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En el episodio 284 de TDK 90s, seguimos escuchando los discos editados en agosto de 1996. Suena una maravilla de los Sebadoh, un hitazo del trip hop de Sneaker Pimps y la aparición de los At The Drive-In.
Sebadoh – Harmacy

Después de su partida de Dinosaur Jr. en 1989, Lou Barlow formó el proyecto Sebadoh, una banda que terminó siendo icónica dentro del rock alternativo de los noventa. Con técnicas de grabación de baja fidelidad, Sebadoh grabó en casete sus primeras canciones y disco como The Freed Man y Weed Forestin’ de 1990. Al poco tiempo salió Sebadoh III y, más tarde Bubble & Scrape. En 1993 el baterista fue reemplazado por Bob Fay, quien apareció en los discos posteriores de la banda. En 1994 sacaron Bakesale, y el mismo Barlow grabó con otro proyecto paralelo, The Folk Implosion, el tema «Natural One», canción incluida en la banda de sonido de la película Kids de Larry Clark. Todo esto hizo que el artista, de repente, tuviera presencia masiva por lo que el sello Sub Pop apostó fuerte por un nuevo disco de Sebadoh que se llamó Harmacy, una forma incorrecta de escribir Farmacia en inglés, como vemos en la misma portada del disco. El álbum salió el 20 de agosto de 1996 y fue el primero de Sebadoh en entrar al chart estadounidense, con el single «Ocean». Pero las ventas no alcanzaron las expectativas que «Natural One» había generado, Sub Pop entró en crisis poco después, y Bob Fay, el baterista, dejó la banda al terminar la gira. Barlow reconoció años más tarde que Harmacy había sido un «verdadero rompecorazones» en su carrera. Era el disco que tendría que haber sido el gran salto pero quedó en un limbo entre el underground que los había formado y el éxito masivo que nunca terminó de llegar.
Sneaker Pimps – Becoming X

No siempre las escenas musicales pertenecen exclusivamente a las bandas emergidas de la ciudad foco de esa escena. El caso más claro de los 90s fue el grunge y cómo una vez agotadas las bandas de Seattle, comenzaron a aparecer otros grupos que también hacían grunge pero de todos Estados Unidos y después de todo el mundo. En 1996 eso mismo empezó a pasar con la escena del trip hop. Desde una ciudad industrial y bastante gris del norte de Inglaterra, Hartlepool, dos amigos que se conocían desde adolescentes crearon Sneakers Pimps, para infiltrarse en la escena del trip hop que hasta ese momento parecía propiedad exclusiva de Bristol. Sumaron a la cantante Kelli Ali, y al letrista Ian Pickering, y con esa fórmula grabaron Becoming X, un disco que se robó samples de todos lados, desde una partitura de John Barry hasta un fragmento del compositor de vanguardia italiano Luciano Berio. La mezcla entre atmósferas oscuras, beats quebrados y la voz etérea de Kelli terminó generando hits como 6 Underground, que les permitió salirse de los límites de la escena trip hop y empezar a sonar en radios de pop y rock de todo el mundo.
At The Drive-In – Acrobatic Tenement

At the Drive-In se formó en 1994 en El Paso, Texas, una ciudad fronteriza que no tenía ninguna escena de post-hardcore para ofrecerles, y eso los obligó a salir a la ruta desde el principio. Cedric Bixler-Zavala, Omar Rodríguez-López, Paul Hinojos-González, Tony Hajjar y Jim Ward grabaron un par de EPs y giraron por el sur y el oeste de Estados Unidos tocando para salas casi vacías. En Los Ángeles dieron un show con apenas nueve personas en el público pero entre esas nueve personas había editores de Flipside, un fanzine con sello discográfico independiente, que quedaron tan impresionados que pusieron 600 dólares para que la banda grabara su primer álbum en el estudio Commercial Soundworks de Hollywood. Y así nació Acrobatic Tenement, el primer disco de la banda que sonaba, según la prensa musical, como «un Fugazi de bajo presupuesto pero con mucha energía adolescente». Muchas de las canciones, especialmente «Embroglio», estaban inspiradas en el suicidio de Julio Venegas, un amigo cercano de la banda, una pérdida que años después también daría forma al álbum conceptual De-Loused in the Comatorium de The Mars Volta, el proyecto que Bixler y Rodríguez-López formaron después de la disolución de At The Drive-In.
Anti-Flag – Die For The Government

Punk melódico de la vieja escuela californiana, pro veganismo, antisistema y anti fascista. Así podríamos definir el estilo de la banda Anti-Flag y, en especial, del disco Die for the Government que salió el 20 de agosto de 1996 a través del sello New Red Archives. Con influencias de The Clash, los Ramones y el primer Black Flag, este disco, producido por Joe West, cuenta con diecisiete canciones que duran en total menos de cuarenta y cinco minutos. Die For The Government les abrió las puertas del circuito que a ellos realmente les interesaba, Fat Wreck Chords, y finalmente recibieron una invitación de Tom Morello para abrir los shows masivos de Rage Against the Machine. Pero el estreno llegó con una fractura interna: Andy Flag abandonó la banda ese mismo verano por diferencias personales con Justin Sane, y el grupo tuvo que reorganizarse antes de la gira. Anti-Flag sobrevivió, como siempre, a fuerza de convicción y constancia.
Type O Negative – October Rust

Peter Steele era un gigante de dos metros de Brooklyn que había tocado en una banda de thrash llamada Carnivore y que en 1990 formó Type O Negative con la idea de hacer lo opuesto a todo eso: música lenta, oscura, melancólica, con teclados, guitarras fuzzeadas y su propia voz como instrumento central. Steele nunca aceptó la etiqueta de «goth metal» que los medios les pusieron, pero era difícil discutirla. Bloody Kisses, su tercer álbum de 1993, fue disco de platino casi sin querer, impulsado por la cultura goth y por la creciente base de fans femeninas que Steele había conquistado también por otras vías. October Rust salió el 20 de agosto de 1996 y fue el mejor resultado comercial de la banda hasta ese momento evocando a The Cure, Sisters of Mercy y Pink Floyd al mismo tiempo. Louder Sound lo llamó, décadas después, el álbum de goth metal más importante de la historia del rock y October Rust quedó como su obra más querida.
The Connells – Weird Food & Devastation

En 1996, The Connells eran tan sólo una banda de Raleigh, Carolina del Norte, que llevaba diez años tocando ese power pop tan típico del rock universitario americano. Pero de golpe explota en popularidad en Europa una de sus canciones, «74-75», una balada casi acústica de su disco Ring que en Estados Unidos ni siquiera había sido elegida como single. Resulta que un sello alemán la relicenció en 1995 y la canción se convirtió en número uno en Suecia y Noruega,y top diez en once países más. Los Connells, pasaron de tocar en bares universitarios para pagarse la nafta a salir de gira por estadios europeos, sin terminar de entender cómo habían llegado ahí. Con esa presión encima, la de tener que producir otro hit a la altura del primero, la banda se metió a estudio para crear su siguiente disco, Weird Food & Devastation en 1996. El resultado fue un disco más oscuro y crudo que sus trabajos anteriores, interesante desde la apuesta musical, pero no le pasaron ni de cerca a poder replicar otro hit.
The Queers – Don’t Back Down

Joe King, más conocido como Joe Queer, era el único miembro constante de The Queers,una banda que llevaba una década escupiendo discos de pop punk cargado de chistes de mal gusto y copiando sin pudor a los Ramones. Pero en su sexto disco, editado en agosto de 1996 por el sello Lookout, cambió algo que se veía desde el título, Don’t Back Down, que es directamente un cover de los Beach Boys. ¿Acaso estos ramoneros enfurecidos se permitían la influencia de otra banda que no se llame Ramones? La verdad que sí y la mezcla funcionó: al cruzar el ADN de los Ramones con las armonías vocales de los Beach Boys, se produjo una sobredosis pop punk que no sonaba las otras bandas de pop punk, no era para nada urbano, parecía la banda de sonido de una fiesta en la playa, donde la gente toma cerveza hasta vomitar, se mete desnuda en el mar, y quizá un tiburón de coma a alguno.
The American Analog Set – The Fun Of Watching Fireworks

En el corazón del estado de Texas, contra toda previsión, se encontraron un grupo de jóvenes fascinados por la música y el mundo analógico. Hoy parece estar de moda retro lo analógico pero a mediados de los 90s, lo digital era bastante nuevo en el universo musical, y decidir casarse con lo analógico no parecía una decisión de estética retro sino de rechazo absoluto a la tecnología. De esa motivación nace la banda The American Analog Set, que tenían como rareza un órgano Farfisa que terminaría siendo la marca registrada del grupo. El amor por lo analógico se nota en cada segundo de su disco debut, The Fun Of Watching Fireworks, editado por el sello Emperor Jones en agosto de 1996: temas eternos que suena a cruza entre Stereolab y Yo La Tengo pasados por el krautrock alemán. Hay hipnosis, hay zumbido de amplificador, hay una sensación de ruido de cinta, están todos los elementos que en 1996 eran visto como defectos frente a lo digital, pero que estos visionarios imaginaron que iba a tener un carácter y un color que jamás pasaría totalmente de moda.