Diciembre de 1990, parte 2

En el episodio 45 de TDK 90s continuamos escuchando discos editados en diciembre de 1990. Suenan dos campanas del hip hop con Ice Cube por un lado y JVC Force por el otro, la entrada a los 90s del veterano Nick Lowe y los Durutti Column queriendo sonar modernos desde el corazón del acid house. También escuchamos discos de Royal Trux, Bongwater y The Brilliant Corners.

Ice Cube – Kill At Will

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Por cuestiones de censura, el nombre del EP Kill at Will de Ice Cube tuvo que ser renombrado como At Will. Salió a la venta el 18 de diciembre de 1990 a través del sello Priority poco después de la salida del Amerikkka’s Most Wanted, primer álbum de su carrera solista, que comenzó después de su paso por N.W.A. y su salida en no muy buenos términos. Ícono de lo más influyente en la industria del hip hop, por su rap intrépido y enfadado, Ice Cube no dudó en tocar temas políticos y raciales en sus letras, como “The Product” o “Dead Homiez”, tampoco en devolverle el diss a sus ex compañeros de banda, como en el último tema de este EP titulado “I gotta say what up!”.  

Ice Cube es considerado, hoy en día, uno de los artistas más representativos de la historia del rap. Como letrista y como MC, pero también como productor de Public Enemy, Cypress Hill y los Red Hot Chili Peppers y como actor en varias películas.

JVC Force – Force Field

JVC Force es otro grupo de hip hop que surge en Nueva York en los 80. Quizás el tema más conocido de ellos es “Strong Island”, aunque tuvieron dos discos relevantes en la escena, incluyendo Force Field de 1990. En este segundo álbum, el trío de raperos no cambia mucho el estilo de lo que ya venían haciendo en el Doin’ Damage pero sí que hay algunos hits representativos como “It’s a Force Thing”, considerado mejor tema Hip Hop House del año y “Trivial Pursuit” donde destaca el uso del sampling que es, en general, el punto fuerte del grupo.

Royal Trux – Twin Infinitives

Royal Trux fue una de las bandas capitales del rock experimental de los 90s. Y muchas de sus experimentaciones tuvieron que ver con los límites de lo tolerable al oído, estaban siempre forzándote a animarte a seguir escuchando cuando tu cerebro sólo pedía que se detenga. Los 90s fueron raros en ese sentido, alentando muchas veces esta clase de locura. Y en 1990 los Royal Trux editan su segundo disco, Twin Infinitives, que encima fue publicado como un doble vinilo. El disco es aún más ruidoso y agresivo que su debut, con una mezcla de gritos, guitarras descalibradas, detalles de sintetizadores y una aversión por cualquier tipo de estructura que se asemeje a una canción. El desafío es escucharlos y encontrar ahi esos detalles de Zappa, de Can, de Pere Ubu y todos los grandes de la música experimental.

Nick Lowe – Party Of One

En diciembre de 1990 salió también el Party of One de Nick Lowe. En la producción trabajó junto con Dave Edmunds y al igual que en Nick the Knife, su álbum de 1982, todas las canciones que se incluyen en este disco son de Lowe, no hay covers de otras bandas. Quien se ocupó de lanzar y distribuir el disco fue el sello Reprise aunque en 1995 se hizo una reedición con dos bonus tracks que salió por Upstart Records. 

Suenan las primeras estrofas de Honey Gun y escuchamos a un lowe que en tono juguetón, con mucho sentido del humor, como siempre, dice:“You better – / Stun me, stun me, stun me some”. Y así todo el disco: baladas country, folk, con algo de skiffle y algo de punk que también está, porque recordemos que Lowe viene de la movida del pub rock inglés que fue una de las principales influencias del punk. 

Además de cantar, tocar varios instrumentos y componer, Nick Lowe fue productor del sello Stiff y trabajó con figuras importantes como Elvis Costello y los Damned. De hecho, su estilo de producción es más crudo, despojado de ornamentos y de aficionado, por eso fue un referente para la estética DIY del punk. Mucho de este espíritu estaba en Stiff, claro.

Bongwater – The Power Of Pussy

Bongwater fue el proyecto del guitarrista Mark Kramer y la actriz Ann Magnuson, que mezclaba la palabra hablada con la experimentación musical para llevar un mensaje feminista al estilo feminista de los 90s, con pura bilis. Y, muy atinadamente, su penúltimo disco, editado en 1990 se llamó The Power Of Pussy, el Poder de la Concha. Y aunque uno pueda imaginar que una banda tan in your face habrá tenido problemas para sonar en las radios, encontraron su refugio en el circuito de radios universitarias, que no sólo se animaban a pasar sus canciones sino que también los festejaban como líderes culturales del movimiento.

The Durutti Column – Obey The Time

The Durutti Column fueron la banda rara dentro del ya bastante ecléctico movimiento post punk inglés. Y en particular, de la pandilla de grupos mancunianos agrupados en el mítico sello Factory Records. Llegado 1990 eran uno de los pocos de la primera camada que aún continuaban en pie, y casi como proclamación, bautizaron a su octavo disco Obey The Time. Este obedecer al tiempo, o a la época, tiene una doble referencia. Por un lado al pasado, porque es una frase extraída del Otelo de Shakespeare. Y por otro lado al presente de ese momento, porque el disco fue grabado en plena euforia del acid house, que tuvo su epicentro en su propia ciudad de Manchester. Así que casi como un mandato, los Durutti Column reemplazaron la batería por bases electrónicas, adaptaron sus teclados e hicieron su propia versión de la música de moda. Y no fueron del todo bien recibidos, con algunas críticas con bastante malicia. Por ejemplo les han dicho que es un disco de “música para películas que nadie quiere ver” o “música new age para gente que le da vergüenza comprarse discos con el nombre de un compositor”. Con el tiempo, el disco comenzó a ser más aceptado pero nunca entra en las listas de favoritos de los Durutti Column.

The Brilliant Corners – Hooked

Inglaterra dio al mundo muchísimas bandas de pop guitarrero durante los 80s. Algunas de ellas se convirtieron en superestrellas y tienen seguidores hasta el día de hoy, pero otras nunca lograron emerger al mainstream y quedaron escondidas en la historia musical como pequeños tesoros. The Brilliant Corners es una de estas bandas. Formados en Bristol en 1984, sus discos estaban llenos de ganchos y melodías y coros pegadizos, pero por algún motivo no lograron conectar con el público masivo. Y en 1990 editan su cuarto álbum, Hooked, en el que se animan a salirse un poco de su fórmula tradicional y suman algunos elementos más rockeros del shoegaze, uno de los géneros de moda en la Inglaterra de aquel año. Pero tampoco logran llamar la atención ni de las revistas musicales ni del púbico, y encima hicieron enfurecer a sus pocos fans más puristas. Y sin embargo Hooked está lleno de grandes canciones, e incluso muchas de ellas anticipaban cierta sonoridad que volvería con todo en el surgimiento del brit pop a mediados de la década. Lamentablemente, para esa época la banda ya se había separado.

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