
https://go.ivoox.com/rf/183485723
En el episodio 294 de TDK 90s, empezamos a escuchar los discos editados en noviembre de 1996. Suenan desde el punk antipatria de Screeching Weasel al homenaje americano de Johnny Cash.
Screeching Weasel – Bark Like a Dog

La banda punk Screeching Weasel ya llevaban varios años hurgando en el underground cuando explotó el punk en todo el mundo allá por el 94. Pero lamentablemente ellos no estuvieron entre los grupos tocados por la varita de la fama, de hecho se habían separado ese mismo año. En ese momento tres de los integrantes,. Ben Weasel, Dan Vapid y Dan Panic, siguieron juntos con otro nombre, los Riverdales. Pero Lookout!, el sello que los había firmado, puso una condición: si querían grabar el segundo disco de los Riverdales, antes tenían que hacer uno de Screeching Weasel. El disco estaba planificado que salga en mayo de 1996, pero como no tenían el contrato firmado, no había plata para contratar el estudio. Se pasaron meses reservando y cancelando estudios. Y logicamente la relación con el sello se pudrió por completo y llovieron amenazas y denuncias cruzadas. Pero ahí entra Fat Mike, de NOFX, que conocía la banda, que había escuchado el disco y sabía que era una bomba y se los llevó para su sello, Fat Wreck Chords. El disco finalmente sale a la calle en noviembre bajo el nombre Bark Like A Dog, y termina siendo el más exitoso de toda la carrera de los Screaching Weasel, lleno de canciones rápidas y pegadizas sobre chicas malas y corazones rotos.
Chavez – Ride The Fader

Cuando se formó la banda Chavez, sus cuatro músicos tenían otras vidas ya establecidas y no estaban dispuestos a dejarlo todo por la loca chance de pegarla en el mundo del rock alternativo de los 90s. Lo que decidieron entonces fue: vamos a ensayar sólo cuando tengamos ganas. En cualquier versión de este universo y cualquier otro universo paralelo eso es receta de fracaso, pero a ellos les funcionó y largaron a rodar su carrera. Pero en 1996 empezaron a chocarse con los límites de su propia filosofía. Cuando estaban componiendo y luego grabando su segundo disco, Ride the Fader, no podían ponerse de acuerdo para estar los 4 en una misma habitación. El bajista Scott Marshall tenía mucho trabajo como actor, un par de otros miembros andaban perdidos por la vida y todo mientras el líder del grupo Matt Sweeney se pasaba más tiempo tratando de organizar una juntada que componiendo. Pero los Chavez tenían algo especial, y aún en esa situación de mierda lograron editar un disco que aumentaba su nivel de agresividad y sonaba fresco aún en una escena alternativa sobresaturada.
Johnny Cash – American II Unchained

Johnny Cash llegó a 1996 con una carrera que se había reencendido de la manera más inesperada. American Recordings, su disco de 1994 producido por Rick Rubin, que venía del hip-hop y del metal, lo había devuelto al centro de la escena con nada más que su voz y una guitarra acústica. Ese Cash sombrío y despojado le gustó tanto al público rockero como al country, que lo adoptó casi como un padre postizo. Rubin y Cash tenían que pensar el segundo capítulo, y la decisión fue cambiar de rumbo: en lugar de repetir la fórmula solitaria, sumaron a Tom Petty and the Heartbreakers, con quienes Rubin estaba trabajando en ese momento para la banda de sonido de la película She’s the One. Petty y su banda tenían raíces sureñas y una sensibilidad cercana a la tradición, lo que los volvía compañeros naturales para el Hombre de Negro. Se les sumaron invitados de lujo como Flea, el bajista de los Red Hot Chili Peppers, y Lindsey Buckingham y Mick Fleetwood, de Fleetwood Mac, además del guitarrista Marty Stuart, que tocó en ocho de las canciones.
Americana II. Unchained salió el 5 de noviembre de 1996, y su carta de presentación fue la versión que hizo Cash del tema “Rusty Cage” de Soundgarden. Ese le valió una nominación al Grammy. El disco mezclaba canciones propias con covers actuales del rock y clásicos de la tradición country. Con el tiempo, muchos ubican este disco entre los mejores trabajos de la colaboración Cash-Rubin. Es el álbum que logró demostrar que ese estilo de música folk americana de Cash permeaba todos los subgéneros del rock de los 90.
Indochine – Wax

En 1996, el Britpop era una conversación británica que el resto de Europa miraba desde afuera, y Francia, a pocos kilómetros del otro lado del canal, no era la excepción. Indochine llevaba quince años en la escena: Nicola Sirkis y Dominique Nicolas la habían fundado en París en 1981, y L’Aventurier había vendido más de 250.000 copias en 1982. Pero los noventa los encontraron en una transformación permanente. Un jour dans notre vie, de 1993, tuvo una recepción tibia, y Nicolas, el guitarrista fundador, se fue. Los hermanos Sirkis sumaron a Alexandre Azaria, ex Le Cri de la Mouche, y miraron hacia Londres, con Pulp y Blur siempre en el horizonte. Si la new wave y el Britpop eran más parientes de lo que parecían, ¿por qué no explorar ese cruce?
El álbum Wax de Indochine salió el 4 de noviembre de 1996 y fue el primer disco de la banda del que no participó Nicolas. Trece canciones y casi una hora de música, entre las que destacan los temas “Unisexe”, “Révolution” y “Drugstar”. Las ventas fueron flojas y el disco no entró en las listas, aunque Indochine no se rindió y unos años después sacaría Dancetaria, en 1999, disco que los volvería a poner en carrera.
Aphex Twin – Richard D. James Album

1996 encontró a una escena electrónica internacional atravesada por el drum n bass, ese estilo taquicárdico de baterías y bajos electrónicos que no sonaba a nada anterior. Fue tal el impacto de este estilo que terminó influenciando a artistas de todos los estilos. Incluso al propio Richard D. James, más conocido como Aphex Twin, que lo incorporó a su propio estilo de forma natural e incluso buscó darle toques orgánicos a una música tan extremadamente digital y robótica. Todo esto eclosionó en su disco titulado Richard D. James, su propio nombre real. Ejemplo de esa búsqueda de lo orgánico hibridado con lo digital fue su trabajo en los arreglos de cuerdas, para grabarlos se compró un violín en una feria de segunda mano, lo apoyó sobre una mesa, y se dedicó a samplear unas pocas notas sueltas. El disco fue un éxito que nadie esperaba: superó las 100.000 copias en menos de un año y obligó al artista a reconocer que ya no era más un friki encerrado en su habitación haciendo música, ya se había convertido en uno de los líderes de una escena internacional.
The Presidents Of The United States Of America – II

Pocas veces una banda tiene la oportunidad de sacar su nuevo disco en un día que encaja a la perfección con su nombre y que puede ser una obra maestra del marketing. Pero es justamente lo que hizo la banda norteamericana llamada The Presidents Of The United States Of America, que editó su segundo disco el 5 de noviembre de 1996, o sea el día exacto de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Y no era la primera vez que hacían algo así, ese mismo año como anticipo habían dado un recital el Día de los Presidentes en el Monte Rushmore, que es ese que tiene las caras de tres presidentes talladas en la piedra. Pero volviendo a la música, el grupo había editado un disco debut que sorprendió a todo el mundo y produjo tres hitazos que sonaron en todas las radios de Estados Unidos. Esta vez, con su segundo disco que se llamó simplemente Dos, intentaron repetirlo con su canción Match 5, que era el nombre del auto de Meteoro el personaje del animé. Y le fue bastante bien, era rápida y pegadiza, tocaba un ícono cultural para millones de personas y por supuesto estaba acompañada por un videoclip que te explotaba las córneas. Pero era imposible repetir el mismo fenómeno cultural de años atrás y a partir de ahí la banda fue desapareciendo lentamente hasta terminar siendo recordada como una one hit wonder.
Bodeans – Blend

Cuando los miembros de BoDeans eran dos adolescentes de un pueblito perdido de Wisconsin, vieron a Max Weinberg, el baterista de la E Street Band, en un café de su pueblo después de un show de Bruce Springsteen. Rápidos y con un cassette siempre a mano, le dieron su demo como ya habían dado decenas a cualquier músico semifamoso que se encontraran. Más de diez años después, en 1996, ya estaban grabando su sexto disco, llamado Blend, y si bien no invitaron al baterista, si lo hicieron con el tecladista de la E Street Band, Danny Federici. Y cuando se encontraron en el estudio le contaron la historia de aquel demo y Federici le contestó que ese cassette sonó tanto en los micros de gira de Springsteen que terminó rompiéndose dentro del pasacassette.
Nevermore – The Politics Of Ecstasy

Con la evolución y masificación del grunge en los 90, las bandas metaleras de Seattle quedaron fuera de plano. El grupo Nevermore nació de esa grieta. Warrel Dane y el bajista Jim Sheppard venían de Sanctuary, una de las pocas bandas de thrash de fines de los ochenta que había firmado con una major, y que había terminado atrapada en un limbo discográfico mientras un integrante se iba a probar suerte con sonidos más grunge. Dane y Sheppard se despidieron de Epic, firmaron con Century Media, y en 1995 editaron un debut homónimo. En 1996 sacaron además un EP, In Memory, con covers y material viejo de Sanctuary que dejó contentos a los fans. Pero todo eso fue el precalentamiento.
The Politics of Ecstasy salió en noviembre de 1996, grabado en Texas con el productor Neil Kernon, y era mucho más pesado y técnico que lo que habían hecho con anterioridad, además de tener un valor conceptual por sus referencias a la obra de Timothy Leary y letras conscientes y políticas. La crítica lo recibió bien, y Lollipop Magazine comparó la voz de Dane con la del Iron Maiden de la segunda época. Fue el último disco de O’Brien antes de irse a Cannibal Corpse. Tres años después, Dreaming Neon Black los puso en el radar de todo el metal, pero para muchos fans el verdadero comienzo de esa historia fue acá.