#275 Junio de 1996, parte 2

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En el episodio 275 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en junio de 1996. Suena Placebo entrando a escena y poniendo de moda al glam otra vez, además de mucho rock y bizarreadas británicas.

Placebo – Placebo

Placebo nació de un encuentro casual en 1994 en la estación de South Kensington, en Londres. Brian Molko y Stefan Olsdal se cruzaron ese día. Olsdal llevaba una guitarra en la espalda, Molko lo invitó a verlo tocar en un bar, y esa misma noche decidieron formar una banda. Los dos habían estudiado en el mismo colegio en Luxemburgo sin haberse conocido del todo. Brevemente llamados Ashtray Heart, empezaron a tocar en un departamento de Deptford con instrumentos de juguete y una estética de travestismo deliberado que era, según Molko, una declaración política contra la cultura machista que dominaba la escena británica del momento. El Britpop reinaba, el grunge agonizaba, y ellos llegaban con maquillaje, letras sobre drogas, sexualidad y angustia adolescente, y una mezcla de post-punk, rock de estadio y melodrama que desconcertaba a todo el mundo. El baterista elegido fue Robert Schultzberg, conocido de Olsdal desde el internado en Suecia, aunque la primera opción siempre había sido Steve Hewitt, que en ese momento estaba ocupado con otra banda. El disco debut de Placebo salió el 17 de junio de 1996 y rankeó muy bien en las listas británicas. La NME los describió como «peligrosos, misteriosos y absolutamente adictivos». Schultzberg fue echado en agosto de ese mismo año y reemplazado finalmente por Hewitt, el baterista que siempre quisieron. Uno de los primeros shows de esa nueva formación fue en la fiesta de cumpleaños número 50 de David Bowie en el Madison Square Garden, porque Bowie era fan. Ese era el mundo en el que Placebo irrumpía. Y las canciones de ese primer disco, que te compartimos ahora, siguen sonando igual de urgentes treinta años después.

Dodgy – Free Peace Sweet

La banda Dodgy tiene su génesis con dos amigos, Nigel Clark y Matthew Priest que se conocían de la ciudad de Birmingham, donde habían tocado juntos en una banda gótica llamada Three Cheers for Tokyo. Ellos después se mudan a Londres en 1988 y ponen un aviso en el diario que decía «se busca Hendrix», y así apareció Andy Miller, el guitarrista que completó el trío. Antes de grabar nada, se pasaron ocho meses seguidos tocando como residentes de un bar de vinos en Kingston. Ahí fueron construyendo su sonido de armonías vocales y melodías soleadas que terminó convirtiéndose en una de las facetas del Britpop, este britpop más veraniego y alegre. En el 96, con su sonido y estética ya sólidos, editan su tercer disco Free Peace Sweet, y en un contexto de hit detrás de hit que escupía la industria musical británica, los Dodgy se anotan con uno, Good Enough, que los representaba a la perfección.

The Fall – The Light User Syndrome

The Fall era, en 1996, una banda de culto de Manchester con casi veinte años de carrera, más de sesenta músicos que habían pasado por sus filas, y un único denominador común inamovible: Mark E. Smith, su fundador, vocalista y amo absoluto del proyecto. Smith había formado la banda en 1976, inspirado por uno de los míticos conciertos de los Sex Pistols en Manchester. Desde entonces, construyó un universo propio de post-punk abrasivo, melodías repetitivas e hipnóticas, letras críticas, un humor sombrío, y un acento mancuniano que era en sí mismo un instrumento. Su influencia llegó a Pavement, Sonic Youth, Arctic Monkeys y LCD Soundsystem, pero The Fall nunca fue una banda masiva. Ese era exactamente el punto. The Light User Syndrome, su decimoctavo álbum, salió el 10 de junio de 1996 en medio de un caos interno notable incluso para sus estándares: el guitarrista histórico Craig Scanlon había sido despedido durante las sesiones de grabación, Brix Smith, su ex esposa y guitarrista, grabó el disco casi entero sin que Mark estuviera presente, y él apareció recién el último día a grabar la voz. La gira de presentación fue desastrosa porque estaba alcoholizado y se portaba mal, Brix abandonó la banda en el soundcheck de un show en Motherwell, y el bajista Steve Hanley declaró que uno de los conciertos en Worthing fue el peor de la historia de The Fall. Y sin embargo, la banda se ubicó tres veces en el Festive Fifty de John Peel ese año, más que cualquier otro artista. Eso era The Fall: el caos como método, y la genialidad como resultado accidental.

A House – No More Apologies

A House fue una banda de Dublin que vivió una bendición_maldición: tenían el talento suficiente para ser famosos pero también la mala suerte suficiente para no llegar a serlo. El ejemplo más doloroso fue: cuando su canción Endless Art se convirtió en el tema más reproducida de toda la BBC durante dos semanas seguidas en 1991. Pero… con ellos siempre hay un pero… su sello discografico Setanta no tenía capacidad para fabricar suficientes copias del single para cubrir la demanda y se perdieron de vender miles de discos y encima no pudieron entrar en el ranking. Pero la banda siguió adelante disco tras disco, construyendo una obra de indie rock irónico y amargo que la prensa amaba y el público masivo ignoraba. Hasta llegar a su despedida en 1996 con su quinto y ultimo disco, No More Apologies, para toda la banda el mejor de su carrera, pero como siempre, para el publico uno más de estos irlandeses a quienes nadie extrañó.

Sloan – One Chord To Another

La banda Sloan llegó a la grabación de su disco One Chord To Another en un situación caótica y bastante inusual. Chris Murphy y Jay Ferguson querían grabar un último disco principalmente para financiar su propio sello, Murderecords. Patrick Pentland quería seguir y Andrew Scott estaba viendo qué pasaba. Con ese nivel de entusiasmo colectivo, grabaron el disco, que les llevó apenas un par de semanas y un presupuesto de diez mil dólares. El disco encapsuló el sonido clásico de Sloan, con las influencias bien claritas y fuertes, los Beatles, los Kinks y los Sex Pistols, todos juntos en un formato perfecto para las radios de rock. Y se ganaron el premio de la música canadiense, el Juno a mejor disco de rock alternativo del año, lo que no calmó los conflictos internos ni les permitió dar un salto a Estados Unidos.

The Mike Flowers Pops – A Groovy Place

La historia de Mike Flowers Pops empezó como una broma. Resulta que un productor de la BBC reclutó al cantante Mike Flowers para un programa de Radio 1 con una premisa clara y simple pero muy original: reversionar los hits de 1995 pero en versión easy listening. Y la primera que eligieron fue “Wonderwall”  de Oasis. Pero el gag, la broma, la mentirita, es que cuando lo presentaron al aire lo anunciaron como la versión original de la canción, grabada en la década del 60. El chiste funcionó tan bien que Noel Gallagher, que estaba en Estados Unidos en ese momento, recibió un llamado de un ejecutivo de su discográfica preguntándole si él realmente había escrito el tema. Fue tal el éxito de la canción, que terminó metiendose en los rankings… y conviviendo con la original de Oasis. Hubo un momento incluso que había dos Wonderwalls en el top ten britanico. De ahi derecho a grabar un disco completo de covers de la historia del rock alternativo que se llamó A Groovy Place y a desarrollar una carrera recorriendo bares como un atractivo elegante pero rockero para acompañar el whiskey.

Core – Revival

Core era un trío de New Jersey formado por los hermanos Finn y Tim Ryan, guitarrista y baterista respectivamente, junto al bajista Carmine Pernini. La banda fue parte integral de la escena de Jersey que también produjo a Monster Magnet y The Atomic Bitchwax, un circuito underground de rock pesado, psicodélico y denso que en los noventa encontró en Atlantic Records un aliado. En 1996, la discográfica firmaba bandas raras con la lógica de «supongo que a los chicos les va a gustar esto», y así fue como Melvins, Mr. Bungle y Kyuss también terminaron en major labels. Core entró en ese grupo y publicó por Atlantic Revival, su debut, producido por Billy Anderson, el mismo que trabajó con Sleep y High on Fire, y el resultado fue un sonido sludgy y aplastante, con canciones largas de hasta diez minutos que mezclaban metal, jazz y rock clásico en una misma masa pesada. La banda salió de gira con Fu Manchu, Clutch y Orange 9mm, es decir, con lo mejor de ese mundo.

Grant Lee Buffalo – Copperopolis

Los Grant Lee Buffalo llegaron a mitad de los 90s muy desgastados pero inspirados de su gira de dos años por el mundo, teloneando para REM y Cranberries. Así que cuando finalmente volvieron a Los Angeles en el verano del 95, Grant Lee Phillips se encerró a componer con una obsesión nueva: el disco Pet Sounds de los Beach Boys. El piano empezó a aparecer en sus canciones por primera vez y en meses nació su disco Copperopolis. Más melódico y menos rockero que sus antecesores, el disco tomó riesgos innecesarios para una banda de la escena alternativa que sabía como satisfacer a su audiencia.  Su sonido  dejó de ser áspero y se volvió más pulido que que nunca, con steel guitar, cuerdas, teclados y bronces sumados al trío base. Pero ni estos movimientos los hicieron transicionar a las radios de pop, y siguieron siendo una banda de culto, aunque eso si, seguían teniendo como su fan número 1 a Michael Stipe.

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