1993. Para el segundo álbum, hubo un recambio de integrantes y esa renovación resultó ser un accidente afortunado. La banda sonaba más plena, más ecléctica, y Riley aprovechó ese nuevo equilibrio para escribir el disco más ambicioso de su carrera. Another Level salió el 10 de septiembre de 1996 y llegó al número tres del Billboard 200, cinco semanas al tope del chart de R&B, cuatro millones de copias vendidas. El motor de todo fue «No Diggity», con Dr. Dre de invitado, tema que permaneció cuatro semanas en el número uno del chart pop y ganó un Grammy al Mejor Performance de R&B en Dúo o Grupo. Años más tarde, Riley dijo, con cierta ironía, que el disco no tenía una canción definitiva, pero este tema que hizo historia por haber destronado a “Macarena” dice absolutamente lo contrario.