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En el episodio 289 de TDK 90s, terminamos de escuchar los discos editados en septiembre de 1996. Suena Weezer con un disco atacadísimo y la explosiópn electrónica internacional con Fatboy Slim y Moby como abanderados.
Weezer – Pinkerton

El nivel de agresión que recibió apenas salió Pinkerton, el segundo disco de Weezer, es recordado como una de las respuestas de violencia más injustificadas a una pieza musical de todos los 90s. Los Weezer venían de un debut que sorprendió a toda la escena musical porque mezclaba el look nerd de todos ellos con una actitud rockera y rebelde que resultaba simpática, y especialmente por la construcción de una imagen casi naif de sus videoclips. Nadie sabía en ese momento que Rivers Cuomo, el cantante de la banda, había iniciado su carrera musical haciendo el metal más pedorro de los 80s, con pelo batido y todo, ni que estos chicos realmente querían estrellas de rock con absolutamente todo lo que eso significaba. Y un par de años después apareció Pinkerton, un disco que parecía casi un cierre de carrera de un grupo que se pasó décadas en los escenarios viviendo todo tipo de excesos. En medio de eso Rivers Cuomo se anotó a la universidad de Harvard y todo se volvió más raro e inexplicable. En Pinkerton cuenta que se cansó de tener sexo, que quisiera estar con una chica japonesa que le mandaba cartas y una cantidad de lamentos que parecian exagerados. Pero que en definitiva terminaron de conformar a Pinkerton como otro de los pilares de la escena emo, uno que no venía del punk sino de una emotividad desbordada de un chico nerd que sólo quería ser una estrella de rock.
Fatboy Slim – Better Living Through Chemistry

El exbajista de los Housemartins, Norman Cook, había estado experimentando con distintos proyectos de acid house antes de llegar a Fatboy Slim, y de cada una de esas experiencias había aprendido algo nuevo. En 1996, decidido a salir una vez más de su zona de confort, Cook puso la mira en un estilo que por entonces comenzaba a ganar fuerza en el Reino Unido: el big beat. El disco de los Chemical Brothers, Exit Planet Dust, de 1995, le había abierto la cabeza y decidió seguir también por ese camino de fusiones entre house, acid, funk, hip-hop y electro, pero con la ligereza y el sentido del humor que ya eran característicos de Fatboy Slim. Grabó Better Living Through Chemistry en su estudio de Brighton y lo editó el 23 de septiembre de 1996 a través de Skint Records. Los Chemical Brothers, amigos suyos, lo convencieron de lanzar «Going Out of My Head» como sencillo. La canción, que samplea «I Can’t Explain», de The Who, se convirtió en su primer hit en Estados Unidos.
Moby – Animal Rights

En 1996, Moby estaba de gira con Everything Is Wrong, pero ya empezaba a estar un poco cansado de la escena electrónica, que justo ese año se estaba volviendo mainstream de la mano de los Chemical Brothers, The Prodigy y Fatboy Slim. A contrapelo de las modas, Moby decidió que su próximo disco sería de punk rock industrial. Nada que ver. Y esta vez se puso él mismo al frente: guitarra y voz. Animal Rights salió en septiembre de 1996 y fue recibido casi como una catástrofe. Sus fans de la electrónica sintieron que los había traicionado, mientras que la prensa rockera tampoco terminó de tomarlo en serio: para muchos, seguía siendo un DJ que no entendía demasiado del género. Lo irónico es que Moby siempre dijo que Animal Rights era su disco favorito. Y fue tan insistente con esa defensa que, con los años, aquel acto de resistencia terminó teniendo su recompensa. Alcanza con pensar que apenas tres años después llegó Play, un disco que vendió doce millones de copias y cambió para siempre la historia de la música y del copyright. Pero esa ya es otra historia.
Sheryl Crow – Sheryl Crow

El primer disco de Sheryl Crow fue un éxito indiscutible, pero también tuvo sus sombras. En una entrevista con David Letterman, la artista dio a entender que la letra de «Leaving Las Vegas» era autobiográfica, y ese comentario hizo que su verdadero autor, John O’Brien, se sintiera traicionado. Tres semanas después, O’Brien se suicidó. Sus padres insistieron en que Sheryl Crow no tenía ninguna responsabilidad por lo ocurrido, pero las tensiones con el resto de los músicos que habían participado en el disco quedaron instaladas.
Para su segundo álbum, la cantante decidió seguir su camino sola y hacerse cargo incluso de la producción. Tocó el bajo, la guitarra y casi todos los teclados, y convocó al ingeniero Tchad Blake y al productor Mitchell Froom para que la asistieran. Sheryl Crow salió el 24 de septiembre de 1996 y terminó siendo el disco más personal de su carrera. La prensa musical lo describió como «una obra maestra posmoderna del mainstream», y dos de sus canciones, las que vamos a escuchar ahora, «If It Makes You Happy» y «Everyday Is a Winding Road», fueron furor en la radio.
SNFU – Fyulaba

El título del tercer disco de la banda punk canadiense SNFU es Fyulaba, que no es una palabra inventada sino un acrónimo que resume bastante bien su espíritu: Fuck You Up Like A Bad Accident, «te voy a arruinar como un accidente terrible». También podemos traducirlo menos educadamente como “te voy a cagar a trompadas y te voy a dejar hecho mierda como un choque de camiones”. La frase se la robaron directamente a Wesley Willis, que era un artista outsider norteamericano reconocido por sus canciones totalmente caóticas y su forma de ver el mundo muy pero muy desquiciada. De hecho el cantante de los propios SNFU estuvo con serios problemas de salud mental durante esos años y le costó muchísimo reconectarse con la realidad para grabar y componer y escribir las letras. Toda esa locura y ese dolor están ahí clarísimas en el disco.
Descendents – Everything Sucks

Sin influencia tangible ni relación directa con la escena emo que empezaba a emerger a lo largo de Estados Unidos por esos años, los Descendents seguían construyendo una carrera en base a los mismos dos elementos: la velocidad del punk y la emotividad total. Pero en 1996 el grupo estaba desbandado, su cantante Milo Aukerman los había dejado para irse a la universidad a estudiar biología molecular casi 10 años antes y el resto se había reformado bajo el nombre ALL. Es decir, los Descendents llevaban una década desaparecidos. Pero a mediados de los 90s, con el estallido comercial de Green Day y The Offspring, las radios empezaron a llenarse de música punk, y a Milo escuchando todos los días ese sonido le empezó a dar nostalgia de época de cantante. Los llama tímidamente a ver si querían volver a juntarse y recibe un sí rotundo y enseguida se meten a escribir y grabar canciones con una velocidad que en meses ya tenían disco listo. Así nace Everything Sucks, casi como si no se hubieran ido nunca, y como era esperable fue el primero en toda la carrera de la banda en entrar a los rankings de Billboard. Pero por suerte el éxito les llegó hasta ahí nomás, no los cambió para nada y siguieron siendo la banda de culto que todos aman en la escena punk.
Archers Of Loaf – All The Nations Airports

Entre los grupos que en 1996 después de años de sonido indie poco accesible accedieron a grabar una versión más amistosa para las radios de su estilo, están los Archers Of Loaf. El grupo venía de manejarse únicamente en el circuito independiente de Chapel Hill, una ciudad universitaria de Carolina del Norte que era uno de esos pequeños focos de cultura y progresismo fundados sobre universidades de Estados Unidos. Pero para su tercer disco, dieron un paso que muchas bandas de su escena vieron con total desconfianza: aunque seguían firmados con un sello independiente, para su nuevo disco iban a ser distribuidos por Elektra, una discográfica grande. En términos de la época eso era venderse, ser un sellout, traicionar sus principios y entregarse al demonio por unos billetes. El disco se llamó All The Nations Airports y fue un acercamiento a la audiencia alternativa nacional norteamericana, con referencias sonoras claras en por ejemplo Pavement o los REM más ruidosos. Pero estos chicos eran demasiado raros incluso para la escena alternativa y nunca tuvieron realmente una chance de conectar con las audiencias masivas.
OMC – How Bizarre

La colección de one hit wonders inesperados, rarísimos y salidos de cualquier parte de los 90s tuvo un nuevo capítulo en septiembre de 1996 con la aparición de How Bizarre del músico que firmaba como OMC. Él era Pauly Fuemana, hijo de un padre de la isla de Niue y una madre maorí, criado en un barrio obrero de Nueva Zelanda. Su hermano mayor Phil, que ya se movía en la escena local desde los 80, fue el que empezó a fusionar los ritmos polinesios con el hip hop y el R&B norteamericano bajo lo que se conoció como el sonido Urban Pasifika. Y de esa mezcla salió el proyecto Otara Millionaires Club, o sea OMC. Con el productor Alan Jansson, Pauly grabó «How Bizarre», una canción que combinaba beats electro, guitarra de mariachi, trompetas tex-mex y coros femeninos de esos que estaban de moda a principìos de la década pero ya habían quedado totalmente olvidados. De hecho toda la canción suena más a 1992 que a 1996, pero quizá esa sensación retro-instantánea fue la que la llevó a las radios de todo el mundo.