#279 Julio de 1996, parte 2

https://go.ivoox.com/rf/177175716

En el episodio 279 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en julio de 1996. Suenan muchos héroes del pop, desde Prince a Electronic y en la pata argentina los Enanitos Verdes.

Electronic – Raise The Pressure

Electronic era, más que una banda, un proyecto entre dos de los músicos más influyentes del post-punk británico: Bernard Sumner, vocalista y tecladista de New Order, y Johnny Marr, el guitarrista que había definido el sonido de los Smiths antes de que Morrissey disolviera la banda en 1987. Su debut homónimo de 1991 había sido una declaración de intenciones. Anclados en el sonido synth-pop y con mucha elegancia, las canciones de Electronic funcionaban muy bien tanto en los boliches como en las radios alternativas. Cinco años después de aquel primer material, sacaron otro disco más Raise the Pressure, pero en ese breve período de tiempo el mundo había cambiado un montón: Oasis y Blur dominaban el Reino Unido y el Britpop había relegado a toda una generación de artistas anteriores a un segundo plano. De hecho, los mismos New Order estaban en una pausa indefinida después del agotador ciclo de Republic. Sumner y Marr trabajaron en el disco durante más de un año, desde fines de 1994 hasta fines de 1995, y convocaron a un invitado muy especial para la ocasión: Karl Bartos, ex tecladista de Kraftwerk, que terminó co-escribiendo seis de los trece temas. Y el disco es el resultado de esa hibridez de estilos que conforman los tres juntos: por un lado canciones más pop con las guitarras de Johnny Marr en primer plano; por el otro, tracks de synth-pop y dance con el sello inconfundible de Bartos.

Los Enanitos Verdes – Guerra Gaucha

Los Enanitos Verdes estaban frente al desafío más grande de su carrera en 1996. Venían de un disco, el Bing Bang, que había sido una verdadera bomba en Argentina, llenando las radios, las fiestas, las peluquerías y los walkman de todo el país subido a su hitazo Lamento Boliviano. Pero cómo se sigue a semejante éxito, sabiendo que es imposible replicarlo. El camino que tomaron fue el de aprovechar el momento, la fama y el crédito que tenían para hacer un disco ambicioso para ellos mismos, para darse los gustos. Se fueron a grabarlo a Los Angeles donde contrataron como director artístico a Jeff Baxter de los Doobie Brothers y aprovecharon a invitar a músicos de tango, de folclore y a Rubén Albarrán de Café Tacuba para cantar un dueto con Marciano Cantero. El disco  se llamó Guerra Gaucha y claramente no llegó a tener el impacto masivo que tuvo Big Bang, pero con el tiempo se fue acomodando en un lugar especial dentro de su discografía: el disco en el que los Enanitos Verdes dejaron de ser solamente una gran banda de rock para convertirse en algo un poco más difícil de definir.

Soul Coughing – Irresistible Bliss

La banda Soul Coughing tuvo un record no tan positivo en 1996, grabaron su segundo disco Irresistible Bliss, dos veces sin que su cantante se entere. La primera sesión con el productor David Kahne fue un éxito: grabaron el disco entero en dieciocho días en el estudio Power Station de Manhattan y Mike Doughty, el cantante, quedó fascinado con el resultado. Pero los otros tres músicos, que eran más grandes que él y venían con mucha más experiencia de la escena neoyorquina, lo convencieron de hacer una segunda sesión con un productor diferente para supuestamente grabar una canción más para el soundtrack de la serie Los Expedientes Secretos X. Pero en realidad regrabaron todo el disco porque querían elegir las mejores versiones de cada productor y así terminó un pastiche con mitad de disco con uno y mitad con otro. Pero era un pastiche de alta calidad artística, con un sonido único que tomaba prestado del jazz pero lo destruía con beats electrónicos, y se apropiaba de riffs del rock alternativo pero de golpe Mike Doughty dejaba de cantar y empezaba a rapear como un poeta beat. Y de toda esa locura salieron algunos temas que inesperadamente se convirtieron en hits internacionales.

The Vandals – The Quickening

Los Vandals llegaron a su disco The Quickening con una biografía llena de páginas con discos, recitales, influencia pero sin éxitos dentro de la escena punk del sur de California. Su guitarrista Warren Fitzgerald había pasado los últimos años tocando con Oingo Boingo, hasta que el grupo se disolvió a fines del 95. Su baterista Josh Freese, por su parte, era ya en ese momento el batero más codiciado del circuito alternativo: sólo en 1996 grabó tres discos: este, The Quickening, un album con Paul Westerberg y el soundtrack de la película Glory Daze. De hecho el gran empuje de popularidad de la banda de ese año vino fundamentalmente de ese soundtrack, para el que Fitzgerald compuso el tema principal y los Vandals supervisaron toda la selección musical junto a bandas como NOFX, Bad Religion y The Bouncing Souls. Pero volviendo a The Quickening, es el disco más nihilista y oscuro que los Vandals habían grabado hasta ese momento, pero por supuesto sin abandonar el humor, que dejó de ser soez y adolescente para volverse mucho más negro y sarcástico.

Prince – Chaos And Disorder

En 1992, Prince firmó con Warner Bros. un contrato de cien millones de dólares que parecía todo un logro pero terminó siendo una estafa para el artista. La cláusula principal de ese contrato decía que el adelanto de diez millones por cada disco nuevo se activaba solo si el anterior había vendido al menos cinco millones de copias, una vara que ninguno de sus trabajos de los noventa pudo alcanzar. Como Prince quería sacar música a su propio ritmo y ser dueño de sus masters, terminó en una pelea con la discográfica que se volvió un escándalo público: en 1993 cambió su nombre por un símbolo, comenzó a aparecer en público con la palabra «slave» escrita en la mejilla, y declaró que su nombre de pila «era propiedad de la discográfica y estaba muerto». El 9 de julio de 1996 salió Chaos and Disorder, su decimoctavo álbum, con un texto en las liner notes escrito\ por él mismo que decía que el material había sido «originalmente grabado para uso privado». La portada mostraba un vinilo de 1999 aplastado bajo un pie, una jeringa llena de billetes, un corazón dentro de un inodoro y fotos de su bóveda en Paisley Park. Era un disco diseñado para cumplir una obligación contractual y comunicar, al mismo tiempo, el estado de ánimo de su autor. Y sin embargo, contra todo pronóstico, la crítica rescató de ese álbum algunos de los mejores solos de guitarra de su carrera.

Melvins – Stag

La discográfica Atlantic Records había apostado y firmado a los Melvins en 1993 porque venían del mismo sello, más o menos de la misma zona y tenían algunas de las mismas influencias que Nirvana. Por aquellos años la sola cercanía con Nirvana te ganaba al menos un contrato para ver si la pegabas. Lo que nadie en la compañía parecía haber procesado es que Buzz Osborne, el líder de los Melvins, había predicho desde el principio que los iban a echar después del primer disco. Y sin embargo aguantaron tres, con la particularidad que cada nuevo disco se volvía menos comercial y más experimental que el anterior. En 1996, su disco Stag fue la culminación de esa estrategia no estratégica: un disco grabado en cinco estudios distintos, con riffs de trompetas, teclados moog, scratching hiphopero y bastante metal denso. El propio Osborne dijo que fue el primer disco donde logró sacar de sí mismo música que nunca había podido expresar antes. Y era música extraña pero atractiva, violenta pero hipnótica, tanto que la revista Spin lo incluyó en su lista de los discos más raros editados por una discográfica multinacional.

Frente! – Shape

Frente! nació en 1989 en Melbourne de la manera más casual posible: Simon Austin era bartender en el Punters Club, un bar de la ciudad, y cuando le contó a un cliente que estaba formando una banda, este le sugirió que hablara con Angie Hart, una chica que solía ser expulsada del mismo local por su comportamiento. Hart había crecido en una comuna religiosa en Tasmania y tenía una voz etérea que no se parecía a nada que sonara en la escena alternativa australiana de principios de los noventa. Juntos formaron la banda Frente! y armaron canciones con un sonido de folk pop suave, con guitarras acústicas y escobillas en la percusión que funcionaba como antídoto perfecto al grunge que dominaba todo alrededor. Marvin the Album, su debut de 1992, vendió 1.2 millones de copias y ganó un ARIA Award. Pero el éxito internacional llegó en 1994 con la versión acústica que hicieron del tema «Bizarre Love Triangle» de New Order. Con ese impulso se fueron a Andalucía, España, en 1995 para grabar el siguiente disco, Shape que salió en julio de 1996. Este álbum, a diferencia de lo anterior, usa beats de trip-hop y se presenta texturalmente más denso; incluso las letras son más oscuras.

Funk Mobb – It Ain’t 4 Play

Sick Wid It Records era, en 1996, uno de los sellos más importantes del rap de la bahía. Lo había fundado E-40 en Vallejo, California, y entre sus filas estaban B-Legit y el colectivo The Click, artistas que habían desarrollado un sonido propio: funk pesado, bajos gruesos, slang hiperlocal y una cadencia que no sonaba a ningún otro lugar del país. Funk Mobb, el trío formado por Mac Shawn, G-Note y K-1, eran parte de esa familia. Habían aparecido en el debut de Little Bruce y en compilados del sello antes de que E-40 y B-Legit los tomaran bajo su ala como productores ejecutivos para grabar su único álbum, It Ain’t 4 Play, lanzado el 15 de julio de 1996 por Sick Wid It y Jive Records. El disco era exactamente lo que prometía: gangsta rap californiano sólido, con beats de funk espeso, sub bass bien denso y rimas callejeras que los fanáticos del sonido californiano podían reconocer al instante. Pero ahí terminó la historia de Funk Mobb: la agrupación se disolvió poco después, Mac Shawn intentó una carrera solista y llegó a firmar con Death Row Records justo cuando el sello colapsaba, G-Note se reinventó como Lil Italy y firmó con No Limit, y K-1 simplemente desapareció del mapa.

Deja un comentario