#292 Octubre de 1996, parte 3

https://go.ivoox.com/rf/182956137

En el episodio 292 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en octubre de 1996. Suena Korn volviéndose cada vez más inevitable y por otro lado mucho pop de guitarras para adultos con los Counting Crows y Paula Cole.

Korn – Life Is Peachy

Para 1996 Korn estaba construyendo un estilo que ni siquiera sabía todavía cómo llamarlo. Dos años antes había publicado su disco debut homónimo y, desde entonces, había recorrido los escenarios norteamericanos prácticamente sin descanso, lo que le permitió construir una importante comunidad de fans. Su música tomaba elementos del metal, el hip-hop y el rock alternativo, pero no terminaba de encajar en ninguna de esas categorías. Las guitarras de siete cuerdas, los ritmos pesados y la voz de Jonathan Davis, capaz de pasar de un murmullo inquietante a un grito desgarrado, componían un sonido tan reconocible como difícil de clasificar.

Para el segundo disco, la banda volvió a trabajar con el productor Ross Robinson. Las sesiones estuvieron atravesadas por el caos y los excesos, y esa tensión terminó filtrándose en la música. El resultado fue Life Is Peachy, un álbum de catorce canciones que profundiza el costado más oscuro y agresivo de Korn. Publicado el 15 de octubre de 1996, este disco consolidó a Korn como una de las bandas más singulares de la escena alternativa estadounidense, pero su importancia también está en el lugar que ocupa dentro de una transformación más amplia del mercado y la industria musical de los 90: el desarrollo de un sonido que, poco después, quedaría asociado al nu metal.

Counting Crows – Recovering The Satellites

Los Counting Crows se habían convertido en los reyes de las radios de rock adulto a mediados de los 90s. Su disco August And Everything After impuso un nuevo estilo de pop de guitarras, más animado pero a la vez melancólico que la herencia ochentera de este estilo de rock para gente adulta. Pero mientras su carrera profesional era un éxito, el cantante de los Counting Crows, Adam Duritz, tuvo que lidiar con el otro lado de la fama, el escrutinio permanente de su vida privada. No ayudó para nada su situación que haya salido no con una sino con dos actrices de Friends. En apenas un par de años se lo vio junto a Jennifer Anniston y a Courtney Cox. Y a partir de ahí se convirtió en presa facil para los papparazzi y miles de rumores. Para lidiar con eso Duritz se encerró en su casa con un cuadernito a escribir y escribir las canciones que se iban a convertir en su segundo disco, Recovering The Satellites. Fue un disco mucho más oscuro y menos amable que el debut, casi como una reacción incómoda a las canciones que los habían hecho famosos. Y aun así, debutaron en el puesto número 1 y aportaron más hits a una colección imbatible de exitazos para las radios de adultos.

Paula Cole – This Fire

Antes de convertirse en un nombre propio del pop de fin de los 90, Paula Cole vivía con tres roommates y comía arroz para poder ahorrar y armarse su propio estudio casero. Ahi fue componiendo y grabando canciones que acumulaba para armar su primer disco. Mientras tanto, tuvo un golpe de suerte cuando la convocaron para abrir los shows de Peter Gabriel donde logró hacerse amiga y hasta invitarlo a cantar en una de sus canciones. Cuando Paula juntó las canciones que consideraba suficientes, se internó un par de semanas solita en distintos estudios de New York a producir su disco debut, This Fire. Y lo de solita es solita en serio, porque Paula Cole canta y toca todos los instrumentos en todas las canciones del disco. Y este disco que parecía chiquito se convirtió en un boom subido primero a su canción Where Have All The Cowboys Gone, que se ganó tres nominaciones al Grammy. Y unos meses después se estrenó la serie Dawsons Creek que tenía otra canción del disco, I Don’t Want To Wait, como tema de apertura. Ya con ese otro empuje, Paula Cole se convirtió en la reina de MTV por unos años.

The Jon Spencer Blues Explosion – Now I Got Worry

A mediados de los noventa, Jon Spencer era una de las figuras más particulares del indie rock estadounidense. Al frente de la Blues Explosion, había construido una propuesta que mezclaba blues, punk, noise y una actitud provocadora imposible de clasificar. Con Orange, publicado en 1994, el grupo ya había ampliado un poco su paleta sonora experimentando con arreglos, ritmos y recursos de producción que iban más allá de la formación tradicional de guitarra, bajo y batería. Sin embargo, esa exploración no significaba que Spencer quisiera convertir a la banda en un producto más accesible o digerible. Su música seguía moviéndose en un territorio incómodo aunque enmarcado en la armonía del blues.

El 15 de octubre de 1996 llegó Now I Got Worry, un disco que recuperó buena parte de la energía más cruda de la banda. Spencer cantaba como si estuviera tratando de imponerse sobre el ruido y había blues, claro, pero también una dosis de distorsión y descontrol que convertía cada canción en una pequeña descarga eléctrica. El video de «Wail», uno de los temas del álbum, tuvo además un director tan insólito como apropiado para el universo de Spencer: el músico y comediante Weird Al Yankovic. La colaboración encajaba con el humor extraño y la vocación irreverente de un grupo que nunca pareció demasiado interesado en comportarse como una banda de rock convencional.

Chainsaw Kittens – Chainsaw Kittens

Desde fines de los ochenta, Chainsaw Kittens venía desarrollando una carrera al margen de las principales corrientes del rock estadounidense. Formada en Oklahoma y liderada por Tyson Meade, la banda combinaba punk, glam, melodías pop y una teatralidad atractiva y desconcertante a la vez. Durante los primeros años de la década del 90, el grupo compartió escenarios con bandas que estaban encontrando su lugar en el rock alternativo, entre ellas los Smashing Pumpkins. También trabajó con el productor Butch Vig, vinculado a algunos de los discos más representativos de aquella escena. Sin embargo, el reconocimiento comercial que parecía posible nunca terminó de llegar.

En 1996, la banda publicó su álbum homónimo a través de Scratchie Records, el sello independiente asociado a James Iha y D’arcy Wretzky, integrantes de Smashing Pumpkins. El disco mostraba una faceta más melódica y reflexiva, con arreglos que ampliaban el sonido del grupo y una textura tímbrica mucho más compleja: a las guitarras se sumaban otros instrumentos de cuerda como el violín y el cello y, por otra parte, algunos sintes Moog. Si bien este disco no los convirtió en una banda masiva, el grupo seguía explorando sus posibilidades compositivas dentro de esa combinación de melodía, oscuridad y sensibilidad pop.

The Lemonheads – Car Button Cloth

Para 1996 ya habían pasado tres años desde el disco Come On Feel The Lemonheads de los Lemonheads y la imagen pública de su lider Evan Dando estaba por el piso. La prensa lo pintaba como un drogadicto quemado que vivía del pasado y de mendigar ser banda soporte de grupos que sí estaban de moda. Pero en medio de todo ese quilombo personal, Dando se metió a grabar Car Button Cloth prácticamente solo. Él mismo tocó guitarra, bajo, piano y hasta un instrumento polémico que en los créditos figura literalmente como «Toilet Moog». Su única compañia fueron su baterista de siempre Murph y el productor Bryce Goggin. El resultado fue un disco más oscuro y agridulce que mostraba a un Dando más introspectivo, aunque sin perder esa ironía ni las melodías pegadizas eran su marca registrada.

Xzibit – The Speed Of Life

Antes de volverse ultra famoso tuneando autos en Enchulame La Máquina, Xzibit era apenas un nombre que aparecía como invitado en discos de otros raperos. Zxibit nació en Detroit pero se crió en Los Ángeles, donde se ganó un lugar dentro del Likwit Crew, una de las tantas familia de raperos californianos. Después de tirar un par de líneas en «Hit & Run» de Tha Alkaholiks y en «Free Style Ghetto» de King Tee, finalmente le llegó su turno de grabar un disco solista. El album se llamó The Speed Of Life y tenía un sonido crudo pero con detalles líricos y una producción musical que parecía ir a contramano del gangsta rap que representaba a toda la costa oeste. Esos sonidos de violines y las letras que denunciaban a los raperos que estaban en la música sólo por el dinero y la fama lo volvieron una especie de oveja negra en la escena musical negra de los 90s, pero como era genuinamente un tipo durísimo, nadie se animó a meterse con él.

Spiderbait – Ivy & The Big Apples

La banda australiana Spiderbait pasó de un disco a otro del trash-pop bizarro a transformarse en la banda alternativa número uno de su país. Ivy And The Big Apples, su tercer disco, se convirtió en disco doble platino y hasta se llevó el ARIA Award, o sea el Grammy australiano, al mejor lanzamiento alternativo del año. El disco es una mezcla caótica de fuzz de guitarras, jungle, reggae y hasta fusión entre jazz y rock setentero, eran inclasificables y cayeron en la bolsa del sonido alternativo no por afinidad sonora con el resto de las bandas de la movida sino porque eran realmente alternativos a todo lo que existía en ese momento.

Deja una respuesta