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En el episodio 290 de TDK 90s, empezamos a escuchar los discos editados en octubre de 1996. Suena ya como la tercera ola de degradación grunge, La Renga con un disco gigante y mucho indie pop.
Matchbox Twenty – Yourself Or Someone Like You

Para octubre de 1996, los ecos del grunge de los primeros 90s ya eran rebote de rebote de rebote. Y en lugar de persistir la esencia de ese movimiento cultural con tanto corazón y tanta bronca, lo que sobrevivía eran algunos riffs de guitarra y ciertos juegos vocales. Pero ya nadie se animaba a imitar la voz reventada de Kurt Cobain ni el rango vocal inalcanzable de Chris Cornell, el blanco de los clones era Eddie Vedder porque sus manerismos con la voz eran los más identificables. Así nace Matchbox Twenty, como la banda modelo del grunge para los siguientes 10 años, nada de la angustia generacional ni la cultura anti-corporación, y una musicalidad que suena levemente parecida pero totalmente adaptada para multiplicar audiencias y meterse en los rankings pop.
Sin embargo, los Matchbox Twenty debutaron con su disco Yourself Or Someone Like You sin existir en los rankings. En su primera semana en las bateas vendieron sólo 610 copias de su disco y pintaban para ser la gran decepción de su discográfica. Pero con el poder de la radio y MTV, y subidos a dos hitazos como 3AM y Push, la banda creció y creció y creció hasta llegar a vender 12 millones de discos y convertirse muy inesperadamente en una de las bandas de rock más populares de fines de los 90s.
La Renga – Despedazado Por Mil Partes

Oriundos de Mataderos, uno de los barrios porteños donde el rock siempre tuvo presencia, la banda argentina La Renga inició su carrera en el año 1988. Chizzo, Tete y Tanque empezaron tocando versiones de Creedence, Vox Dei y Manal, y con los años terminaron construyendo un sonido propio muy característico: una fusión de hard rock con blues, una lírica onírica y existencial y una identidad de barrio que no negociaba con ninguna moda en particular. En 1996, el rock barrial o rock chabón comenzaba a hacer furor en el mainstream argentino y Despedazado por Mil Partes fue el disco que marcó ese momento para La Renga. Lo grabaron en los Estudios Ion con la producción de Ricardo Mollo de Divididos, en formato 100% analógico y tocando todos juntos a la vez. La portada, diseñada por Marcelo Zeballos, mostraba un ángel que al darla vuelta era un demonio, y se convirtió en una de las imágenes más icónicas del rock argentino de los noventa.
El disco salió en noviembre de 1996 y vendió más de cien mil copias en la primera semana. Se presentó en el estadio Obras en cuatro fechas en diciembre, y de ahí en adelante La Renga no volvió a tocar en lugares chicos. «La Balada del Diablo y la Muerte» se convirtió en la canción más conocida de la banda, y «Hablando de la Libertad», el último track, se instaló como el cierre de todos sus conciertos desde entonces. La revista Rolling Stone Argentina lo ubicó entre los mejores discos del rock nacional. Al año siguiente, la banda hizo su primera gira por México y Estados Unidos, y participó del festival por los veinte años de Madres de Plaza de Mayo en el Estadio Ferrocarril Oeste, compartiendo escenario con León Gieco, Las Pelotas y Rata Blanca. Las canciones que te compartimos ahora son las de ese disco que los llevó a los estadios para siempre.
The Wannadies – Bagsy Me

La banda sueca The Wannadies es uno de los mayores exponentes del indie pop escandinavo. En 1996, cuando Baz Luhrmann eligió «You and Me Song» para la banda sonora de su versión fílmica de Romeo + Juliet, se hicieron conocidos a nivel global. La canción había salido en 1994 en el álbum Be a Girl, pero el productor Nellee Hooper la rescató para la película y de repente The Wannadies tenían un hit en el Reino Unido, con el single relanzado llegando al número 18 del chart británico. El sello decidió, entonces, incluir la canción en el siguiente disco aunque no hubiera sido regrabada, para capitalizar esa exposición inesperada. Y ese siguiente álbum se llamó Bagsy Me. Desde la portada perturbadora, con mujeres jóvenes posando como muertas, hasta el título tomado de una obra de teatro infantil sueca, el álbum transmitía una vibra muy rara. Pero las canciones eran poperas y pegadizas. Temas como «Someone Somewhere», «Friends» y «Hit», los tres sencillos publicados, les dieron una presencia sostenida en la radio británica. Para muchos oyentes que los descubrieron a través de Romeo + Juliet, Bagsy Me fue el primer disco de verdad que escucharon de la banda.
Heavenly – Operation Heavenly

La banda Heavenly se formó en la ciudad de Oxford en el año 1989 y sus integrantes venían de otra formación, Talulah Gosh, una de las bandas fundacionales del movimiento C86, por el compilado de la NME. La formación era la misma al comienzo: Amelia Fletcher en voz y guitarra, su hermano Mathew en batería, Peter Momtchiloff en guitarra y Rob Pursey en bajo. Durante siete años lograron construir una de las discografías más queridas del indie pop británico a través de Sarah Records y K Records, pero en junio de 1996, mientras esperaban la salida del disco, Mathew Fletcher se suicidó. Tenía 29 años. Los miembros restantes decidieron retirar el nombre Heavenly y no volvieron a grabar juntos bajo ese nombre hasta casi tres décadas después.
Operation Heavenly salió en octubre de 1996 en Wiiija Records, con Calvin Johnson de K Records como invitado en «Pet Monkey», y fue recibido como lo que era: el cierre de una carrera mayor. El disco sonaba más cercano al indie rock que cualquiera de sus predecesores, con guitarras más densas y una producción más sólida, pero mantenía intacta la habilidad innata de la banda para escribir canciones pop perfectas pero contestatarias a la vez. Incluía un cover de Serge Gainsbourg, versiones de The Flamin’ Groovies y The Jam en los singles, y canciones como «Ben Sherman» y «Fat Lenny» que combinaban el desenfado del new wave con una melancolía que, sabiendo lo que vino después, resulta difícil de escuchar de otra manera.
Moist – Creature

La banda Moist había tenido un éxito que nadie se esperaba con su disco Silver, que lo habían grabado con apenas 4 mil dólares canadienses y que terminó siendo cuatri platino en su país. Pero una cosa es sorprender con un debut y otra cosa es juntarse a componer y grabar un segundo disco con semejante presión de demostrar que no había sido sólo un golpe de suerte y que realmente tenían talento. Y lo primero que hicieron fue apelar a la épica: se metieron a grabar su disco Creature en el legendario Le Studio de Morin Heights, en Quebec, que era una cabaña en medio del bosque por donde habían pasado Rush, The Police, los Bee Gees y hasta David Bowie. Su búsqueda fue agrandar el sonido sin perder esa mezcla de pop duro y baladas que los había hecho populares. El resultado fue un disco todavía más grande que el anterior en sonido pero no tanto en ventas, se quedaron en triple platino y no cuatro como el anterior. Pero esto en números canadienses era como ser los Rolling Stones, aunque como a muchos compatriotas, les costó hacerse conocidos incluso en su vecino Estados Unidos.
Fountains Of Wayne – Fountains Of Wayne

Los Fountains Of Wayne son un exponente perfecto de la reconversión de la escena alternativa para la segunda mitad de los 90s: canciones pegadizas de rock pero con un atractivo pop, guitarras a veces con distorsión pero siempre con melodías tarareables, y una búsqueda incansable del gran hit que venda millones de discos.
Chris Collingwood y Adam Schlesinger se habían conocido en la universidad de Williams, en Massachusetts, estudiando y practicando los acordes de las canciones de REM mientras despreciaban sus apuntes de la facultad. Pero pasaron los años y cada uno siguió su camino con diferentes bandas que no los satisfacían hasta que se encontraron de nuevo en New York en un bar y reconectaron: ey, es hora de que armemos una banda juntos. Su disco debut salió en octubre del 96 por la discográfica Atlantic y ya mostraba esa fórmula que los iba a hacer famosos: un power pop bastante luminoso, con letras irónicas sobre la vida suburbana de la costa este, todo con ese humor autoflagelante tan de los 90s. Tuvieron un acercamiento a un hit con su canción Radiation Vibes, pero su verdadera oportunidad llegó cuando compusieron la canción That Thing You Do, que era el tema principal de la banda de ficción de la película del mismo nombre. Esa canción fue un furor tan grande, que los Fountains Of Wayne, pese a no aparecer en la película, se volvieron una referencia inescapable del crossover entre el rock y el pop.
Silver Jews – The Natural Bridge

1996 marcaba un año especialmente contradictorio para la superbanda Silver Jews. Mientras Stephen Malkmus se convertía en una de las figuritas del rock alternativo gracias al éxito de su banda Pavement, su amigo y compañero David Berman seguía en el anonimato y estaba viviendo una crisis personal bastante seria. Silver Jews había nacido a fines de los 80 como una excusa de ellos dos junto a Bob Nastanovich para hacer ruido y divertirse. Pero para 1996 el proyecto quedó sólo con Berman arrastrando el carro. Primero intentó grabar su segundo disco con Malkmus y Nastanovich, y después con los Scud Mountain Boys como banda de acompañamiento, pero ninguna de esas sesiones lo convenció y terminó tirando todas las grabaciones a la basura. Recién encontró el sonido que buscaba en el verano de 1996 junto a músicos del grupo New Radiant Storm King. El resultado fue The Natural Bridge, un disco crudo y casi susurrado, sin ninguna pretensión de ser una gran producción de rock, donde la voz desafinada de Berman es el catalizador perfecto para contar historias de bares, moteles y pueblos fantasmas.
Skunk Anansie – Stoosh

En 1996 Inglaterra era un delirio del britpop: Oasis llenaba estadios, Blur y Pulp salían en todas las tapas de las revistas, pero esa sensación chauvinista super blanca y suburbana llamada Cool Britannia empezaba a quebrarse. Y por esas grietas se filtraban bandas que destruían por completo la hegemonía. Esta rebelión la lideraban sin duda los Skunk Anansie, que buscaban también en la tradición inglesa para construir su sonido pero en todos los lugares más marginales y combativos: el punk, el reggae y el hip hop. Y como si fuera poco, tenían una cantante negra, totalmente rapada y que medía casi dos metros que se negaba a romantizar esa Inglaterra que le parecía una mierda. Los Skunk Anansie venían de barrios como Brixton, venían de ocupar edificios junto a los squatters, venían de transitar de la escena negra y queer de Londres, y querían un disco que sonara exactamente a eso.