Noviembre de 1990, parte 1

En el episodio 40 de TDK 90s comenzamos a escuchar los discos editados en noviembre de 1990. Suena el psychobilly de los Reverend Horton Heat, el antecedente grunge de Toadies, los Echo And The Bunnymen en versión 90s y el disco de Scorpions que se convirtió en el soundtrack de la caída del comunismo. También suenan los Slowdive, The Pogues y dos singles de The Shamen y de EMF que serían los más bailados del año siguiente.

The Reverend Horton Heat – Smoke Em If You Got Em

El trío de psychobilly The Reverend Horton Heat y su primer disco, titulado Smoke ‘Em If You Got ‘Em. Lo grabaron en una sesión en directo desde el estudio y lo editaron a través de sub pop en noviembre de 1990. Los Reverend Horton Heat tenían, en ese momento, la particularidad de tocar con jeans ajustados y camisetas de AC/DC en lugar de los tradicionales trajecitos rockabilly. Y es que, en general, trataron también de separarse del purismo rockabily e hibridarse un poco con otros géneros como el punk, el country y el swing. Ellos mismos describen su sonido como un “punkabilly alimentado de country”, un poco de las escuela de los Cramps, otro poco de la de Johnny Cash.

The Shamen – En-Tact

The Shamen fueron una de las muchas bandas inglesas que cambiaron su sonido para adaptarse a la escena bailable que arrasaba en 1990. La diferencia es que ellos fueron una de los muy pocos que lograron el éxito con esta transición. Originalmente los Shamen hacían un rock psicodélico con algunos elementos electrónicos, pero en su disco En-Tact, ya su tercero, descartaron por completo el rock y se entregaron a las pistas. Lo que no perdieron fue la psicodelia y cierto espíritu místico, al que le inyectaron beats del hip hop y una producción casi completamente electrónica. Y de esa mezcla nació su gran hit, Move Any Mountains, que se convirtió en los años siguientes un hit internacional y en uno de los referentes de la música bailable de aquellos primeros noventas. Move Any Mountains iba a acumular más de 35 remixes diferentes en un año, convirtiéndola en la canción más remixada de la historia. El resto del disco tiene en la producción a un dream team de la escena, con Paul Oakenfold, William Orbit, Orbital y Meat Beat Manifesto haciéndose cargo de las canciones.

Toadies – Dig A Hole

Si bien algunas bandas asociadas a la movida grunge copiaron activamente la fórmula de Nirvana, Pearl Jam o Alice In Chains, hubo otras que aprovecharon el furor para hacerse conocidas, pero que ya venían trabajando un sonido similar aunque no pertenezcan a la escena de Seattle. Toadies es una de estas bandas. Y en noviembre de 1990 editan su primer single, Dig a Hole, que compartía con sus colegas la misma fascinación por los Pixies, con un bajo muy presente y una forma bastante inusual de cantar, pero siempre llenos de agresividad. Y esa agresividad no era gratis, porque la banda se formó como una reacción a la música que era popular en su ciudad de Dallas en aquel momento, lo que ellos describían como “esa mierda de música de hippies en patas”. El desprecio es siempre una buena motivación para el rock.

Echo & The Bunnymen – Reverberation

Justo después de la partida de Ian McCullogh y de la muerte del baterista de la banda, los Echo and the Bunnymen editaron el sexto disco de su carrera, el Reverberation. Con lo que quedaba del grupo, el guitarrista Will Sergeant y el bajista Les Pattinson convocaron a Noel Burke de St. Vitus Dance para sumar unas voces. 

Claro que, después de todo el drama, los críticos no fueron muy benevolentes con Burke y consideraron que la partida de Ian McCullogh era el final de los Bunnymen. Al fin y al cabo, el cantante y la banda eran casi sinónimos, Ian era una pieza indispensable de la formación.

EMF – Unbelievable

De Inglaterra también salió otro de los hits bailables que dominaron el 90/91 y pasaron a la historia como íconos de la década. La canción es Unbelievable de los EMF, que fue lanzada como single en noviembre de 1990 y luego incluida en el disco debut de la banda, Schubert Dip. Es muy difícil describir qué tiene Unbelievable para haberse convertido tan rápidamente en un éxito mundial. Es el groove hiphopero? Es la mezcla de rock y electrónica que deja a todos satisfechos? Es lo increíblemente pegadizo que resulta? Es la pausa antes de decir, que para muchos de nosotros fue gritar, Unbelievable? 

Lo concreto es que el single anduvo muy bien en Inglaterra en ese fin del 90, llegando al puesto número 3, pero cuando cruzó el océano y se metió en las radios y las pistas de baile norteamericanas, ahí realmente explotó. Llegó al tope de la Billboard y de ahí trampolín al resto del mundo.

Slowdive – Slowdive

En noviembre de 1990 los Slowdive editaron su primer EP que llevó el mismo nombre de la banda. Lo lanzaron a través de Creation Records y casi inmediatamente se ganaron a la prensa musical. Aunque el sonido es un poco precario, es claramente un producto de Slowdive, son marca registrada esos climas sónicos, haciendo uso de una metáfora visual, podríamos decir que pareciera sumergirnos en una neblina, una atmósfera cargada de espectros, una zona astral donde la imaginación de los hombres fabrica con líneas de fuerzas los fantasmas que los acosan o recrean en sus sueños, diría Roberto Arlt.

 The Pogues – Hell’s Ditch

Hell’s Ditch  es el quinto disco que sacaron los Pogues, el último con Shane MacGowan al frente de la banda, una de las voces más distinguibles de la década. El abuso de alcohol y drogas fue el motivo de su partida o expulsión del grupo. Los Pogues comenzaron su carrera artística en 1982 fusionando el punk con la música irlandesa. Los tres solían escuchar viejos discos de música tradicional y decidieron hacer sus propias versiones de esos temas. Con el tiempo, y más que nada en este disco, se distanciaron de esa primera impronta y orientaron más la producción al rock y el folk. Joe Strummer de los Clash estuvo a cargo de la producción y luego acompañó a la banda de gira en reemplazo de MacGowan.

Scorpions – Crazy World

En noviembre de 1990 se cerraron extra-oficialmente los 80s. Y el último puntazo de la década lo dio un himno, una canción que no sólo fue la última balada metalera exitosa en años, sino también una despedida a la guerra fría, a la Alemania dividida y al comunismo europeo. Los culpables fueron Scorpions, una banda alemana que ya tenía 20 años de carrera y ya había logrado en el 84 meterse en el top ten de la Billboard. Pero cuando se juntaron a grabar su decimoprimer disco, Crazy World, se respiraba algo diferente en el aire. Por primera vez en su historia, Klaus Meine, el cantante de la banda, llegó a los ensayos con una composición en su cabeza. Sólo tenía una melodía silbada y parte de la letra, que contó fue inspirada por la energía y el entusiasmo de los jóvenes soviéticos que había visto en su última gira. La canción era Winds Of Change y los rumores decían, y siguen diciendo, que en realidad la letra se la compuso la CIA para alentar la disidencia juvenil en la Unión Soviética. Montados a su hit, los Scorpions se volvieron una sensación internacional y música fue el soundtrack de unos 80s que se morían y unos 90s que arrancaban frescos y llenos de ilusión.

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