Septiembre de 1991, parte 2

En el episodio 77 de TDK 90s seguimos escuchando los discos editados en septiembre de 1991. Suenan los Guns N’ Roses con el disco más anticipado de toda la década, Hole con su disco debut con una Courtney Love mostrando los dientes y Talk Talk con el último disco de un genio en plena mutación. También escuchamos discos de The Smithereens, Pegboy, Saint Etienne, Uncle Tupelo y Billy Bragg.

Guns N’ Roses – Use Your Illusion

1991 tuvo discos que sorprendieron, discos que decepcionaron, y discos que confirmaron. Pero uno sólo se lleva el premio al disco más esperado del año, que encima fue un disco doble. Lo adivinaron ya? Es el Use Your Illusion, parte 1 y parte 2 de los Guns N’ Roses. Pero para entenderlo hay que retroceder en el tiempo hasta 1987, ese año se editó Appetite For Destruction, el primer disco de la banda y que armó un quilombo bárbaro. Polémica por la ilustración de la tapa, polémica por la personalidad de Axl Rose, polémica por las letras de las canciones, polémica por el pelo de Slash. Bueno, no, esa no, el pelo de Slash es lo más.

Appetite For Destruction no rompió con el molde de las bandas de metal surgidas de Los Angeles pero sí lo llevó a otro nivel de perversión, de peligrosidad. Ahora suena gracioso pero los Guns N’ Roses daban miedo. Y rockeaban, y podían escribir hit atrás de hit.

Y después de 4 años de espera, la juventud, más que nada los adolescentes estaban excitadísimos por tener nuevas canciones. En ese contexto aparece Use Your Illusion, que automáticamente debutó en el puesto número 2 de la Billboard. Ya dijimos que era un disco doble, pero con un pequeño detalle, cada uno de los dos discos se vendía por separado y a precio completo. El 1 vendió casi 700.000 copias en la primera semana y el 2 casi 800.000, o sea en total un millón y medio de discos en una semana. Son números que no sólo no existen ahora, tampoco existían en ese momento. Y al valer cada disco un precio completo, ningún adolescente podía realmente comprarse los dos, al menos no los dos juntos. Así que había que elegir uno y un poco casarse con la elección, porque al día siguiente había que ir a la escuela y defender con tus amigos por qué el que elegiste vos era mejor que el que eligieron ellos. El mejor es el 2 y yo elegí bien, punto. El 2 tenía You Could Be Mine, el tema de Terminator 2 y nada le gana al tema de Terminator 2. Pero además los Guns hicieron una genialidad de marketing que fue poner la canción Don’t Cry, el lento que todo el mundo quería, en los dos discos pero con distintas letras. De todas formas, elijas el que elijas ibas a estar bien y si al final te arrepentías un poco de a elección, siempre había un amigo con el otro para poder grabarte en cassette. 

Es posible que no exista ningún otro disco doble en toda la historia de la música que tenga tantos hits y que haya fomentado la socialización entre amigos como Use Your Illusion.

Hole – Pretty On The Inside

En septiembre de 1991 le llegó el turno a Courtney Love de demostrar que toda esa actitud que venía prepoteando en los escenarios y en algunos singles, podía plasmarla en un disco. El debut de Hole, su banda, se llamó Pretty On The Inside, y sí lo plasmó. El tema era conseguir una productora, Courtney quería sí o sí una productora mujer, que entienda el sonido de la banda y que lo pueda elevar al nivel siguiente. Y la opción 1, 2 y 3 era Kim Gordon de los Sonic Youth. A Courtney no se le ocurría nadie más que estuviera al nivel. Y lo que hizo fue armar un paquetito, meter los simples de la banda, una carta muy emotiva pidiéndole que sea su productora y un broche de pelo de Hello Kitty como el toque final. No sabemos si fueron los singles o el broche de Hello Kitty lo que convenció a Kim Gordon -fueron los singles- pero la reina del noise aceptó producirlos. 

Pretty On the Inside es duro, es Courtney, es Kim, es Hole, es una palabra que se usaba mucho en aquel momento, es abrasivo… te carcome el oído y el cerebro. Pero una abrasión con goce, porque un poco te libera. El disco fue la joyita de los críticos musicales de ese año, a pesar de no haber sido tan popular con el público. Entró entre los 20 mejores discos del 91 para la revista Spin y hasta se llevó el puesto número 1 de disco del año para el Village Voice, la publicación cultural más relevante de New York.

The Smithereens – Blow Up

“Un álbum ecléctico que despliega todas y cada una de nuestras influencias musicales”, así describe el compositor Pat DiNizio al cuarto disco de su grupo the Smithereens, álbum titulado Blow Up. ¿Cuáles son? Bueno, todo el Motown en los arreglos de cuerdas y voces de “Too Much Passion” o la letra de la balada “Evening Dress” inspirada en un cuento del japonés Yukio Mishima. Este es también un disco en cierto punto colaborativo: se sumaron Dianne Warren y Julian Lennon en “Get a Hold of My Heart” y “If You Want the Sun to Shine” respectivamente. Y todo esto entra en la licuadora y “voilà”, tenemos un disco recontra pop, cargado de riffs rockeros e intertextos o, como dijo DiNizio: “the ultimate pop sampler”. 

Pegboy – Strong Reaction

Algunos discos de principios de los 90s envejecieron con gracia y otros terriblemente mal. Y dentro del movimiento punk hay de los dos bandos. Y son algunas de las bandas menos conocidas, de esas que nunca lograron volverse famosas, las que mejor paradas quedan hoy, 30 años después. Pegboy es una de esas bandas.

Se formaron en 1990 de las cenizas de bandas como Bloodsport, Bhopal Stiffs, y especialmente los influyentes Naked Raygun, armando una especie de dream team de muertos vivos del punk. Y después de un EP logran grabar y editar su primer disco, Strong Reaction, que suena como tiene que sonar, con esa ferocidad punk pero también como no debe sonar, con cierta melancolía y fragilidad. La verdad es que no tuvieron éxito, pero dejaron una marca en varias bandas punk que los tuvieron de modelo para mezclar el punk con la escena alternativa y los gritos y gruñidos con las melodías.

Saint Etienne – Foxbase Alpha

Entre el segundo verano de amor y la escena indie dance británica se ubica el proyecto del trío Saint Etienne. La moda, la sensación de hedonismo, la libertad y el amor junto con el baile y las drogas es lo que define un poco la escena acid house y las culture club. Ese estilo es el que toma Saint Etienne también para producir el Foxbase Alpha, su primer disco de estudio publicado en el año 1991. Se suma a esto esa otra influencia del pop bubblegum de los 1960, en las melodías y en los samples que se incorporan al disco a través de citas de fragmentos de películas y canciones. 

Así, los sonidos sintetizados y los ritmos bailables del dance y el dub se ponen al servicio de la canción, en un sentido más clásico, desde lo compositivo. En cuanto al contenido temático de esas canciones, predomina el tono introspectivo y romántico y, en resumidas cuentas, podríamos decir que se trata de un disco amigable y accesible que habla sobre lo que se gana y se pierde en el amor, sobre la adultez, que resulta un tanto chic y un tanto snob y es también profundamente británico. Y quizás por eso no tuvo en su momento la posibilidad de “pegarla” en Estados Unidos.

Un poco de paisaje para imaginar el mood: el sol sale sobre Londres y comienza la primavera. Mirás alrededor y ves que la gente está re enamorada, va de la mano, se besa, se abraza. La gente anda en shorts y camisa manga corta, el tráfico, los turistas, los niños en las plazas. Y el que no está con alguien, el que está solo (o sola) va con un walkman pateando la calle. En el walkman suena Saint Etienne.

Talk Talk – Laughing Stock

Qué banda extraña eran los Talk Talk. En realidad más que la banda, qué tipo extraño era Mark Hollis, uno de esos genios musicales con un cerebro demasiado desarrollado para estar en una banda pop pero que de todas formas está en una banda pop. Así grabaron 4 discos durante los 80s en un estilo de synthpop sofisticado, pero no sofisticado por la moda como eran muchos de sus colegas. Sofisticado por lo finas de sus composiciones, sus arreglos, sus aspiraciones… por algo los discos de Talk Talk están entre los que mejor envejecieron de toda la década.

Y el quiebre definitivo llegó en 1991 con el quinto disco de la banda, Laughing Stock. Acá ya Mark Hollis hacía absolutamente lo que él quería, y en ese momento él quería hacer un disco mucho más ambiental y climático, lo más alejado del pop posible. En lugar de synthpop, su inspiración fue más por el lado del jazz y las composiciones clásicas. Y convocó a un batallón de músicos invitados a los que puso a tocar durante horas, probando cada variación, cada overdub mil veces hasta lograr plasmar en sonido lo que él escuchaba en su cabeza. El resultado es un disco difícil de entrarle, pero con una belleza que nadie lograba en ese momento de la industria musical.

Uncle Tupelo – Still Feel Gone

Los Uncle Tupelo fueron una de las bandas más preciosas pero también destinadas a la implosión desde su mismo nacimiento. Con dos figuras tan fuertes y prolíficas como Jeff Tweedy y Jay Farrar a la cabeza, estaban garantizadas genialidades pero también guerras de egos. Por suerte en 1991, sus egos todavía no estaban del todo desarrollados porque su éxito era muy relativo y super chiquito.

Y además tenían un enemigo en común, su propia discográfica. Resulta que el disco anterior, No Depression, llamó la atención entre la comunidad country y hasta llegaron a aparecer en la revista Rolling Stone como una de las nuevas estrellas de la música americana. Pero su discográfica, Rockville Records, se negaba a pagarles ni un peso de regalías. Enojados, en lugar de declararse en rebeldía, lo que hacen es encerrarse por 17 días en una granja de Massachusetts a grabar otro disco, Still Feel Gone. La ironía es que no iban a recibir nada de regalías por este disco tampoco y al poco tiempo terminaron firmando contrato con una multinacional. Porque acá ya se veía que tanto Farrar como Tweedy, estaban para las grandes ligas de la escena alternativa.

Billy Bragg – Don’t Try This At Home

Don’t Try This at Home es el sexto disco del músico folk Billy Bragg. Ya venía pensando en salir de gira con una banda desde hacía tiempo pero fue con este proyecto que finalmente lo llevó a cabo. Lo llamó entonces al ex Smiths Johnny Marr (que también ayudó en la producción del tema “Sexuality” de este disco), a Peter Buck y Michael Stipe de R.E.M y a Kirsty MacColl que hicieron lo suyo y aportaron fuerza y musicalidad a las letras y melodías de Bragg.

Hablar de política y amor es lo suyo, también lo hace en este disco, aportando siempre esa forma tan humana de abordar los conflictos sociales. En Don’t Try This at Home encontramos un poco de todo esto: hay algunas canciones que se insertan dentro de esa tradición de protesta como “Rumours of War”, sobre la guerra del Golfo, “The Few” o “North Sea Bubble”, pero en general se trata de un álbum que estuvo más orientado al pop comercial y, por eso, están también esas otras canciones que hablan del amor o de su familia, como “Tank Park Salute”, tema que habla de la muerte de su papá cuando él tenía 18 años.

Recordemos, brevemente, que Billy Bragg fue la figura principal del movimiento anti-folk de los 80 en Inglaterra, pensador de izquierda y defensor del movimiento obrero. Desde lo musical, también ha sido un gran admirador de la obra de Woody Guthrie y Bob Dylan y sus comienzos fueron en una banda punk. Más tarde, rindió homenaje a todas estas influencias, hizo el “Mermaid Avenue” con Wilco, un disco homenaje a Woody Guthrie con versiones de las grabaciones encontradas por la hija de Guthrie y con el grupo Anti-Flag cantó varias versiones de los Clash.

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