Julio de 1990, parte 4

En el episodio 27 de TDK 90s terminamos de escuchar los discos editados en julio de 1990. Suenan los los Didjits, otra de las bandas punk que no pasaron a la fama, los raperos de 2 Live Crew redoblando la apuesta contra la censura, Pantera con un disco definitorio para la historia del metal y el debut de los americanos de Jellyfish. También suenan los neozelandeses The Chill, corroborando el gran año que tenía la música kiwi, unos crudos Boo Radleys que luego serían importantes en la escena brit pop y Chumbawamba con el disco que les hizo caer la ficha de que se podía mezclar anarquismo y pop.

Didjits – Hornet Pinata

El catálogo del sello Touch And Go Records presentó al mundo una de las mejores selecciones de punk independiente americano de la década del 90. Y una de las bandas de su catálogo, Didjits, es quizá una de las que mayor potencial mostraban pero nunca terminaron de canalizarlo. Con un sonido garagero que a la vez admiraba los grandes riffs de guitarra de AC-DC, los Didjits se caracterizaban por sus shows maníacos, donde todo podía suceder. Por eso su inspiración teátrica, más que musical, provenía de su admiración por Jerry Lee Lewis y Little Richard, verdaderos demonios en los escenarios. Y si sumamos su atracción por la cultura white trash y un humor políticamente incorrecto que los metió más de una vez en problemas con la policía, la banda tenía todo para triunfar, o al menos llamar la atención de los medios nacionales. Pero nada de eso pasó, y su disco de 1990, Hornet Pinata, queda como recordatorio de la banda que siempre hizo lo que quizo, menos triunfar.

2 Live Crew – Banned In The USA

Aunque surgieron de la escena de Miami, los 2 Live Crew fueron mucho más conocidos en California. Empezaron autoeditandose a través de su sello “Fresh Beat Records”, primero con dos sencillos y luego, en 1986, con el álbum debut “2 Live Crew Is What We Are”. 

Ningún grupo de rap (salvo, quizás, los N.W.A) provocaron tanta controversia como los 2 Live Crew, especialmente por el contenido sexual y misógino de las letras del “As Nasty as they wanna be”, disco que sacaron en el 89 y que vendió más de dos millones de copias. Y Banned in the USA sale en respuesta a ese debate y al juicio que le hicieron por obscenidad (a ellos y a las tiendas de discos que distribuían el material, en muchos casos, a menores de edad). De hecho, fue el primer disco que llevó el sticker de Parental Advisory.

Pantera – Cowboys From Hell

Cowboys From Hell es el quinto disco de Pantera, pero de alguna manera también es el primero. En los hechos, es el primero con una discográfica grande, lo que les dio acceso a trabajar con un productor y estudios profesionales. La banda era tan impactante en sus shows por aquella época, que cuando un reclutador fue a escucharlos en vivo a Texas, llamó esa misma noche a su jefe para decirle que había que firmarlos sí o sí para el sello. Y recién ahí, la banda sintió que estaban aprovechando todo su potencial. El público sintió lo mismo apenas los golpeó en las costillas el sonido demoledor y compacto que emanaba de esos riffs de guitarra que parecían ametralladoras y la voz penetrante de Phil Anselmo. Cowboys From Hell es un álbum que se siente físicamente en todo el cuerpo y no sólo en los oídos. Y hasta el día de hoy, se mantiene como uno de los discos más influyentes de la historia del heavy metal.

Jellyfish – Bellybutton

Jellyfish se formó en San Francisco en 1989, y fue una iniciativa de Andy Sturmer, compositor y guitarrista de la banda, y de Roger Manning, en voces y teclados. Hacían una mezcla de power pop y rock clásico de los 70. Eran fans del jazz y del post-punk británico también. De todo eso salió un poco el sonido de la banda.

Hicieron su debut con el álbum Bellybutton, editado por Charisma Records en julio de 1990. En general, el disco tuvo muy buena recepción crítica y los videos de la banda pronto estuvieron rotando en MTV. Dos años más tarde, en 1993, sacaron un segundo disco, Spilt Milk, que no tuvo el mismo éxito que el anterior. Ese fue un poco el motivo de la disolución del grupo en 1994, además de los conflictos creativos que tenían entre ellos.

The Chills – Submarine Bells

El año 1990 fue sin dudas uno de los más ricos en la historia de la música neozelandesa. En ese momento perfecto se juntaron las bandas que venían sosteniendo la escena local desde mediados de los 80s, y los innovadores grupos que comenzaban a emerger. Y ahí, en ese contexto, se edita Submarine Bells, el segundo disco de la banda The Chills. Con un pop de guitarras que era marca registrada de la herencia neozelandesa pero que también encajaba a la perfección con lo que sonaba en las radios universitarias americanas. Ese sonido janglero, la presencia de teclados y sus letras que por momentos sonaban balbuceadas los emparentaba con sus colegas transpacíficos de REM, lo que ayudó a solidificar una pequeña pero fervorosa comunidad de seguidores en Estados Unidos.

The Boo Radleys – Ichabod And I

Ichabod and I es el álbum debut de los Boo Radleys, editado a través del sello indie Action Records. Poco tiempo después de que saliera, el baterista Steve Hewitt se unió a Placebo. Cuando grabaron este primer material, los Boo Radleys querían sonar a lo Dinosaur Jr. Ese era el objetivo, más que cualquier otra cosa. Sin embargo, es un disco que no suena para nada mal, al menos es divertido y bien en esa onda indie-shoegaze. Son 8 canciones que se pasan en menos de media hora.

Chumbawamba – Slap!

En julio de 1990, la banda anarcopunk Chumbawamba edita su disco Slap!, el primero en el que dejan de ser anarcopunks para volverse anarcopop, con toques de anarcoelectrónica y algo de anarcoexperimental. La banda de Leeds había comenzado su carrera en 1984 en los circuitos punks, donde su mensaje encajaba bien con la escena pero no tenía chances de exceder sus estrechos límites. Es por eso que con su cuarto disco deciden innovar y atacar al sistema con uno de sus productos más perfectos, la canción pop. Y más allá de la controversia que generó en sus antiguos fans esta mudanza de género, los Chumbawamba en ningún momento dejaron de escribir sobre los temas que sentían importantes. Por eso Slap! tiene letras que hablan de la revolución húngara, del activismo irlandés y de las protestas de Tiananmen Square, sólo que acompañadas de melodías agradables, beats electrónicos y coros pegadizos, una fórmula que años más tarde les daría uno de los hits más grandes de la década.

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