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En el episodio 277 de TDK 90s, terminamos de escuchar los discos editados en junio de 1996. Suena la banda más subestimada de la escena de Seattle, los Screaming Trees, además de ska, rock bien argentino y alguna despedida ochentera.
Screaming Trees – Dust

Screaming Trees nunca tuvo suerte con los tiempos. Firmaron con una major antes que casi todos sus contemporáneos de Seattle, y con Sweet Oblivion en 1992 habían rozado el éxito: MTV pasaba sus videos, «Nearly Lost You» sonaba en la banda de sonido de la película Singles, y vendieron 300.000 copias. Pero justo cuando el grunge explotaba a nivel masivo y sus amigos de Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden se convertían en superstrellas, ellos se tomaron un descanso largo. Mark Lanegan aprovechó para grabar material solista y recién cuatro años después de Sweet Oblivion, se volvierona juntar y grabaron el álbum Dust, editado el 25 de junio de 1996. Producido por George Drakoulias, el mismo de los Black Crowes y los Jayhawks. El guitarrista de Pearl Jam Mike McCready tocó en «Dying Days», y Josh Homme, todavía en la era post-Kyuss pre-Queens of the Stone Age, se sumó como guitarrista de gira durante casi dos años. Kerrang! lo eligió el mejor disco de 1996. Pero Epic lo consideró un fracaso comercial y rescindió el contrato. Por ese motivo, Screaming Trees se disolvió en el año 2000 sin haber grabado otro disco y Dust terminó siendo, con el tiempo, uno de los álbumes más respetados de toda la era grunge, el epitafio perfecto para una banda que siempre fue un poco a contrapelo de la moda.
The Toasters – Hard Band For Dead

Si hubo una banda dentro del renacimiento ska de los 90s en haberse ganado su minuto en los focos son los Toasters. El grupo representa al ska newyorkino por excelencia, pero tiene sus origenes, donde sino, en Inglaterra. Robert “Bucket” Hingley llegó del Reino Unido a Nueva York a principios de los 80 para trabajar en una tienda de cómics llamada Forbidden Planet. Pero su futuro cambió cuando vio a The Beat tocar en el Roseland Ballroom, y ahí mismo decidió que si el ska no existía en Nueva York, lo iba a crear él. Armó la banda con sus compañeros de trabajo de la comiquería y cuando ninguna discográfica quiso editarles su primer disco, creó su propia discográfica especializada en ska, Moon Ska Records. Flashforward 13 años al 96, y después de remarla por tanto tiempo, finalmente el ska comienza a ponerse de moda y los Toasters editan sincronizadamente su mejor disco, Hard Band For Dead. Pero a diferencia de la ola ska punk divertida y juvenil que comenzaba a dominar las radios, el disco de los Toasters es un homenaje al pasado y tiene viejos pesos pesado del género de invitados, como Laurel Aitken y Lester Sterling. El resultado es un album que no se puso de moda ni rotó en MTV pero se convirtió en el objeto de culto de todos los jóvenes que decidieron explorar un poco más profundo en la historia del ska.
The Mission – Blue

El fin de la carrera de los británicos The Mission les llegó, como a muchas bandas nacidas en los 80s, de manera impropia, indigna, casi humillante en medio de la década de los 90s. Su último disco se llamó Blue y fue compuesto a las apuradas en apenas un par de semanas en un departamento de mala muerte en el que se encerró Wayne Hussey a escribir solo todas las canciones. El resultado fue un disco que el propio Hussey terminó odiando, porque fue escrito por la obligación contractual que tenía con su discográfica y porque sintió que grabar un disco forzado y por rencor, no sacó lo mejor de él. De ahí salieron de gira con la peor onda posible, recorriendo Europa y viendo en tiempo real cómo sus fans los iban abandonando. A pesar de todo esto, Blue es un disco más que aceptable para la discografía de los Mission, y con un sentir nostálgico y rencoroso, que a pesar de lo que opinaba Hussey, si que le sentaba bien.
H2O – H2O

Toby Morse llevaba trece años de vida straight edge cuando llegó a Nueva York en el año 1988. Y se instaló en el Lower East Side para estar cerca de la escena hardcore que lo había formado a distancia. Trabajó como roadie de Sick of It All durante años, y en los soundchecks y encores empezó a subirse al escenario a cantar una canción propia llamada «My Love Is Real». La respuesta del público fue tan contundente que en diciembre de 1994 decidió formar su propia banda, H2O, con un par de amigos del barrio. Vivió en la misma casa que Gorilla Biscuits y cantó coros en su álbum Start Today. Antes de grabar su propio material, H2O salió de gira abriendo shows para Rancid, No Doubt, Mighty Mighty Bosstones y CIV, acumulando kilómetros y seguidores a lo largo de la Costa Este. El debut homónimo salió recién el 25 de junio de 1996 y fue grabado y mezclado en apenas tres días. El disco suena hardcore melódico de Nueva York, y contiene letras que hablan sobre la lealtad, el sentido de comunidad y la vida del straight, sin drogas ni alcohol. Su reputación se construyó, antes que en los discos, de show en show, de ciudad en ciudad, hasta convertirse en una de las bandas más queridas e influyentes de la segunda ola del hardcore de los noventa.
Biohazard – Mata Leao

Biohazard nació en 1987 en Brooklyn con una idea clara: fundir el metal, el hardcore punk y el hip-hop en un solo sonido que reflejara la rabia y la frustración de la vida urbana. En eso se adelantaron a casi todo el mundo. Cuando Anthrax y Public Enemy grabaron «Bring the Noise» en 1991 y el mundo descubrió que el metal y el rap podían convivir, Biohazard ya llevaba años demostrándolo en clubes del Lower East Side. Urban Discipline, de 1992, los puso en el mapa a nivel internacional: el video de «Punishment» fue el más solicitado en la historia del Headbanger’s Ball de MTV, y el grupo Onyx grabó una versión de su hit «Slam» con ellos como banda de acompañamiento. Firmaron con el sello Warner Bros. y en 1994 State of the World Address llegó al puesto 48 del Billboard 200. Pero dos años después, se fue Bobby Hambel, el guitarrista, y la banda grabó un nuevo disco, Mata Leão, como trío. El título es el nombre en portugués de una llave de jiu-jitsu que literalmente significa «matar al león»: estrangular al que se cree más fuerte. El disco fue producido por Dave Jerden, el mismo de Alice in Chains y Jane’s Addiction, y el resultado fueron 38 minutos compactos y directos, con el metal, el rap y el hardcore más integrados que nunca.
KMFDM – XTORT

Cuando la banda alemana KMFDM terminó la gira de su disco Nihil a fines de 1995, Sascha Konietzko estaba frente a un problema que pocas bandas en la historia del rock industrial tienen: tenían demasiado éxito. Nihil había sido el disco más popular de la banda, con el hit Juke Joint Jezebel rotando en MTV y en las radios alternativas. Y Konietzko lo odiaba. «Me detestaba toda la atención, las entrevistas, las sesiones de fotos. Parecía diluir a la banda, arruinando la credibilidad underground que tanto había trabajado en construir». Así que mientras su sello TVT Records presionaba el acelerador para promocionar el nuevo disco, Konietzko decidió que la mejor respuesta era sabotear su propio éxito. Grabaron XTORT en turnos de 24 horas sin parar, inspirados por los chicos bastante demenciales de Atari Teenage Riot que habían conocido en una gira europea. El objetivo era lograr un sonido más sucio, más intenso, más hostil inspirado por sus propia sensación de agotamiento y renunciar por completo a cualquier aspiración de fama y popularidad. Pero no les resultó, porque si bien es realmente el disco más agresivo y confrontacional de KMFDM, terminó siendo también el más exitoso de su carrera.
Low – The Curtain Hits The Cast

Low nació en 1993 en Duluth, Minnesota, cuando Alan Sparhawk y Mimi Parker, que eran pareja, empezaron a improvisar unos temas muy tranquilos en los ensayos y se preguntaron, en chiste, qué pasaría si tocaran esa música frente al público de Duluth, que en ese momento vivía el grunge y el post-punk. Y la broma se convirtió en algo serio. Sparhawk disolvió su banda anterior y convocó a Parker para tocar la batería, aunque el kit que ella usaba era tan minimalista que costaba llamarlo así: un solo platillo, un floor tom, y casi exclusivamente escobillas en lugar de baquetas. Con ese sonido deliberadamente lento, susurrado y despojado de todo ornamento, Low se convirtió en una de las bandas fundacionales del llamado slowcore. The Curtain Hits the Cast, su tercer álbum, salió en 1996. Fue producido por Steve Fisk y grabado en Seattle en apenas dos meses. Fue el último disco de Low para el sello Vernon Yard antes de mudarse al indie Kranky Records, donde grabarían algunos de sus trabajos más celebrados.
Es un disco para escuchar solo, de noche y sin apuro.