Junio de 1991, parte 3

En el episodio 66 de TDK 90s seguimos escuchando los discos editados en junio de 1991. Suenan dos discos punk de bandas del underground que no lograron la fama de algunos de sus otros colegas: Down By Law y Samian. También escuchamos discos de Dr Feelgood, Beat Happening, Yello, Van Halen y 3rd Bass.

Samiam – Soar

A finales de los 80 y principios de los 90, la costa californiana albergaba una escena punk incipiente de la que participaron bandas como AFI (A Fire Inside), Green Day, Rancid, Samiam y muchas otras. Algunas de estas bandas se hicieron súper famosas y esas historias más o menos las conocemos, pero Samiam no tanto, aunque el “Clumsy”, disco que sacaron por Atlanta en el 94, tuvo bastante repercusión y mucha difusión por MTV.

Pero previo a eso, en junio de 1991, el quinteto californiano lanzó el álbum Soar a través de un sello independiente: New Red Archives. El disco fue co-producido por Brett Gurewitz de Bad Religion, otra banda de la misma movida. 

Del Soar destacan unas cuantas canciones como Clean, Ed Says y Where D’Ya Go? y musicalmente suena redondito de principio a fin. Al día de hoy, los Samian llevan 8 discos de estudio y sin planes de detenerse. 

Down By Law – Down By Law

Del circuito del punk californiano surgió una de las bandas con menos cartel pero más pedigree de todos los 90s, Down By Law. El guitarrista Dave Smalley había pasado por las filas de los legendarios All a fines de los 80s, pero eventualmente se fue, y con la idea fija de crear su propio grupo. Y para hacerlo recluta a algunos conocidos de la escena punk de Los Angeles que ya tocaban en bandas Clawhammer y Chemical People.

Casi instantáneamente se meten a estudio y escupen un primer disco que se llama igual que la banda, Down By Law. Por el poco tiempo de ensayos juntos, la mayoría de las canciones son de autoría exclusiva de Dave Smalley y obviamente todavía no tenían un sonido definido. Por momentos parecían un clon más de Bad Religion, por momentos se les salía el corazón rockero y por momentos sí empezaban a aparecer algunas pistas de la banda que iban a ser. Melodías, intensidad pura, armonías vocales y una actitud de hierro.

Dr. Feelgood – Primo

Una de las bandas que pelea por el título a los más trabajadores de la historia del rock son los Dr Feelgood. En 1991 cumplían 20 años juntos y lo festejaron con un disco que rompió una sequía de nuevo material que los tenía afectados desde mediados de los 80s. Pero aunque llevaban un tiempo sin sacar un disco, la banda nunca detuvo sus giras, y seguían dando más de 100 shows por año. Por eso no se los nota oxidados en Primo, sino llenos de energía y ganas de mostrar que seguían vivos. En el clima musical de 1991 la realidad es que el álbum no llamó la atención y sólo entusiasmó a sus fans, pero eso a estos vejetes poco les importó y siguieron su camino.

Beat Happening – Dreamy

Beat Happening es una de las bandas independientes americanas de los 80 que más admiro. La música es súper sencilla y el sonido muy rústico, guitarra, voz, batería, pero la energía que tiene el trío es tremenda y fue una de las tantas bandas que Kurt Cobain contaba entre sus influencias.

Son también los referentes de la escena indie lo-fi de la ciudad de Olympia, en el estado de Washington. Empezaron en el año 83 y ya en el 85 sacaron un disco debut a través del sello autogestionado K Records. A este álbum le siguieron “Jamboree”, del 88, “Black Candy”, del 89 y “Dreamy” de 1991. Con este último, se hicieron aún más conocidos dentro de la comunidad indie DIY americana y en el verano de 1991 Calvin Johnson organizó el Festival Internacional de Pop Underground, un evento legendario del que participaron más de 50 bandas, entre ellas Bikini Kill, Fugazi y Scrawl, todas alineadas en contra del mercado multimillonario de la música liderado por unas pocas compañías discográficas.

Yello – Baby

Baby es el séptimo disco de estudio que sacó la banda Yello con el sello Mercury Records. Este dúo de música electrónica formado por Dieter Meier y Boris Blank empezó su carrera a finales de los 70 en Suiza y entre sus temas más famosos podemos mencionar The Race (un homenaje a Autobahn de Kraftwerk) y Oh Yeah, que suele utilizarse en las escenas de los Simpsons donde aparece Duffman.

Después de sacar Flag, su disco quizás más comercial, de 1988, apareció Baby, que continuaba la onda de los ritmos latinos que ya aparecía en su predecesor y que, de alguna manera, se volvió la firma característica del grupo. Con estos dos discos y el que le sigue, Zebra de 1994, tuvieron una significativa influencia en muchos DJs y compositores del género electrónico. Continúan aún en actividad y hace poquito, en el 2020, sacaron su decimocuarto disco.

Van Halen – For Unlawful Carnal Knowledge

En 1991 Van Halen dio una de las últimas demostraciones del poder del rock clásico antes de que la industria sea tomada por asalto por el movimiento grunge. En junio de este año editaron su noveno disco, For Unlawful Carnal Knowledge, y se fueron directo al puesto número 1 de la Billboard, y se mantuvieron ahí por tres semanas.

Después de un período ochentero en el que la banda había adoptado, para muchos fans, con demasiado entusiasmo a los sintetizadores, esta fue una vuelta a las guitarras al frente y un sonido hard rock. Y los sintetizadores directamente a la basura, no suenan ni un segundo en este disco, y fueron reemplazados por completo por el sonido de pianos. En eso, al menos, Van Halen reconoció que los 80s habían terminado.

3rd Bass – Derelicts Of Dialect

El barrio de Queens, en New York, es el lugar de nacimiento del rap como medio de expresión de la cultura negra americana. Y es 10 años después también el lugar de nacimiento de 3rd Bass, una banda de blanquitos que se apropiaron de cada una de las aristas del hip hop, menos el color de la piel. Pero estos blanquitos tenían credibilidad de la escena, al fin y al cabo eran nativos de Queens y giraban junto a colegas negros todo el tiempo.

En 1991 la banda edita su segundo álbum, Derelicts Of Dialect, y recibe automáticamente un guiño de la crítica por el compromiso con la tradición del barrio y por no venderse en busca de un hit fácil. Irónicamente, una de sus canciones más duras en la letra, Pop Goes The Weasel, termina siendo un hit en los rankings pop. Todo por usar un sample super pegadizo, pero especialmente porque la canción era un gran fuck you a Vanilla Ice, el blanquito que sí usaba al hip hop sólo para hacerse famoso.

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